Retazos de vida imperfectos. 01

Él pensaba a veces en que las cosas no se habían dado en la vida como se había imaginado a los dieciséis. Sus padres fueron felices con poco, pero él, necesitaba algo más. Luego llegaron los caminos abruptos que no pudo andar, los “hay que probar de todo”, los “disfruta que algo queda”. El riesgo, la velocidad de los días, las sonrisas falsas.
Un día fue consciente de que no sería nada de lo que anhelaba. De que todo había sido vapor de agua salido a presión de las profundidades de la tierra y que se perdía irremisiblemente en la atmósfera. Sueños rotos para una vida perdida. Ni los recuerdos quedaron.
Cuando llega a casa y ve a sus hijos alborotar, a su mujer sonriente dispuesto a complacer a todo el mundo incluido a él, se siente mal, porque no percibe esas cosas como activos de su vida, sino como rémoras. Su trabajo mejor no comentar y sus amigos, mejor olvidar.
Hoy de todas formas, se siente dichoso de alguna manera. Acaba de venir del bar de la esquina de ver ganar a su equipo de fútbol en la copa del Rey. Eso es lo único que consigue que la vida siga mereciendo la pena.

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