Diario de un hombre sin nada que contar. 38ª entrada.

Todo se precipitó.

Elvira vino a por los niños.

No querían irse. Fue un drama.

No pensaba que Oriol y Pol estuvieran tan enfadados con ella. Ni un beso.

Que no se van, que no.

Gritos. La madre todo digna. Los chicos peleones.

Me fui a dar un paseo.

Al volver seguían discutiendo.

Pol vino al encuentro y se ha abrazado a mí. Como una lapa.

Quiero que se vayan. Quiero volver a mi soledad. Pero verlos así se me rompe el interior. No lo entiendo, pero es así.

Van a perder un curso, pero da igual, dijo ella. Deben estar con su madre, dijo.

No sé a que viene tanta prisa de repente, tanto ataque de responsabilidad.

Algo habrá pasado. Ya saldrá.

Déjalos aquí. Al final del curso, veremos, dije, sin pensarlo mucho y para sorpresa propia.

Cuando acabé de decir la frase, no me lo creía. Quería que se fueran. Y propongo que al menos se queden 6 meses.

Pol me ha vuelto a abrazar. Y Oriol se ha unido. Los tres abrazados. Elvira, enfadada. Aunque por un instante, me pareció comedia. Falso.

Los estarás malcriando, me dice como reproche.

Tu hijo mayor ya no fuma hierba. Tu hijo pequeño, ya no bebe. Y tiene alguien que va a verlos jugar al fútbol. Reciben en casa a sus amigos. Sus notas son buenas. Mejores.

Casi me pega. No dijo nada por la boca. Su mirada, me atravesó.

Se fue a su casa. Los chicos en la mía.

Quedamos a comer al día siguiente. En un restaurante. Así era más difícil que hubiera escenas. Didac se apuntó. Tiene mano con Elvira.

Llamé a Teresa. No me quiso decir la razón de ese súbito arranque para llevarse a los chicos. Me huele mal. Si no me lo cuenta, es porque no me deja bien parado, pensé. O que era todo comedia.

Los chicos se quedarán conmigo el tiempo que ellos quieran. Lo decidí al colgar a Teresa.

No. No debo actuar por rencor. No debo permitir que germinen semillas de plantas venenosas. Ya tomé mi ración.

Veremos, pensé con intención de dejar la mente libre durante el resto del día.

Me llamó Luis. Quería tema. Le dije que no. No era el momento.

Ni siquiera me apetecía.

No me reconozco ni yo.

En lo que no cambio, es en mi fobia a Zidane entrenador. Desastre en Valencia. Casi en Villareal. ¿Dónde está Marco Asensio? ¿Dónde está Morata? Solo al final para salvarle el culo. Ronaldo al banquillo. Benzema a la grada.

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Néstor G.

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