El escritor y la Navidad. ¡Feliz Navidad!

Está ya en los casi 19. Es Arturo, el mayor.

Casi lo pierdo, pero al final, conseguí agarrarle cuando caía por el precipicio. Ya hace tres años.

Y Tomás está casi en los 16.

También casi lo pierdo, pero de otra forma. Casi se queda a vivir con su tío, mi antigua pareja. Un hombre al que no le gusta la gente, mucho menos los niños. Es incapaz de entenderlos. Mi Tomás casi acaba en un colegio militar. Hubiera sido enterrarlo vivo. Es un artista. Y ahora, a sus casi 16, es todo un adonis adolescente. En cuanto le desaparezcan algunas espinillas rebeldes, será un rompecorazones. Eso ya lo es, pero bueno. Es un tema que lleva con absoluta discreción.

Estas son nuestras terceras Navidades como familia. Ellos dos y yo. Soy Ernesto, “el escritor de los cuentos de Navidad”, el padre que adoptaron mis niños. Porque en este caso, aunque legalmente fui yo el que asumí su custodia, fueron ellos los que me entregaron su confianza.

Yo sigo soltero y sin compromiso. Mis hijos me dan todo el amor que necesito. Adri se ocupa del sexo. Es un chapero de altos vuelos. Lo conocéis seguro, es “amigo” de Jaime y lo habéis leído muchas veces en este blog.

Es Nochebuena, nuestra fiesta principal del año. Después de aquellas navidades en las que todos las pasamos sumidos en la tristeza, solos, y perdidos en nuestras vidas, Navidad ha sido la ocasión del año en la que hacemos que toda nuestra gente venga a nuestra casa y celebremos una gran fiesta. Este año, hemos escrito cosas para la ocasión, Tomás cantará con sus amigos. Nuestra gente de “Mundo Maravilloso” va a venir y participará en una obra de teatro que montamos.

Dos meses hemos tardado en prepararlo todo. Primero escribimos una historia. Arturo y yo nos encargamos de eso. Hacemos un guión y se lo mandamos a los actores, que son el resto de nuestros invitados. De eso se encargó Arturo solo. Y luego, por Skype, hacemos los ensayos. Es desternillante. 10 pantallas abiertas a la vez y cada uno interpretando su papel. Luego se corta la comunicación con alguno, nos quedamos así, con la boca abierta, esperando una respuesta que no llega. Luego juramos en arameo y al final nos reímos.

Pero al final, se va puliendo la obra.

Va a quedar genial.

Suena raro, porque parece que todos los asistentes a la fiesta, serán actores en la obra. ¿Y el público? Pues mira, lo vamos a grabar y lo colgaremos en Vimeo. Que todo el mundo lo pueda ver.

Va a ser bonito.

Ha sido bonito, en realidad. Lleva dos meses siéndolo. Hasta Arturo parece haber recuperado la alegría de vivir. Aunque para mi sorpresa, a lo mejor Sergio tiene algo que ver. Quién me lo iba a decir.

Sergio, desde que lo conocimos en el hospital, se ha convertido en otra pata de esta familia atípica. No sé muy bien como, pero en este último año se ha hecho inseparable de mi hijo mayor. Los miro y veo una pareja. Ninguno de los dos se declara homosexual, pero… tienen una conexión que desde hace unos meses, es también física. Hasta el mes de agosto o así, ni siquiera se rozaban. Evitaban todo contacto físico. Ni siquiera esos saludos que son característicos entre algunos jóvenes. Pero un día, les encontré bromeando y peleándose, tocándose por todos lados. Definamos tocar como un juego sin tener nada que ver con el sexo, no seamos mal pensados. Eso en agosto. Ahora, los roces son continuos, los abrazos ocasionales, y algún beso también esporádico.

