Diario de un hombre sin nada que contar. 21ª entrada.

Esa noche que pasé en casa de Luis. Por la mañana me levanté legañoso. Las pestañas enredadas con restos de lágrimas. Me costó abrir los ojos.

Luis pensó que era por el sexo. Por la emoción. Estaba feliz. Le quité la idea de la cabeza. No tiene nada que ver contigo ni con el sexo de anoche, le dije. Se quedó desilusionado.

Eso fue hace unos días. Días anodinos llenos de melancolía y de nada. De nada no: Fútbol. Mi Madrid. Morata.

Esto fue el día de la Leonesa. Dos goles Morata.

Fuera Cristiano. Ni aunque sea homosexual. Es un chulo egoísta y prepotente.

Yo quiero a Morata.

Tatojimmy debería escribir una historia de un futbolista gay, al que le ponen modelos para que no se note. Quiero decir que le ponen chicas deslumbrantes. Novias. Ahí lo dejo.

Luis me ha llamado preocupado. Nada, le he contestado.

Luis me ha llamado para repetir. Le he dado largas.

De Guillermo, ni rastro. Ni siquiera para contarme lo de la boda. Todas las bobadas que me dijo aquellas veces que quedamos. Se le olvidó lo de que se casa. Con Imanol. Que aburrido es Imanol. Dicen que tiene un cipote de campeón. Será eso.

No he hecho nada.

Trabajo y nada más.

Ni he comido. Solo bocatas tristes. Tristes bocata de jamón. Un pincho de tortilla con una cerveza.

No he visto a nadie.

Didac con su VIP.

López en su casa, intentando armar su vida. Enfurruñado. Ma encarado.

Luis insistiendo. No, le dije la última vez.

No estás bien, me dijo. No le contesté. No insistió más.

Mi compañero en el banco, Eduardo, me ha preguntado si estoy bien. Le he dicho que sí, con sonrisa.

Se preocupa por mí.

Le he preguntado: ¿Por qué?

Estás apagado, me dice.

Se me ha quedado mirando mientras yo decía cosas para disimular y le hablaba de clientes, para disimular.

Se ha encogido de hombros. No se ha creído ni una palabra.

Luego me he fijado. Es guapo Eduardo. No lo había visto de esa forma.

Ha llegado hace un par de años. Es joven, muy joven. De la nueva hornada, de los baratos. Pero vale.

Luego me he fijado y siempre está atento a lo que me pasa. Se me queda mirando cuando cree que no le veo. Alguna vez me dice de tomar algo o de ir a alguna cosa de conciertos o exposiciones juntos. Por la empresa, se excusa.

Me está tirando ¿fichas se dice?

No me he dado cuenta de nada hasta ahora.

¿Y si intento ligar con él?

No, no creo que entienda. Son tonterías.

A lo mejor sí. Se queda mirándome a veces. A lo mejor le pongo.

Que me tira fichas.

Que no.

Voy a mandarle un mensaje. Para que venga a casa.

Me ha dicho que sí. No ha tardado nada en contestar.

Le gusto.

¿Habrá tema?

Voy a cambiar las sábanas.

.

Néstor G

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