Bruno y Pol, con música: Ed Sheeran – Photograph

No somos los únicos que amamos a esta pareja que tento nos ha hecho disfrutar en la serie Merlí. Merlí nos ha hecho disfrutar toda ella, no solo la línea argumental que sigue a estos personajes.

No sé cómo hacer para acabar con la historia de estos personajes. Ya sabéis que en la 3º temporada y última, Bruno vuelve al final, y revoluciona todo. Fue un giro muy interesante, un guionista que supo hacer de la falta virtud, y que ante la decisión de David Solans de dejar la serie y solo volver para el final, supo encarrilar la historia de una forma muy atractiva y acabar sorprendiendo.  ¿Cómo hubiera sido la historia si Bruno no hubiera marchado para estar con Nicola en Roma? Sería interesante imaginarlo. Y quizás escribirlo, por qué no.

No me enrollo. El caso es que un/una fan de Bruno y Pol ha hecho esta recopilación de sus momentos más emocionantes con la banda sonora de ed Sheeran y su Perfect.

Disfrutadla.

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Os recuerdo que Pol es el actor Carlos Cuevas y a Bruno lo interpreta David Solans.

 

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Diario de un hombre sin nada que contar. 66ª entrada.

Quisiera hablar del Madrid y de la temporada tan frustrante que está haciendo. Por mucha Champions que gane, si la gana. Quisiera hablar de Morata, que me gusta mucho, aunque no triunfe en el Chelsea. Poner unas fotos de Morata estaría bien, tatojimmy. El Madrid sin Morata no ha triunfado y Morata sin el Madrid, tampoco. Ahí lo dejo. Quisiera hablar de hombres famosos con los que tendría un affaire. Quisiera hablar de que en el día que toca, estoy sentado en el sofá, con Didac recostado sobre mí y que nos besamos mientras escuchamos un poco de música. De que así pasamos la tarde. Y la mañana. El finde.

Luego el bar y el partido. Yo del Madrid, Didac del Barcelona. No se puede ser perfecto, le digo siempre. Y me jode porque este año gana la liga, puede que la copa. Menos mal la debacle de la Champions .

No. no hablaré de eso. No ocurre eso en mi vida, que más quisiera. Justin me lo impide.

Oriol.

Sergio.

Pol.

Todavía estoy con eso. Me cuesta contarlo. Me costó vivirlo. Me cuesta aún hoy.

El tema se complicó.

Justin.

Didac volvió descorazonado. Habían ido a un concierto. Uno exclusivo, un pianista de postín para el que no había entradas desde hacía meses. Didac tiró de contactos. Su contacto era el propio pianista de postín. Un tipo encantador, comimos los tres juntos. Después del concierto, Didac y Justin fueron a saludarlo. Justin alucinaba; no le habíamos contado que lo conocíamos. Incluso luego tocaron algo juntos, una pieza a cuatro manos. Didac dice que les salió bien.

Luego se fueron a cenar. Solos Didac y Justin.

Justin está enganchado de López, alucina. Es la conclusión.

Me quedé mirándolo mientras Dídac tenía la mirada perdida y movía fracasadamente el vaso con el whisky que se había servido.

Dice que no puede evitarlo. Que queda con él. Que hacen cosas. Que le gusta.

No me pone una pistola en la cabeza. Dice.

Dice que le pone a cien.

Dice que ya sabe que no está bien, pero no puede evitarlo. López le dice de quedar a esta hora y aunque no pueda, él va. No puede evitarlo. No puede. Que le dice que lleve un calzoncillo azul, él se pone un calzoncillo azul.

Dice que suspira por un beso de él, que López no suele dar muchos besos, salvo la noche de marras.

Dice que se le erizan los pelos de su cuerpo pensando en la próxima vez.

Dice que está obsesionado con López.

Dice.

Didac se ha quedado callado. Triste como pocas veces le he visto. Desarmado.

No podemos ir a ver a su madre. El resultado de nuestra primera visita fue decepcionante. El problema para ella era que fuera homosexual, no que le hubieran agredido. Que sepamos, no ha hablado para nada con su hijo del tema.

Justin no nos va a hacer caso. Si lo presionamos, se alejará y no podremos ayudarle. No he visto nunca algo así, y tengo mucho mundo en el sexo, te lo aseguro. He visto casi de todo. No lo he visto con alguien de 16, aunque con algo mayores sí. Pero luego llegará la primera torta y Justin sentirá que la merece. Y llegará otra, y otra. Lo tendrá en sus manos. Es embriagador sentir que tienes el poder sobre alguien, el poder total.

Lo he visto, Néstor. López es de esos o está en ese momento de la vida que se la suda todo y no controla su vida. Está en barrena y le da igual llevarse a Justin, a sus hijos, a Ramírez JR, su vecino, que me han dicho algo por ahí.

Didac estaba desbordado.

No te pongas en lo peor. A lo mejor López se cansa y lo deja. No le gustan tan jóvenes. Lo hace por fastidiar.

¿A quién?

Nos quedamos pensando.

Y Ramírez Jr. No es mucho mayor que Justin. Veinti-alguno, apunté. NO es mucho, dijo Didac. Pero es una diferencia grande. En esos años al menos.

¿Y todo lo hace por obligarnos a quedarnos definitivamente con los chicos?

¿Tanto le estorban? ¿Tú crees? Son sus hijos. Un día los quiso.

Callamos un rato.

Llama a tu abogado, le dije. Que mire lo de los apellidos. Lo de una adopción en regla. Vamos a jugar esa carta.

¿Y Elvira?

No sabíamos de Elvira desde aquel intento de llevarse a los chicos. Durante un tiempo llamó de vez en cuando. Hacía tiempo que no sabíamos nada.

A lo mejor los chicos sí y no lo han comentado.

Nos acercamos a hablar con Oriol. Nos dijo que no sabía nada de su madre. Que le había mandado un wasap de esos virales por navidad. Y poco más.

Habíamos pensando en lo de la adopción y los apellidos. Lo que dijisteis.

Se le iluminaron los ojos.

Llamaremos al abogado.

Miré a Didac.

Vamos a hablar con López.

Nos pusimos las botas y nos fuimos. Empezaba a nevar.

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Néstor G.