Renaciendo.

Por fin había llegado el momento de la verdad y todo había acabado. Artemio y su equipo habían ganado la competición. Estaba exultante y no podía dejar de remarcar, rodeado de todos sus compañeros,  con su dedo estirado hacia el cielo, que eran los números uno.

– ¡Bien, bien, bien!

La celebración no acabó en los campos de juego. En los vestuarios siguieron. Artemio posaba eufórico ante toda cámara que le quisiera inmortalizar. Le daba igual que le fotografiaran desnudo, en calzones, con la toalla en la cintura, o besándose con todo el mundo. Habían sido tantos meses de trabajo, de decepciones, de críticas… de pensar que todo su proyecto no valía para nada…

Esa época oscura le supuso romper con Enzo, su novio. Artemio estaba perdidamente enamorado de él, pero parecía que solo quería al Artemio triunfador, no al Artemio que sufría, que lo pasaba mal, que era criticado por todo el mundo, que no era capaz de levantar pasiones, más bien al revés, solo provocaba rechazo. Era cuando más lo necesitaba, y lo dejó. A las primeras de cambio. Le costó superarlo. Mucho.

Ahora, si se ponía a pensar en aquella época, de Enzo solo recordaba el sexo. No le venían a la mente ratos de cariño, de silencio compartido, momentos de confidencias, de charlas, de juegos, de… nada en realidad.  Solo sexo. Entonces pensaba que era buen sexo, pero… ahora sabía que solo era eso, sexo. Interesante, pero incompleto para lo que él necesitaba.

Todas aquellas decepciones le hicieron caer en una desesperación rayana con la locura. Parecía que todo el mundo le daba la espalda y empezó a necesitar soluciones. Necesitaba a la gente, su apoyo, necesitaba caricias, necesitaba… sentirse algo para alguien.  Las buscó desesperado… citas a ciegas, pequeñas bacanales en su casa en el campus, alcohol…

Un día incluso, después de una fiesta de esas llenas de desesperación, alcohol y sexo, se fue a la playa al amanecer. Empezó a desnudarse y miró el mar durante un rato. Entró en el agua poco a poco y empezó a nadar. Su intención era llegar mar adentro hasta que las fuerzas le fallaran y dejarse llevar. Se sentía un fracasado. Todas sus aspiraciones en la vida se habían caído estrepitosamente. Las fuerzas le habían abandonado.

Justo cuando casi se había desnudado para meterse en el agua, le llegó un mensaje al móvil. “Entrenamiento a las 11,00 “

“Se acabaron las hostias, vamos a ganar, joder”

“Por la madre que me parió”.

Artemio sonrió. Se imaginó a Heber cagándose en todo. Heber era uno de los compañeros del equipo. No tenían una relación muy intensa, pero era un buen tío. Era como un poco vago, además, siempre parecía necesitar tumbarse un rato, siempre con su gorra, pero siempre con un gesto alegre en la cara. No era alguien que tirara del carro. y era bueno jugando…

En seguida, Ubaldo respondió. Y Tibur.

“¡Que les peten a todos!”

“Vamos a joderles”.

Otro que solía preferir la posición horizontal que el esfuerzo del entrenamiento. Pero de repente, parecían haberse enchufado. Los dos empezaron a pedirle que les contestara. Artemio guardó el móvil y pasaba del tema. Pero seguía escuchando más y más mensajes.

“Tío, te esperamos”

“Joder, contesta, la hostia puta”

“Tío, que lo petamos”

“Nos haces falta tú, joder”

bla, bla, bla.

 

Artemio se metió en el agua. Escuchaba sin cesar los mensajes de sus compañeros. Y de repente, un clic se accionó en su cabeza y todo pareció cambiar de tonalidad. La vida empezó a tornarse multicolor. Y quizás, si esos dos vagos se metieran en el tema, y los demás empujaran un poco, la cosa podría funcionar. Y si él dejaba de lamerse las heridas y se olvidara de Enzo, maldito Enzo, todo podría ser de otra forma.

Los entrenamientos volvieron. Alguna incorporación nueva al equipo…

Y ahora era momento de celebraciones y diversiones.

Y quizás ahora era ya el momento de aceptar la cita que le había hecho en los últimos tiempos Camilo. Había insistido mucho, pero Artemio lo había dejado correr. Enzo todavía tenía mucho peso en su memoria. Enzo y la decepción.

Ya empezaba a ser el momento de acariciar esas curvas que le ponían a cien. Y quizás poder encontrar a alguien con el que el sexo y la vida, fueran algo más que un momento de placer meramente físico.

“Camilo, gracias por esperarme”.

Anuncios

Un pensamiento en “Renaciendo.

  1. A veces hay personas que sin quererlo hacen el papel de “ángeles” ( 😉 ) y en un momento dado de nuestra vida juegan un papel trascendental para ayudarnos a pegar el volantazo y reconducirnos a mejor camino. De la misma manera hay personas “tóxicas” como en este caso Enzo que -queriendo o sin querer- solo nos perjudican y consiguen que a la larga perdamos nuestra confianza y nuestra autoestima. Hay que saber distinguirlos, porque no siempre es fácil y nos engañamos empeñándonos en amistades o relaciones que no nos hacen ningún bien, porque desde fuera y con objetividad se ve todo muy claro pero cuando se está “dentro” es más complicado verlo todo igual y por tanto proceder de la mejor manera para nosotros mismos.
    ¡¡¡Ya ves como me has hecho pensar!!!

Sería interesante que nos dijeras algo. ¡Comenta!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s