Diario de un hombre sin nada que contar. 68ª entrada.

Aquí estoy de nuevo.

No sé por qué no estaba. No sé por qué he vuelto. Me lo pregunto. No tengo respuesta.

Mucho tiempo.

Tatojimmy tampoco está. Será por eso. Echarle la culpa es fácil. No dice nada. Le echo la culpa.

Escribo en la piscina. Estamos de vacaciones. Mar y playa. Y piscina.

La casa de un amigo. Mojácar.

Para nosotros.

Didac, los chicos y yo.

Ellos hacen cosas. Yo paseo por la playa, leo en la piscina.

Se está poniendo el sol. Un gin-tonic. El ordenador. Un libro al lado.

Está siendo un verano bonito. Didac se llevó a los chicos en julio de paseo por París. Luego Londres. Casi dos semanas enteras. Él fue por trabajo y aprovechó. Tiene amigos por allí, así que los chicos alucinaron con las visitas guiadas a monumentos, sitios de interés, restaurantes de postín. Conocieron a algunos actores famosos. Guapos y estupendos. Eran de los que no se les había subido el ego al moño. No me digáis de nombres, no lo recuerdo. No quiero preguntar por si levanto la liebre de que he vuelto a escribir. Ellos insisten en que lo haga. Yo me resisto. Y quiero resistirme. Es una forma de hacerme el interesante.

¿Necesito hacerme el interesante?

Quiero hacerme el interesante.

Yo me quedé trabajando.

A gusto.

Ellos lo pasaban bien, hablaba con ellos a todas horas. Con uno, con el otro. Con Didac. Videollamadas. Didac está cambiando. Me dice a cada momento que me quiere.

Teníamos otros planes para este verano. No recuerdo cuales. Los aparcamos. Luego, cogí vacaciones y nos hemos ido todos a la playa. No hacer nada. Poco. Salvo Didac, que está trabajando como si estuviera en la ruina y necesitara mantenernos a todos. Con todo lo que le ha costado la excursión con los chicos a París y Londres, a lo mejor es verdad. Me dijo Oriol que Didac ya ni mira a otros hombres. Te lo juro, papá. Saben de su gusto por probar otros cuerpos. Te adora al 100, me dijo Pol. Levanté las cejas. Me preocupé por esa campaña para poner en valor el amor de Didac. Nada me ha dado motivos para que creciera esa preocupación. Aunque cuando estás con un hombre como Didac, atractivo, inteligente, con dinero, un buen trabajo, muchas relaciones sociales, en algún momento del día debes preocuparte. Cada día se quitará hombres y mujeres de encima, si se los quita. Las mujeres, seguro. Los hombres…

Me da igual. No me preocupa que folle con otros.

Tuve un casi affaire con otro. Durante lo de Londres. Otro día os cuento.

Viene Didac. Viene desnudo. Anda decidido hacia mí. Juraría que trae su miembro… lo trae. Se acaba de poner a mi lado y no he hecho nada por ocultar lo que escribo. Él tampoco ha hecho nada por ocultar su excitación que está sobre mi hombro izquierdo.

Otro día sigo. Ahora tengo que trabajar esta dureza.

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Néstor G.