Apenas me acuerdo de él.

Apenas me acuerdo de él.

No hace tanto que murió. Al menos así me lo parece a mí.

Me duele porque tengo la impresión de que si me olvido de él, morirá otra vez. ¿Qué son los muertos sin el recuerdo de los vivos? Un montón de polvo.

¿Te imaginas a ese ser querido ahora, en su tumba? Unos huesos como cualquier otros, que solo los sabe reconocer el equipo CSI de turno, o la Doctora Brennan. Es como imaginarte a tus padres teniendo sexo, o a tus hijos, o al presidente de la comunidad de vecinos. O al vecino de enfrente. Da casi repelús, les quita el mito, su aureola de lo que sea que fueran.

Ahora son unos huesos cualquiera. El recuerdo, es la diferencia.

Pero tú le querías, yo le quería. ¿Como vamos a dejar que se convierta en unos huesos cualquiera? En polvo, simplemente polvo. ¿Y cuando hicimos el amor? Todas y cada una de las veces. Cuando nos dijimos te quiero. Tantas veces…

Cuando me hacía el café del desayuno y yo le pelaba la manzana de postre en la comida.

Cuando me daba masaje en la espalda, por las noches, al volver del trabajo.

Cuando se acurrucaba en mi regazo y me cogía la mano y mirábamos los dos la televisión, sin prestarla mucha atención. Respirando acompasados, rozando nuestros dedos imperceptiblemente.

Estas cosas son las que lo hacían especial. Como especiales son… somos todos y cada uno de nosotros. Pero esa cualidad la perdemos al ser olvidados.

No quiero que eso pase con Roberto.

Aunque sabes, si no lo olvido, creo que me moriré de angustia y tristeza. Lo añoro tanto… aunque menos que hace apenas unos meses. Por eso tengo miedo. Su memoria se va diluyendo.

El otro día conocí a Sergio. Un hombre interesante. Volví a sentir que algo se alborozaba en mi estómago. Incluso un poco más abajo. Pero no de una forma animal, no. De una forma más elevada, trascendente. Podría enamorarme de él sino fuera por… bueno, por el recuerdo de Roberto. Me dio tantas cosas, me dio tanto amor, tanta complicidad, hasta me dio un montón de discusiones, algunas acaloradas. ¿Por qué te fuiste Roberto? ¡Por qué tuviste que morirte, joder!

Me dice Rosa que tengo que llamar a Sergio. Que nos vio muy cómodos juntos. Yo la contesté que va, no era para tanto. Apenas tenemos aficiones comunes (Como con Roberto, me dijo), yo le saco un montón de años (como con Roberto). Somo de distintos mundos, insistí (Como con Roberto, insistió ella).

– No puedo olvidarme de él, Rosa. Sería como si muriera dos veces.

Ella me miró y alargo su mano para acariciarme la mejilla.

– Él no querría que te encerraras para siempre. Lo sabes.

– Es que…

– Pero ¿Qué? Aunque salgas a cenar con Sergio, no vas a olvidar a mi hermano. Lo sé.

La hice caso. Fui y cené con él. Lo pasé bien, la verdad. Nos reímos, y tuve ganas de besarle. No lo hice. Pero tuve ganas.

Al volver a casa, lo primero que vi fue la foto en la que se nos veía dándonos un beso frente a las Cortes, en Madrid. Con uno de los leones al lado. Se me heló la sonrisa que traía de la cena con Sergio. En un momento pasaron por mi cabeza las decenas de besos que nos dimos en ese viaje a Madrid. Y cómo me fue enseñando los cuadros del Prado, y paseamos por el Retiro, o fuimos a ver el templo de Deboh. Otra vez se me estrujó el corazón, caí de rodillas y me eché a llorar.

No puedo. No puedo dejarlo marchar. Lo necesito. Si lo olvido, si paso página, sería como matarlo dos veces. Sería como matarlo dos veces. Dos veces. La primera casi me mata del dolor, la segunda… no podría superarlo.

Alargué el brazo y cogí al foto del aparador. La apreté contra mi pecho y me acurruqué en el suelo, echo un ovillo. Miraré todos los días nuestras fotos, para reverdecer mi memoria y conseguir que sus rasgo no se pierdan en mi cabeza. Eso haré. E iré haciendo un diario, recordando todo lo que hicimos, como si lo estuviera viviendo ahora. Así conseguiré que no se olviden sus cosas. Sus risas. Sus depresiones. Sus resfriados. Sus cabreos. Así conseguiré que siga vivo de alguna forma.

Lo quería tanto…

Sería interesante que nos dijeras algo. ¡Comenta!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s