Soy el Adri: que feliz año 2016.

 

La hostia puta, el joputa del jaime. Se ha dado el piro, con dos cojones. Y me ha dejao con la boca abierta, como si fuera a tragar un cacho sable de los que ya no se hacen. Joder con el pavo.

Pues que se ha cabreao. El jodido. La hostia, es cierto que está un poco así de bajón y tal. Las cosas pues se le juntan en la testa (se lo oí a un flipao el otro día en la tele y me moló: testa; así que se lo copio, que yo me fijo mucho en las cosas, joder). Y que no le hago ni puto caso. Joder, con el año que le he dao al tío, la paicencia que tiene el tío. Le he mentido hasta decir basta. Y le jode eso de que le tome el pelo. Pero ya lo contaré y tal. Dijo algo asnsí como: “tu tambien bruto”. Ni puta idea de por que me llamó bruto, si soy tela de azucarado.

Pues mirad, os cuento asnsí en dos palabros: que así como en marzo o así, pues que me las piré. Ni mutis a la peña. Ni al jaime. El pobre, cuando a los dos días o así se coscó que no estaba haciendo una hccapa de las de VIP, pues se volvió majareta en buscando por la cicty al Adri. El adri, el adri, ¿Habéis visto al adri? Y busca y busca que te buusca. Pero el Adri había puesto tierra de por medio y tal. Que me encontré al viejo aquel que me partió la crisma en el cumple del jaime de un par de años, y que se me pusieron de corbata. Joder. Pues que se me fue la olla y paranoias mías, que veía parte-pollas por tos laos. Y que no quería que al jaime pues le pasara nada, que esa peña es como muy jodida, que el pavo ese tenía la hostia de colegass para darle por culo a toda la city, y que me entró una paranoia (creo que se escribe ansí, no sé, lo he mirado en el gogle ese) de esas que to el mundo me miraba como atravesao y con jeta de mirar a un fiambre. Así que me dije: Adri, pies para que os quiero. Y patas que eché.

Una historia tiene toda esa aventura. Que el Jaime me dice que la escriba, que quiere poner no se cuantos post de esos y que me ponga al tema. Pero tío, que no me sale, que me guesta la vida ponerme a darle a la tecla y leugo, pues que corregir y eso y mirar a ver como joder se escribe las palabras esas que se me ponen en las orejas cuando me da por escuchar a la peña. Que luego la mayor del time, pues me pongo los cascos y a darle a la música, para lo que hay que oí, la madre que los parió a todos.

Pues que eso, que el jaime, que me lio como siempre, pues que se me agarró un cabreo del 15 porque no le ayudo y tal. Y le cuento milongas, que todo lo del viaje pues no se ha enterao. Y se piró. “No aguanto más que os den a todos joder”. Lo gritó ansí, con tacos y to, con lo mirao para lo del tema de la lengua que es el jodio. Me dijo que era como algo de una gota y un vaso, no me quedé con la copla así del todo. Y encima el gili de el , pues que me dice el joputa que escriba yo aquí de lo que me salga, y que felicite el jodido año nuevo. Deb ser como castigo y tal. Pues cuando se entere que me tiro al Ernesto, su amigo el escritor… joder, que lo puso el tio bobo en el post del otro día. Joder, eso le habrá mosqueao también. Otra jodida mentira al decubierto. El jodido Ernesto ya podía cerrar la boca, al menos en ese tema. Que luego en otras jodidas circusntancias, pues viene bien que la abra del todo. Y no digo más.

¿Y a mi que puñetas me importa el jodido año nuevo de la peña? Si ni te conozco ni ná, ni tú a mí, ni sabes una mierda de mí. Si fuera el jaime, que os conoce y tal, pues tiene un pase. Pero así, el Adri, el panolis, que os felicita el 2016. si yo tengo que dedicarme a lo mío, las chapas y eso. Que tengo una este noche, de esas Vip. La madre que lo echó al viejo ese. tío, que cuando digo viejo, puede ser de 60 tacos, o de 30, que para mí son tos viejos. Que no te creas que son de 90 tacos, con la baba por así la cara y tal. Y que he visto alguno de 90, que tela como estaban. El papá del jaime, mismamente, hasta que la palmó de un cancer de esos. Estaba el tío con sus cojones encima de la mesa, que carcácter. Pero que el viejo se hacía las cosas y tal, que él se valía así daguti.

Que mierda.

