Que soy el Adri: que feliz cumple, Jaime.

La hostia puta. el adri en person, como os quedaís? Alunguno me echa de menos, que lo sé. hola peoppple.

Que na, que me escapao paa darle la sopresa del siglo al Jaime. Se ha quedao espatarrao cuando ha salido con la sartén a modo de ariete a la puerta, que me ha oído llegar. Que se pensaba el jodido que era un ladrón o algo peor, un violador de hombres comprometidos.

¡Ja!

Pues era yo y casi se me pone a llorar el jodio. Joder. No le conteís na, pero el que se ha echao a llorar he sido yo. Joder. Es que ya dos meses que le fui y tal. Por lo del porno y tal. Que me va genial, que tengo aventuras pa contar, un ciento y alguna contada, que me puse un dñia a darle a le tcla y que salió algo. Pero que no me ha dao por subirlo. A ver si ahora y tal, aunque el Jaime se va a agarrar un mosqueo del quince si ve que voy y vengo en el tiempo, que dice que luego la peña se hace la picha un lio.

Pero na, que pregunte, y que lo doy las respuestas adecuadas, y si no, pues un morreo.

Joder, me acaba de mirar el Jaime con una cara… es que le estoy leyendo lo que escibo, pero que lo del morreo a la peña, que no le mola. Así que árnica.

Eso.

Que no os morreo.

Pues que hemos estao juntos toda la mañana. Que s eha escaqueao del curro. Y no os voy a contar lo que hemos hecho, que os doy envídia y que el Jaime no quiere. Y como ahora yo gano pasta de la buena, pues que le he invitao a comer como dios manda, con su tarta y to. Y que luego, pues me he traído otra tarta a casa, y me he embadurnao con ella y el Jaime , que es muy goolosón, pues me ha ido comiendo la crema pastelera de todas partes. Ha sido una pasada de guay. El ha disfrutao pero mogollón, y yo me lo he pasao de cien. Ni el mejor actor porno me ha hecho ver las estrellas como el Jaime. De todas formas, es que me mira así, con esos ojillos pequeñitos que tiene y esa mirada así de niño pillo y me saca de mis casillas. Se me pone a cien. Y si me pasa la lengua con glotenería (se dice así) pues que te digo, que exploto como una bomba atómica esa.

Pues eso. Que me ha gustao venir y tal para darle un sorpresón.

¿No os he dicho que pasa? Pues que es el cumple del Jaime. La hostia. Por eso ha alucinao cuando me ha visto dejando la mochila de viaje.

Se me va a currar, que dice que la mañana vale, pero que tiene curro. Que luego a la noche, más crema pastelera.

Para el que quiera ponerse a tono, todavía estoy en pelotas, pegajoso por la crema y el bizcocho y tal. Y por otras cosas, pero esas os las imagining.

Pues yo voy a subir este post, como lo llama el Jaime y me voy a dormir un poco, que he venido de los USA, que estaba allí rodando una porno de esas privatas. Son pornos de VIP, para unas personas determinadas, de muhca pasta, claro, que pagan una pasta pero gansa, y que salen pues los que ellos quiere. Paagan una pasta del copón, pero en algunas hay que hacer cosas un poco fuertes. No toda la peña le apetece. He visto algunas que ni por todo el oro del mundo, fijo. No me pillan en esas pero vamos. Que no. pùes decía que en esas privates VIPS salen incluso actores de los de cine y tal, que alguno que va con tías a toas horas, no sabes como grita con una polla en el culo. Y pone ojos de loco y todo. Pero eso será para el expectáculo, que ya te digo, esos cobrarán una pasta gansa y dirán, pues que al mneos, pues que se note que son actores de la cademia esa ccomo se llame. Me la pagan a mí que soy del ramo, esos que son de estrangis, pa que decirte na más.

Pues eso. Que me he venio de allí para darle el sorpresón. Una cosa os digo, si alguien ha quedao con el Jaime este finde, que s eolvide. Es mío. Y mas si es el Richard, por si quería felicitarle el cumple con un sexo a tope. El Jaime es mine. Punto. Por si lees esto.

Una vez le jodí el cumple, pues así ahora pues compenso.

