No place like home, un corto.

Hoy, un montón de cadenas de pago se unen para emitir a la vez este corto: “No place like home”. Me ha parecido buena idea incluirlo aquí también, para que lo veamos todos juntos.

Cuenta la historia de un chico de Europa del este, al que su familia le pone las cosas muy difíciles por ser como es, por ser homosexual.

Espero os guste.

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Me levanté del barro.

Me levanté del barro. Manchado y machacado.

Subí la montaña y oteé el horizonte de la vida. Rezumaba temor y precaución.

En el barro, opresión, aprehensión, tristeza y muerte en vida.

En la cumbre, amor, alegría, ser. Vivir. Vi-vir. Gotitas de incertidumbre.

Orgullo de ser. De vivir. Vi-vir.

En el barro me desgarraba todos los días las entrañas. Quería, no podía. Sentía aunque no sentía. Sentía desamor, no sentía amor. Amor por mí.

Subiendo la montaña, tropecé. Algunas veces. Muchas. Unas veces me levantaba deprisa, dispuesto a seguir el camino. Otras veces, requería un descanso. Echado en el verde, mirando el cielo, respirando despacio. Cogiendo fuerza.

Algunos días veía la cumbre cerca. Al día siguiente, la notaba más alejada. Al poco, volvía a acercarme. Otro paso atrás. Dos adelante. El barro, abajo, esperando mi caída. Esperando para abrazarme y ensuciarme de nuevo en la tristeza y el desamor hacia mí.

Porque todo se resume en quererte o no quererte. En construir el orgullo propio, o destruirlo.

Alguna vez estuve a punto de rodar ladera abajo. Logré parar la caída, unas veces, otras me ayudaron.

Hay gente buena también.

Y luego, en la cumbre, respiré aliviado. “Aquí estoy, dije”. El cielo parece más azul, las hojas de los árboles parecen mecerse al ritmo de la música de mi vida. La luz es especial. Vendrán sucesos tristes, tropiezos, coyunturas desfavorables. Lo sé. Pero me tengo a mí. Así lo superaré. Conmigo de la mano. Con mi gente, sí, algunos de antes y los nuevos. Pero si estoy de mi lado… venceré.

Respiro profundo. Sonrío. Me miro en el reflejo del aire y me veo bien.

Incluso creo que un día, me enamoraré de alguien. Alguien con orgullo. Y seremos dos orgullosos de querernos, de sentirnos, de amarnos.

Diario de un hombre sin nada que contar. 52ª entrada.

Orgullo.

Me gusta y me aterra.

Macizos, plumas, cuero, normalidad.

Algarabía. Fiesta.

Tantos años escondido. Tantos años apesadumbrado. Acojonado. El rechazo de mi familia.

Influido por las atrocidades que se decían de los homosexuales. Aunque sabía que eran patrañas. No lo podía evitar. Me afectaba. Me condicionaba. Pensaba en lo que pensaría la gente. A todos me los imaginaba como mis padres.

Escondiéndome para tener breves encuentros sexuales que ahora me avergüenzan. Por escondidos, por breves, por el engaño.

Desatendiendo a mis hijos.

Ahora es distinto.

Tanta gente que vive su vida con normalidad. A la vez, tantos otros que no la viven. Por miedo, por el entorno, porque como yo un día, se dejan influir por las cosas que dicen los intolerantes. Tienen miedo de sí mismos. No se gustan. No confían en ellos. No se quieren como son.

Me gusta por los que salen con desenfado y viven. Me aterra por los que lo miran a escondidas, pobres. Su vida frustrada. El tiempo pasa y no se puede recuperar el amor de los 16, de los 20, a los 40. ni el de los 40, a los 60.

Me ilusiona porque alguno puede decidirse al ver personas como ellas. No están solos. Hay muchos como ellos, como nosotros. Y lo mejor de todo es que cada uno puede vivir como quiera su homosexualidad. Puede ser de esta o de aquella forma. Puede casarse o no. Puede vivir la noche, o el día. De flor en flor, o una para siempre prendida en el ojal.

Deberíamos hacer algo especial por el Orgullo. Orgullo de ser. Le diré a Didac. Les diré a los chicos.

Todos.

Le diré a López, que me dirá que no, seguro.

Frente a la vergüenza, orgullo.

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Néstor G.

Calzoncillos para el Orgullo, por Rey.

Calzoncillos para el Orgullo, por Rey.

De nuevo esta semana dejo en manos de mi amigo Rey la selección de calzoncillos. Unas propuestas que son muy adecuadas para estas fechas, que siempre conviene ir bien vestido para el orgullo.

Que a lo mejor hace calor y hay que quitarse el resto de la ropa.

Que a lo mejor ligas y… unos calzoncillos sexis hacen mucho.

Hombres que visten calzoncillos. Para el orgullo.

Y yo mientras tanto, pienso si escribo algo al respecto. ¿Alguna idea?

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