Diario de un hombre sin nada que contar. 20ª entrada.

Salí de ligue. Lo necesitaba.

Necesitaba sexo sin nada. Pura animalidad. Dos cipotes duros, dos bocas impacientes. Dos culos igual de impacientes. Dos lenguas dispuestas a trabajar duro.

Me encontré con Luis. De nuevo.

Luis es un amigo de uno de mis hijos. Ya os contaré. Nuestros caminos se han cruzado en alguna ocasión. Siempre acabamos gritando en mi casa, o en la suya. Luis grita mucho al follar. Yo me contagio.

Hoy ha sido en la suya.

Lo hemos hecho con dureza.

No me acuerdo de muchos detalles. Muy intenso y loco. Sexo impaciente.

Luego se ha acurrucado de medio lado, apoyando la cabeza sobre mi pecho. Ha empezado a jugar con el vello de mi cuerpo. He empezado a acariciar sus muslos.

Se le ha puesto duro. De nuevo.

¡Quieto! Le he ordenado. Se empezaba a incorporar para empezar.

Ni te muevas, he insistido.

Su cipote vibraba. De lo duro.

Tal como estábamos, le he masturbado. Él me ha mordido un pecho. Jadeaba.

Me ha hecho daño con los mordiscos. Me ha puesto.

Le he tenido así un buen rato. De vez en cuando paraba. Él me pedía que siguiera.

Luego, le contestaba.

Luego seguía. Un rato.

Luego volvía a parar.

El movía el culo buscando. Incitándome. Impaciente. Me mordía.

Un cachete.

Quieto, le decía.

Volvía a empezar. Hasta que al final me he despistado y ha acabado.

Joder, ha dicho. Los ojos desorbitados de lujuria. Y lo ha repetido al menos veinte veces. Sin soltar mi pezón. Me ha puesto todo perdido de lefa.

Ha intentado hacer algo con mi cipote, pero no le he dejado.

Luego, si te portas bien.

Ha sonreído. Me portaré muy bien, me ha dicho con tono insinuante de niño malo.

Nos hemos quedado de nuevo quietos, él recostado sobre mí. En silencio. No pensaba ya en mi padre, ni en López y nuestro pasado en el gimnasio. No pensaba en mi espalda. Ni en López yéndose a casa de sus tíos, en otra ciudad. Nuestra amiga Rosa haciendo de intermediaria entre nosotros. Pobre Rosa, murió hace unos años. Pero en un momento, todo ha vuelto. Me he puesto triste. Me he echado a llorar.

Luis desconcertado.

Me ha empezado a besar y lo hemos hecho una última vez. Con dureza. Hasta le he dado unas cachetadas en su culo.

Mis ojos seguían húmedos.

Nos hemos quedado dormidos.

Al menos, he podido dormir.

.

Néstor G

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