Punto.

Pues que me voy a acunar a la alnmohada (se lo he copiao al Jaime de una cosa que tiene escrita, os va a molar cuando la suba) y que eso, pues que tengo cosas que contarios, que cualquier día le digo al Jaime que me haga huecco en el blog.

Jaime que te quiero, joder. Que ya sabes que no te lo dogo, que me da corte y tal, con la carta aquella que me escribiste. Joder. Que ya te he escrito algo al respecting, pero que no lo he subio todavía. Pero que eso. Que no repito lo que dije allí.

Que perd´n por las faltas y tal, que me voy fijando pero que no llego a todo.. y que el corrector pues es una mierda. Mira, no reconoce la mierda. ¿Habíes visto? Así no sé si mierda lo escribo bien. Y me hago la picha un lio con el inglis a veces.

Chao.

PD. Jaime. Happy birthday to you. I love you.

La historia de como se conocieron Ramiro el millonetis y Jorge el camarero. Y 9ª parte.

4 armarios delante de la puerta del servicio principal del restaurante.

4 armarios cantando “Mi jaca me la robaron”, para mitigar los gritos. Aún así, en los silencios, se podía escuchar nítidamente algunos Agggggggg, agggggggg, aggggggggg.

– ¡¡Joder!!

Hawai, Bombay, son dos paraísos – cantaban ahora los armarios, por dar variedad al repertorio.

Óscar se mordía las uñas fuera. Manu y Fito abrían los brazos en el otro lado del comedor. “La hora, la hora”, decían por señas.

– Una hora de retraso – murmuraba desesperado Óscar.

Decidido, se quedan sin viaje, escribió un wasap a Fito.

– Aggggggggg, aggggggggg, aggggggggg.

– Ya está. Eso no puede ser.

Apartó a los armarios que ahora cantaban un villancico, porque ya no se sabían otra, y entró decidido en los servicios.

– Siento interrumpir… joder, si estáis desnudos.

– Ya se ha acabado todo. No tenemos hambre – dijo Ramiro cual majo desnudo – despide a los invitados.

– Una mierda voy a despedir al Presidente del Gobierno, a la ministra de Saciedad, al Presidente de la Comunidad de vecinos, al Alcalde del pueblo de tu madre.

Óscar apretó el botón de alarma secreto de su teléfono. En menos de dos minutos, el mismo regimiento de peluqueros y sastres y maquilladores y manicuras que los habían preparado en la casa, entraron en los servicios del restaurante para recomponerlos.

– Óscar no te pases – amenazó Ramiro – y no mires a mi marido desnudo.

– Ya lo he visto desnudo y a ti también. Dentro de 10 minutos, el obispo tendrá un aparte con vosotros. Tomaréis una cipita de Jerez que él se tiene que ir a escribir una pastoral o algo de eso.

– ¿Cipita de Jerez?

– ¿He dicho cipita? ¡¡Copita!!

– Estaría pensando en un cipote.

Óscar miró con rostro digno a Ramiro y optó por pasar del tema del cipote.

– Luego, saludareis al Presidente del gobierno y al de la oposición, que al final se ha apuntado. Un par de chascarrillos, y ya.

– Oye, que es nuestra boda – se quejó Ramiro.

Óscar se quedó mirándolo muy serio.

– ¡Te han abducido los extraterrestres! ¡Es eso! Por eso te has olvidado de lo que eres y lo que representas y lo que te juegas

– No sé de que me hablas, pero…

– ¡¡Cállate, Ramiro!! No me toques los cojones. Si quieres hacer el tonto, buscaremos el momento en que lo puedas hacer. De momento, sin replicar, y a cumplir. De hecho, te hemos buscado la forma de que echéis un polvo después de casaros.

– Estás despedido – le gritó Ramiro.

– Bien, pero antes, harás lo que toca. Y tú cállate – le amenazó a Jorge, que había hecho un ligero intento de aportar algo a la discusión.

Jorge se quedó con la boca abierta, mientras la maquilladora le repasaba los labios. “Gracias” le murmuró la pobre, pensando que lo había hecho para facilitarle la labor.

