Fer y David: La historia. 19ª parte.

A David se le va la vista… bueno, bueno. David… está caliente. David… David quiere a Fer pero… no sé, es que hay tanto chico guapo por ahí… siempre eso de “Lo que me estaré perdiendo”.

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¿Con qué miembro de nuestro cuerpo pensamos?

Un pensamiento en “Fer y David: La historia. 19ª parte.

  1. El hombre como otros simios es por naturaleza promiscuo. Que hayamos llegado a un consenso social para poner límites (tabús, prohibición del incesto, matrimonio o como quieras llamarlo entre dos personas…) no impide que nuestra mente se sienta atraída por la curiosidad delante de uno de los estímulos más potentes de nuestro cerebro: el sexo.
    Creo que deberíamos de encontrar como poder diferenciar, deseo de amor. El deseo es irrefrenable pero el amor queda. Tendríamos que llegar a un consenso en el que puedo amar a una persona i convivir con ella pero satisfacer en un momento dado el deseo irrefrenable de comunicarme carnalmente con otro ser humano sin que ello nos crea sentimientos de culpa ni que la otra persona que amamos se sienta traicionada. Es difícil pero…

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