Pues que eso,, que tengo una juerga de noche vieja la mar de molona. Con pasta de la buena y en abundancia. Con el viejo ese y un chaval que se dedica a eso del acompañamiento. O sea, es como yo, pero en finolis. Que luego le da a la polla dependiendo del humor y de la guita, claro. Se me ha olvidao el nombre del jodio… es amigo del jaime también, si ha escrito algo de e´l alguna vez, … Rubén sí, joder con mi puta cabeza. Y he estao un ciento de veces con él en alguna juerga de esas de top secret, pero que se junta la hostia de peña. Bacanales lo llaman o algo así. Me dijo el Julián, uno de los que se suelen apuntar a las fiestas y que es de los que pagan. En esas fiestas están los que van pagando, y los que vamos pagaos., ya me entendéis. Y luego pues todo se junta, dependiendo de la cosa. Me lío; chitón.

Pues que parece que el Rubén cenará con un pavo to elegante y así, y yo cenaré con otro, así como si fueramos pareja y tal; y luego, pues nos juntaremos y tal. Habrá más peña, creo que Ernesto el escritor cenará con nosotros y tal. Aunque me extraña, porque no sale na. Está con sus hijos y tal y esas fechas no las perdona por ná. Aunque luego nos damos alguna alegría de vez en cuando, que el pavo folla que es un primor. Creo que cuando lea el jaime esto, se va a agarrar un sobreano cabreo. Apaleados y encima ponen la cama, o como se diga, no es así, me parece. Pero me entendéis. Pero mira, que se entere, aunque ya lo haya hecho, que a su amigo Ernesto me lo follo con toas las de la ley. Pues que no se las hubiera pirao. Pero que Ernesto me paga, o sea que es negocio, no es de gusto y tal. Bueno, que me da guto follar con él, pero que no es eso, o sea que no es que me mole, aunque me mola. O sea, que es un chapista que paga mis servicios y punto. Pero que quieres que te diga, hay chapistas que guay, y otros pa tu culo pirulo. Y este es de los de guays. Que yo al que quiero es al jaime. ¿te enteras puto jaime? Que te quiero a ti, aunque te haya metido cada mentira este puto año… pero cuando te cuente del todo, pues ya me perdonarás.

Joder, que me alargo y que me ha dicho algo de que debería pues hacer como un resumen del año y tal. Pero no mola, porque si luego vamos a escribir como esos relatos del puto año este, pues que ya jodo la sorpresa, y el intringulis y eso, o el misterio, como diría gonzalo, el poli, pues que adiós muy buenas.

Pero ha sido un año del copón. Para mi, digo, el jaime así, así. El tío está un poco pallá, cansao y tal y de bajón. Joder, es que no le doy más que disgustos, peroluego, le doy masajitos y tal, y le doy caña en la cama, que lo pasamos veri gud. La hostia, me pone a cien el tío. Me da así como mimines y me acaricia de esa forma que solo él sabe, joder, y me planta sus ojitos y me mira con esa cosa que tiene, que es que me ha puesto dura solo de pensarlo, joder. Es que sabes, la hostia puta, el que no tiene en su puta vida así como cariño de verdad y tal, pues que esas cosas le dan la vida, y yo, pues ya sabéis que me han partio la jeta en mil veces, y que mis viejos me corrieron a correazos cuando se enteraron de que me iba las pollas y que de verdad me comía unas cuantas. Creo que lo del vecino de arriba no lo han sabio todavía menos mal, porque les hubiera entrao una porrada de enfermedades del coco y a lo peor, le hubieran dao un par de mamporros al buen hombre ese. de vez en cuando voy a verlo y recordamoss viejos tiempos. Y no le cobro un euro, queda dicho.

Ya está, que me gasto en esto del año nuevo y tal, y luego no me queda fuerzas para darle a los relatos del año pasao. Así que finito.

Pues que mira, que de mis partes y de la parte del jaime, que lo paséis daguten esta noche, y que el año que viene, pues que sea bueno a tope.

Y mira, pues que el jaime no ha querido poner este año su villancico preferiddo, pues yo lo pongo. Es un nombre raro, así que lo veis en el vídeo, que para eso lo pone. Es como irlandés o algo así.