Salieron de baño todo aliñados de nuevo. El salón prorrumpió en aplausos. “Vivan los novios” “Vivan los novios” “Que se beses, que se beses”. Óscar les permitió un suave pico para contentar a la concurrencia, un par de sonrisas, y sin saber como, estaban sentados flanqueando al obispo, en una sala preparada a tal efecto.

– Ha sido una ceremonia preciosa – dijo el obispo.

– Sí, cuanto te agradezco que … bla, bla, bla.

– Bla, bla, bla.

– Bla – terció Jorge.

Óscar cronómetro en mano.

– ¡Tiempo!

El nuevo matrimonio se vio empujado hacia otra sala.

– Sr. presidente, Sr. Jefe de la oposición, ha sido un honor, bla, bla, bla.

– Bla, bla, bla.

– Blablablabla – el de la oposición hablaba muy deprisa, quizás por el ponche, que estaba muy cargado.

– Bla – contestó Jorge sonriendo.

– ¡Tiempo! – gritó Óscar.

El nuevo matrimonio, sin apenas pisar el suelo, acabó en otra sala con el presidente de la comunidad autónoma, el del diputación y sus madres.

– Bla, bla, blabla.

– Bla bla.

– Jajajajajaja.

– Bla.

– Bla.

– Bla – terció Jorge.

– ¡¡Tiempo!!

El nuevo matrimonio, sin apenas pisar el suelo, acabó en otra sala con el alcalde de París y su esposo.

– Estaremos encantados de recibirles en nuestra casa de París – explicó el traductor. – ha sido un honor ser invitados a su boda.

– Bla, bla, bla – contestó Ramiro, en francés.

– Bla, bla, bla, no sabía que hablaba nuestra lengua.

– El francés me mola.

– Bla, bla, bla,

– Bla.

– Bla – terció Jorge en francés – Y Ramiro practica el francés a todas horas. Lo habla de cine.

¡¡Tiempo!! ¡¡Tiempo!! ¡¡Tiempo!! – Óscar empezó a sudar profusamente por lo de la práctica del francés. Lanzó una mirada asesina a Jorge que le contestó con una sonrisa inocente.

– Pilluelo – le susurró el marido del alcalde de París, cuando salían de la entrevista.

El nuevo matrimonio, sin apenas pisar el suelo, acabó en la mesa presidencial.

– ¡¡Vivan los novios!!

– ¡¡Vivan!!

Notaron que les sirvieron algo que parecía una bola de queso envuelta en algo que parecía carne, como una albóndiga pero en fino. Pasó Enrique a saludarlos, que esnifó por si le olían los sobacos al novio Jorge. Salió decepcionado. Pasó Filomena a saludar a su primo tercero, Ramiro. Y Ramón, y Timoteo, y Garcilaso, y Ruiz de la Peña.

Cuando quisieron comer la albóndiga que en realidad era queso, ya tenían lo que parecía una ensalada con cuatro hojas de lechuga y unos picatostes. Vinieron Jimena y Andrés, Carlos y Fernando, Ubaldo y Biel, Jon y John, Jonás y Federico y otro Carlos y José Luis.

Fueron a comer la hoja de lechuga pero ya no estaba. En su lugar había lo que parecía una croqueta con una especie de huevos de trucha. Vino entonces Guillermina y Humus, y Ramona y Tomás, y los niños de estos, María, Kike y Pablo, el pequeño. Y luego pasó el alcalde de la ciudad y el del pueblo y el del pueblo de la madre y la abuela de éste que cuidó a Ramiro cuando era un bebé.

– ¡No hacías más que llorar! – le recriminó.

– En eso no ha cambiado – apuntó Óscar por detrás, que no perdía ripio de todo lo que pasaba con los novios.

Fueron a comer la croqueta, pero se encontraron con un mini lomo de lenguado, según escucharon, con un trocito, pero trocito pequeñito de queso gorgonzola y un puntito de perejil. Entonces llegó la tuna y sacaron a los novios a bailar.

– ¿La tuna? No pega en esta boda – preguntó un Carlitos asombrado a Óscar, de los nervios por el horario.

– Ramiro fue tuno en la infancia.

– ¡Ah!