Tengo el presentimiento que, cuando acabemos la obra, hacia la 1 de la mañana, y empecemos nuestra cena de Nochebuena, estos dos nos anuncien que son pareja. Y puedo jurar que al menos Arturo, nunca se ha sentido atraído por un chico. Y puedo asegurar con la misma contundencia, que no se siente atraído por ningún hombre. Si tiene sueños eróticos, los tiene con mujeres. Pero a veces, las cosas ocurren así. No es habitual, porque en general nos atenemos a la etiqueta que tenemos. Somos homosexuales, con hombres. Heteros, con mujeres. Bisexuales, pues con ambos. Y no salimos de ahí. Nuestra mente no lo permite. Las reacciones de nuestro cuerpo, tampoco. Quizás Arturo y Sergio, al haber sentido tan cerca la muerte, sepan salir de ese cliché, y estar liberados y saber aprovechar ese amor que ha fructificado entre ambos y que muchas veces se pierde en una amistad más o menos estrecha, cuando se trata de personas del mismo sexo. Ellos han sabido dar ese paso que otros muchos han evitado y seguirán evitando. Me viene a la cabeza ahora la historia de Pilar y Juan. Pilar es lesbiana. Pero un día se dio cuenta de que con quién mejor estaba era con Juan, su amigo del alma. Y se dio cuenta que necesitaba sus abrazos cuando estaba triste. Solo le valían los abrazos de Juan. Así que un día, se declaró. Pilar es así de decidida. Y Juan, que desde que la conoció estaba perdidamente enamorada de ella, se sintió el hombre más dichoso de la tierra. Creo que mis dos amigos, se casarán el año que viene. Hablaban de casarse en octubre, a ver.

Mira a Sergio. Acaba de coger a Arturo por detrás y lo tiene abrazado. Le acaba de dar un beso en el cuello y Arturo ha vibrado de placer. Por algo acogí a Sergio en el hospital, cuando era un borde recalcitrante. Reconozco que su abuela tuvo algo que ver. La abuela de todos a fecha de hoy.

Hablando de ella, ahí está, con Doris, con la cena. Y Tomás de pinche. Y Guillermo, su nuevo chico especial. Luego vendrán Ricardo y Manu, los amiguísimos de Tomás. Eduardo, el chico especial del año pasado, quedó en el camino después de una relación de pareja un poco tormentosa. Qué de dramas montaron esos dos. Llegará algún día en que vuelvan a ser amigos. Y llegará algún día en que Tomás se de cuenta que su verdadero amor es Ricardo. Pero tiempo al tiempo. Antes pasarán no menos de 4 nuevos novios de la muerte. Este Guillermo va a durar lo que yo te diga. Lo que tiene de chulo, lo tiene de tonto.

Me acaba de escribir Jaime. Va a venir con Adri. Al final no le ha salido una chapa que tenía. Adri es el chapero del que os hablé. Mira, así tenemos dos espectadores in situ. Hacen una pareja estupenda. Y mira que es difícil ser pareja de un chapero. Pero han llegado a un equilibrio perfecto. Pero por si acaso, no digáis nada de que Adri es mi chapero. No sé si lo sabe Jaime. A lo mejor no le hace gracia que trabaje para alguien conocido. Y al final vienen Rosa y Galo, y los niños. Y nuestros médicos, María y Fede y su niña, Irene. 3 bebés esta noche. ¡Qué bonito!

Mírales. Si acaban de darse un pico. Me refiero a Sergio y Arturo. Y luego miran a todos lados por si alguien les ha visto. Arturo me acaba de buscar la mirada. Que mirada tan bonita tiene. Tres años me ha costado verla otra vez puesta en sus ojos. Soy el hombre más feliz de la Tierra. Sí, creo que lo dirán esta noche.

Intentaré que Arturo escriba algo por Navidad. Jaime se pondrá contento.

Gracias a todos los que leísteis nuestra historia. Os deseo, desde “Mundo maravilloso”, que seáis felices en este año que empieza esta Nochebuena.

Feliz Navidad Queridos. Y gracias por estar ahí.

Sería interesante que nos dijeras algo. ¡Comenta!

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