Y me voy a comprar unos gayumbos de relumbrón, para la parti de esta noche, que ya que voy a levantarme una pasta gansa, pues que resalte mi magnífico trassero y mi potente paquete. ¿Os he dicho como le mola mi culo al jaime? Se me va a poner de uñas cuando lea esto. Pero que le den, así se le levanta el ánimo. Y como me entere que en los madriles se lo monta con alguien, que se agarre las pelotas no vaya a ser que se las arranque de cuajo. Tengo que investigar si el Richard mientras yo estaba perdido, le ha echao un tiento. Que ese le tenía entre ojo y ojo el jodio.

Que Feliz año nuevo o como se diga. Y que perdonéis al jaime que no os felicite asi a cada uno, que no tiene el coño para esos ruidos.

Grache por las atenciones, colegas.

El villancico.

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PD. como molan las PD. Siempre lo digo pero me la suda repetirlo. Pues que estos días que iré poniendo alguna cosa que ha dejao el jaime preparada. Que ya le digo que si quiere que hago yo algo, o pongo alguna canción o así. Pero me da que no se fia. Aunque ahora que pienso, le voy a mandar un mensaje: “jaime, si quieres que escriba, tendrás que dejarme libertad de cátedra”. ¿Se dice así? ¿O eso es de otra cosa? Pues que a lo mejor, si se me pone en la punta del capullo, pues que pongo yo algo que me mole. O escribo algo. Eso estaría guay, seguro que le mola al Jaime.

Abur.

Daros besos y eso. Al jaime, le beso yo.

Hostia, pùta, si es super tarde. La que me va a montar el jaime. No me da tiempò para comprar los gayumbos de marca culo y paquete. Joder.

 

Adri.

Te quiero mamá.

Tuvo un acceso de tos. Se intentó incorporar para respirar mejor, pero los dolores que atenazaban su cuerpo no se lo permitía.

Iván se despertó y se levantó de un salto. Agarró a su madre de la mano y la sostuvo por la espalda. Ella inmediatamente se sintió mejor, segura. Cerró los ojos sonriendo, orgullosa. Orgullosa y triste.

– Tranquila mamá.

Susana notó que su hijo se balanceaba ligeramente. Se había levantado tan de repente que se le había ido ligeramente la cabeza.

– Respira despacio, Iván – le dijo en un susurro, intentando que esa corta frase no le dejara de nuevo sin respiración y empezara a toser de nuevo.

– Ya está mamá.

– Siéntate.

– Ya está mamá.

– Estás mareado.

– Ya está mamá – dijo pacientemente Iván, sin perder la mansedumbre, diciendo la frase como si fuera la primera vez – Ya está mamá – repitió de nuevo imprimiendo a su voz todo el tono calmoso del que fue capaz.

Ella se recostó de nuevo en la cama, despacio. Su respiración era pesada, sus fuerzas escasas. Veía a su hijo cansado, tirando del carro, sin perder la paciencia.

– ¿Como está tu novio? – preguntó ella de repente. – ¿Era Ignacio? ¿Se llamaba…?

– No mamá, se llamaba Iñaki. Y no salió bien. Ya no somos novios.

– Pero si os llevabais muy bien – intentó pasar la mano por el rostro de Iván, pero éste rechazó la caricia. Sabía que ahora vendría una mentira.

– No era así. No congeniamos. Cortamos hace tiempo.

Ella sabía que hasta que cayó enferma, ellos seguían juntos. Incluso los primeros días los acompañó alguna vez al médico. Siempre solícito… siempre amable… ¿Por qué de repente…? Miró a su hijo a hurtadillas. Él se había vuelto hacia la silla y la había acercado a la cama. Se sentó en el borde y le cogió la mano. Le dio un beso y la empezó a acariciar suavemente.

– Ya está mamá, no te preocupes.

Susana se preguntaba todos los días si merecía la pena seguir luchando. Desde que había caído enferma, Iván se ocupaba de todo. De los médicos, de cuidarla, de la tienda, de las cuentas, de ir pagando a toda esa gente que le dejó dinero para salir adelante en tiempos difíciles… por el día la tienda, por la noche el hospital y la casa, dependiendo de dónde tocara luchar esa temporada.

– Iván, debes… solo tienes 20 años…

– No insistas, mamá. Antes yo estaba ahí, en la cama, enfermo. Y luchaste y perdiste tu vida por mí. No seré muy listo, ni seré muy inteligente,no tengo habilidades especiales ni soy artista, ni destaco en nada, ni jugando a las canicas; y no seré el hijo con el que sueñan todas las madres, tampoco soy guapo, no soy el yerno perfecto, como dicen en la tele. Pero mamá, soy lo poco que soy porque renunciaste a todo por mi. Hasta que estés bien, mi vida eres tú, y más te vale luchar y salir adelante porque me moriría si te pasara algo.