– ¡¡Tiempo!!

La tuna se fue y el nuevo matrimonio se sentó de nuevo dispuestos a comer el lenguado. Pero se encontraron una especie de nachos muy finos con lo que parecía cordero desmigado. Y entonces pasaron Luisa, la recepcionista de la empresa, y Julián, el jefe de compras, y Hermógenes, el que fuera director general con el padre de Ramiro.

Fueron a probar el cordero con nachos, pero se apagaron las luces y entró una enorme tarta por una esquina del salón.

Y sonó la marcha nupcial tocada por un cuarteto, el mismo del club de tenis.

Y un sable para cortar la tarta.

Y los novios cortaron la tarta.

– Que se bese, que se besen.

Y se besaron.

– Vivan los novios.

– ¡¡Vivan!!

– Que se besen.

– Que se besen.

– Que se besen

Y se besaron.

Y el baile.

Y el vals

Ramiro y Jorge bailaron el vals.

El Presidente que se va.

El matrimonio va a despedirlo.

Que se va el alcalde de París y su marido.

El matrimonio va a despedirlos.

Que se va el portero.

El matrimonio va a despedirlo.

Y muchas horas después, sin darse cuenta de como, estaban en su habitación de casa, con los ojos muy abiertos y los labios secos y arrugados de tantos besos de ¡Vivan los novios!

Fueron a decir algo, pero no les dio tiempo, porque se quedaron dormidos.

En el pasillo, Óscar se sentó en una silla para quitarse los zapatos, pero perdió el equilibrio y acabó en el suelo. Y sin opción a levantarse, porque las fuerzas le habían abandonado del todo, se quedó profundamente dormido abrazado a sus zapatos.

Y no, esa noche no hubo Aggg, aggggggg, aggggggggg, al menos en la habitación de los recién casados.

Óscar tampoco estaba para fiestas.

Carlitos, el hermano de Jorge el camarero y a la sazón, padrino de los novios, lo intentó con unos cuantos de los invitados, pero todos le dieron calabazas.

Así que en esa noche de bodas, reinó el silencio más absoluto en la casa de Ramiro el millonetis y su marido, Jorge el camarero.

Y esta ha sido la historia de como se conocieron y posteriormente, se casaron, Jorge el camarero y Ramiro el millonetis.

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Próximamente:

La historia e intrahistoria de cómo vivieron la primera crisis de su matrimonio, Ramiro el millonetis y Jorge el camarero.

Alberto y Matteo. ¿Se quieren?

No es un vídeo en que canten bien.

Bailar, bailan lo justo.

Hablan en italiano y no está subtitulado.

Pero te vas a emocionar como pocas veces.

¿Te imaginas ser tú el protagonista?

No te lo pierdas.

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La historia de como se conocieron Ramiro el millonetis y Jorge el camarero. 8ª parte.

– ¿A que te ato?

– No te atreverás.

– Claro que sí.

– ¿Te atreverías?

– Ponme a prueba.

– No quiero casarme.

– Sí quieres.

– Joder, toda la peña.

– Es lo que hay.

– Fotógrafos.

– Y cámaras de televisión.

– La hostia puta.

– Sonríe.

– Una mierda.

– Tú mismo. Pero luego le pondrán a caldo a Ramiro.

– ¿Sí?

– Claro.

– Ah, eso no.

– Así que ponte bien la pajarita y vamos.

– Joder. Estoy que me cago.

– Pues aprieta el culo.

– Pero no conozco a nadie.

– Pues mejor. No te pierdes gran cosa.

– No ha venido mi familia.

– Ni falta que hace. Carlitos te espera en la puerta para acompañarte.

– Carlitos – y casi se le escapa una lágrima.

– No llores que se te corre el maquillaje.

– Que fuerte lo del maquillaje.

– Por la televisión.

– Si lo llego a saber, me fugo.

– No. Estás pillado.

– ¿Se me nota?

– Desde el primer día.

– El primero no.

– El segundo.

– El segundo no.

– El segundo.

– ¿El segundo?

– Sí.

– Yo creo que no.

– Yo sí.

– A lo mejor el tercero.

– El segundo, te conozco.