Susana le apretó la mano sin querer. Se había emocionado y no quería mostrarlo. Por eso intentó hacerse la dormida. Pero se le escapó el reflejo de su mano. Aún así, cerró los ojos e intentó serenar sus emociones. Tendría que buscar la forma de decirle a su hijo que ella era vieja, que él era joven y que debía mirar por él. No merecía la pena alargar la agonía de ella a costa de perder la vida de él. Seguro que había echado de su lado a Iñaki. No había estado atenta, debería haber preguntado antes por qué no iba con él al hospital, como al principio, por qué no le veía nunca ni siquiera a esperarlo. Qué bobo era. Se parecía a ella, no cabía duda. Del idiota de su padre, no tenía más que los ojos. Más le valía haberse parecido a él y haber salido corriendo en cuanto el médico dictó sentencia.

– Tu madre está enferma – recuerda Susana que le dijo a su hijo, como si fuera un niño de dos años.

– Eso ya lo sé, antes he estado enfermo yo, todavía no he olvidado los síntomas. – le contestó mirándolo fijamente a los ojos, ofendido por el trato y sin ocultarlo.

– No sé si tiene a alguien que pueda cuidar de usted – esta vez se dirigió a Susana. Pero no fue ella la que contestó, Iván se adelantó. Nunca había escuchado a su hijo con un todo de voz tan glacial:

– Por supuesto que tiene: yo.

Su padre hubiera escurrido el bulto. Ya lo hizo cuando nació Iván. Podía haberse parecido a él.

– Mamá

Susana abrió los ojos despacio. Temía volver a ese momento de hacía unos minutos y del que había huido.

– Feliz Navidad. Tengo unos regalos para ti.

Centró la vista en su hijo. ¡Llevaba un gorro de Papá Noel en la cabeza! En la vida había conseguido que se disfrazara o que hiciera un poco el tonto. La infancia se la dejó en hospitales como ese y nunca quiso recuperarla.

– Iván – fue lo único que acertó a decir. Si hubiera tenido fuerzas hubiera soltado una carcajada o al menos una gran exclamación de sorpresa, abriendo mucho la boca y tapándosela rápidamente con la mano, mientras pensaba a toda prisa los últimos meses de la vida de su hijo buscando el momento en que empezó a darle a la droga.

– Es Navidad mamá. ¿Te acuerdas cuando yo estaba malito? Venías a la habitación vestida de Papá Noel y traías muchos caramelos y regalos que habías hecho tú por las noches, mientras yo dormía. No teníamos dinero pero te las arreglabas para hacerme un montón de regalos.

– Y tú ponías cara de acelga y decías que ni Navidad ni leches. Eras muy mal hablado y muy podo detallista.

– Y tú insistías y al final me hacías cosquillas y me reía.

– Pero con cara de acelga.

– Ya no tengo cara de acelga. Además, cuando me reía no tenía cara de acelga.

Susana sonrió de nuevo. Cada vez le era más costoso aguantarse las ganas de reírse a carcajadas, pero sabía que eso le haría toser de nuevo y le dolería todo el cuerpo y se perdería la magia del momento. No, no tenía cara de acelga. Era un chico muy guapo, cansado eso sí, y necesitaba una buena siesta y una buena ducha. Y esa expresión de desesperación porque ella se animara, porque entrara en su juego…

– ¿O sí la tengo? – lo dijo en tono de falso ofendido e intentando poner una expresión de chico soso, necesitado de una pizca de sal y pimienta para seguir en este mundo.

– Me lo tengo que pensar – no se iba a dejar vencer tan rápido. No quería ser una enferma fácil así de repente. – Hagamos un trato.

– Tu dirás – Iván se puso a la defensiva. Se imaginaba algo de Iñaki o que dejara de ir al hospital o algo así. No iba a ceder en algunas cosas.

– Te vas a ir a casa. Si es Navidad, no se abre la tienda. Así que te vas a duchar, no menos de media hora. Te relajará. Y luego, te meterás en la cama, no menos de 8 horas. Luego volverás con el gorro puesto y … – se le estaba quedando la boca seca, pero no quería pedirle que le acercara un vaso de agua todavía. Así que movió la boca suavemente buscando un poco de saliva que le permitiera seguir hablando – abriremos los regalos. Y me darás un beso y un abrazo. Muchos besos.

– ¡Mamá! – se hizo el ofendido… siempre se había sentido reticente a los besos y los abrazos. Aunque desde que su madre había enfermado, quería estrujarla y besarla muy a menudo, pero no se había atrevido a hacerlo por no parecer que se ablandaba porque su madre estaba mala o porque pareciera que daba a entender que estaba peor. – Vale, porque es Navidad. Pero no te acostumbres.

– Pues vamos, no pierdas el tiempo. Tengo ganas de abrir los regalos.

Iván pensó en darle un beso antes de irse, pero se arrepintió. Luego se lo daría, como pago del trato. Fue a salir de la habitación pero mientras cogía su abrigo, se volvió a la cama.

– Pero me tienes que prometer que esas ideas que se te pasan por la cabeza, no … no… – no encontraba las palabras – que vas a seguir luchando, que tienes que ponerte bien y que como me decías cuando era yo el que estaba enfermo, tu voluntad es un 40% de la victoria.

Susana cerró los ojos. De repente se había agotado. No estaba segura de poder prometerle eso a su hijo. De hecho, tenía la secreta esperanza de que mientras él se iba a casa, ella podría descansar para siempre… era una tontería, lo sabía, las cosas no suceden así, pero podría suceder. Entreabrió los ojos y vio el rostro decidido, expectante de Iván. Los papeles se habían cambiado. Durante su última recaída, con 15 años, esa conversación la habían tenido en papeles opuestos. Y seguramente sus sensaciones serían idénticas, pero en los personajes antagonistas.

– Tenemos un pacto – dijo al final.

– Feliz Navidad, mamá.

Le salió una gran sonrisa. Y un casi eufórico Iván no pudo contenerse y se agachó para darle un beso en la frente a su madre.

– Volveré en un rato.

– 10 horas al menos debes estar fuera. Si no, no habrás cumplido tu parte. Y sabré si has dormido solo con mirarte a los ojos, así que no me la intentes dar. Y sabré si has estado media hora bajo el agua de la ducha. Lo sabes que lo sabré.

– Vale – Iván contestó un tanto fastidiado. Su idea era abreviar los tiempos marcados por su madre o aprovechar a hacer alguna cosa en casa.

– Antes de irte, dame un poco de agua, por favor.

Iván se acercó a la mesilla y cogió el vaso de agua y una paja. Se la acercó a su madre mientras la ayudaba a incorporarse un poco.

– Te quiero mi niño.

Lo dijo en un susurro, cuando se volvió a recostar sobre la almohada.

– Lo sé mamá – Iván estaba al borde de las lágrimas. – Yo también te quiero.

Susana se había dormido. Iván acarició la cara de su madre y volvió a darle un beso. Se secó las lágrimas que se escapaban por sus mejillas y salió de la habitación. Lloraba, sí, pero era de felicidad. Fuera por lo que fuera, era la primera vez que había visto en su madre una cierta disposición de lucha. Quizás así todo se arreglaría.

Mientras bajaba en el ascensor se hizo la promesa de que si su madre salía de esa, todas las Navidades se pondría el gorro de Papá Noel y no se lo quitaría hasta año nuevo. Y haría que su madre tuviera cada año las Navidades con las que siempre había soñado.

Se le escapó una sonrisa.

– Te quiero mamá.

Se le escapó al abrirse la puerta del ascensor. Se prometió decírselo cada día.

– Te quiero mamá. ¡Feliz Navidad!

Felicitación de Pere.

Es tradición mandar una tarjeta de felicitación de Navidad. Hombre, los tiempos cambian y ya no es la típica tarjeta. En realidad ya no suelen ser ni tarjetas.

Así nos quiere felicitar Pere estas Navidades y el año nuevo:

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Feliz Navidad Pere. Y un próspero año 2016. Tus propuestas me parecen de lo más acertadas.

PD. Además, tiene un doble sentido para mí, la segunda foto me refiero. Su autor, Andrei Vishnyakov, ya ha salido algunas veces en este blog. Y una foto hecha por él, ha sido la cabecera de este blog durante muchos años. Este modelo además, me recuerda a un amigo: Feliz Navidad, Saúl.

 

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