– ¿De qué?

– Follamos hace años.

– ¿A sí?

– No te acordarás. Follabas mucho.

– Si follamos, tú también.

– Es cierto.

– ¿Y lo pasamos bien?

– Creo que sí, si no, no me acordaría de ti.

– ¿Te enamoraste? De mí digo.

– Una mierda.

– ¿Me enamoré?

– No. No eras de esos.

– ¿Y ahora sí?

– Llegó tu hora.

– ¿Y la tuya?

– Tu amigo el Loca, me pone.

– Te pone por el traje.

– Me pone porque me pone.

– ¿Sí?

– Sí. Ramiro le suele llamar para que pase por la oficina. Se lo pido yo.

– Ya lo sé, me lo dijo él.

– Pues eso.

– Pero no le has dicho nada. De que lo quieres.

– Me da miedo.

– Loca es buen tipo.

– ¿Sí?

– Está un poco loca, pero es genial.

– ¿Crees que le gustaría?

– Díselo.

– Me da corte.

– ¿Se lo digo?

– No.

– Hago de celestina.

– ¡¡No!!

– Voy a llamarlo.

– No.

– Cierto, me has confiscado el móvil.

– Sip. Debes salir ya del coche.

– Si no hemos llegado.

– Es para darle tiempo a Ramiro. Se ha entretenido. El alcalde de París es muy plasta.

– ¿Está el alcalde de París?

– Negocios.

– ¿Negocios en mi boda?

– Con Ramiro todo son negocios.

– A que me fugo.

– No lo vas a hacer.

– Por los armarios. Menudos tíos, me han aplastado antes.

– Ya será menos

– Lo que yo te diga.

– Eres un exagerado.

– ¿Y lo pasamos bien? Cuando follamos, digo.

– Sí.

– Te pillaste, te lo noto.

– No.

– ¡¡Sí!! Te enamoraste de mí y no me di cuenta.

– No – Óscar duda.

– Eres guapo.

– Tú también.

– Perdona por no hacerte caso.

– Fue hace tiempo.

– ¿Y si nos fugamos?

– No. Ya no te quiero. Y tú quieres a Ramiro.

– ¿Sí?

– Otra vez no. Esta conversación la hemos tenido unas líneas antes.

– ¿Sí? No me he enterado.

– Estás cagado y…

– Me has recordado que necesito…

– No. Aprieta el culo.

– Repites respuesta.

– Repites pregunta.

– La hostia puta.

– No seas mal hablado.

– Estoy…

– Como un flan.

– ¿Flan?

– Nervioso.

– Yo diría…

– No lo digas o le digo al armario 1 que te aplaste los huevos. ¿Has visto que manaza tiene?

– ¡¡No!!

– Un buen apretón de huevos y no necesitas cagar en un mes.

– Joder que empacho.

– Adelante. Ramiro te espera ya en el altar.

– Que bonito.

– Y Carlitos te espera para abrirte la puerta.

– Que fuerte.

– Él tiene el anillo. Te lo dará cuando el obispo lo diga.

– Que fuerte lo del obispo.

– Son viejos amigos.

– Joder.

– Ahora posa sonriente. No digas nada. Si acaso que eres muy feliz.

– Soy muy feliz.

– Es un gran día.

– Es un gran día.

– Sonríe.

– ¿Así?

– Eso es una mierda de sonrisa.

– Es que…

– Sonríe.

– ¿Así?

– Tú mismo, vas a hacer el ridículo.

– ¿Así?

– Mejor.

– Dame un beso.

– Te vas a casar con otro.

– Dame un beso.

Óscar se acercó y le plantó un pico en los labios.

– Lo pasamos bien, ahora estoy seguro.

– No fue para tanto.

– O sea que te acuerdas. Te pillaste.

– Sí.

– Yo no me acuerdo, perdona.

– Estabas fumao. Y follabas mucho y con muchos.

– Estaba pasado de vueltas.

– Un poco.

– No es fácil ser el despreciado de tu familia.

– No pienses en eso. Ahora hay gente que te quiere.

– No tanta.

– Ramiro.

– ¿Me quiere?

– ¿Lo dudas?

– No. Me quiere. Pero nadie más.

– Carlitos.

– Es cierto, mi hermano me quiere.

– Y nosotros también.

– ¿Me queréis?

– Sí.

– Dame otro beso. Me tranquiliza.

– Óscar le dio otro breve pico.

– Podríamos haber sido felices, lo presiento.

– No. Ahora vas a ser feliz.

– Y tú con el Loca.

– Eso ya veremos.

– Hemos llegado – dijo el conductor por el comunicador.

– Salid vosotros antes, por si la gente.

Los armarios salieron.

– Va a salir todo bien.

– Estoy atacado.

– Sonríe. Espera que te pongo la pajarita.

– Me voy a cagar.

– Aprieta el culo.

– Si me duele de lo apretado que lo tengo.

– Ahora se te pasa, en cuanto salgas y te saquen dos fotos.

– Me van a sacar más fotos en cinco minutos que en mi vida.

– Estás guapísimo.

– ¿Sí?

– Sí.

– ¿De verdad que me quieres?

– Pesao.

– Nadie me ha querido con amor.

– Vamos.

– Hubiéramos sido felices.

– Somos felices ya.

– Juntos, me refiero.

– Es tu momento. Y el de Ramiro.

– Se va a hacer tarde – dijo Carlitos asomándose al coche.

Óscar salió por la otra puerta. Los flashes se dispararon cuando Jorge salió de la limusina. Se colocó el traje bien y sonrió. Miró a las cámaras como si fuera un profesional. Recorrió con la mirada a todos los fotógrafos. Posó aunque fuera un segundo para cada uno de ellos.

– Es el día más feliz de mi vida – dijo a los micrófonos.

– Gracias a todos. – se despidió como un profesional.

Agarró del brazo a su hermano, fuerte, muy fuerte, “Me haces daño, joder”, y entraron en la catedral. Todas las luces encendidas, el órgano tocando la marcha nupcial, la gente vuelta hacia él, esperando. Caminaron despacio hacia el altar. Y allí lo esperaba Ramiro, sonriente. Se miraron en la distancia. Se sonrieron en la distancia. Y todo atisbo de nervios o miedo, desaparecieron. Estaba rodeados de más de mil personas, pero ellos estaban solos. Sus miradas y su conversación silenciosa. Sus miradas y sus sonrisas. Sus miradas y sus “te quiero”.

– Y yo os declaro unidos en matrimonio – declaró el obispo casi una hora después.

Las campanas sonaron de nuevo.

El coro cantaba “Aleluya”.

– Y los novios se dieron un beso tórrido y profundo y duradero.

– ¡¡Vivan los novios!! – gritó Óscar para evitar que se ahogaran.

– Vivan los novios – gritó la concurrencia.

Y los novios se vieron obligados a separar sus bocas para saludar a sus invitados.

– ¡¡Joder, cuanta gente!! – exclamó Ramiro como si los viera por primera vez.

– Ya te digo – contestó Jorge, que ya no necesitaba ir a cagar.

– ¡¡Que se besen, que se besen!! – empezó a gritar alguien entre los invitados.

Y los novios no se hicieron de rogar y acercaron sus bocas.

– Pero poco, por favor, que ya vamos con retraso – susurró Óscar.

– Que te den – dijeron a la vez los dos.

Y se besaron, vaya que si se besaron.

Kadie Elder canta: “First time he kissed a boy”

Todos nos hemos enamorado alguna vez de alguien que es inalcanzable.

Pero… ¿Y si al final es alcanzable?

¿Y si al final le damos un beso?

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.

 

Troubled face
Headphones on
Forgetting time and place
All he wanted

Feeling stuck
Set him free
Running out of luck
On his knees

First time he kissed a boy
He had never never known
Cover up is what they told
Feel so cold

First time he kissed a boy
He had never never loved
Walks on a curvy road
Feel so cold

Keeping back
The ghost inside
Locked him in a pack
All his life
All his life

First time he kissed a boy
He had never never known
Cover up is what they told
Feel so cold

First time he kissed a boy
He had never never loved
Walks on a curvy road
Feel so cold

Get lost, get lost, get lost
Get lost get lost, get lost