Miguel y Lolo, 13ª parte.

Lolo invita a un cubano estupendo a casa de Miguel. Se ha quedado sin trabajo, no tiene papeles… y está bueno. Y… se hace el interesante.

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Necesito un beso.

Venía por la calle. Pensando. Agobiado por la vida. Intentando disfrutar del sol otoñal, sin conseguirlo. Mirando a los niños, a los jóvenes. A los abuelos. A los de la cafetería, a los del ultramarinos. A los matrimonios saliendo del DIA, las compras semanales. A los perdidos. A los guapos, a los resultones. A los feos. A los amargados de rostro iracundo.

Los miraba, pero no los veía.

Solo veía un beso.

Tu beso.

O el tuyo.

O el mío.

O el nuestro.

Aquella primera vez en la esquina de Sol y Preciados.

Aquella primera vez, en la salida del metro.

Aquella vez que te hizo perder el autobús.

Un beso que iba a la mejilla y acabó en los labios.

Tu beso.

Necesito tu beso. Un beso. O un ciento.

En la mejilla.

En los labios.

En el cuello.

Necesito un beso tórrido.

Uno casto.

Con tus manos en mis mejillas.

Con mis brazos rodeando tu cuerpo.

Un beso mientras hablamos.

Uno mientras follamos.

Uno con mucho amor.

Uno con nuestros cuerpos pegados.

Necesito un beso.

En la calle.

En tu casa. O en la mía.

En el parque.

Tomando un café.

O un pincho.

Un beso.

Necesito un beso tuyo, que no me lo has dado nunca.

Un beso.

¿Cómo saben tus besos? No me acuerdo.

Diario de un hombre sin nada que contar. 57ª entrada.

Echo de menos a Morata. He estado a punto de hacerme del Chelsea.

Didac tiene celos de Morata. No hablo de otra cosa cuando nos vamos al bar de abajo a ver los partidos. Podríamos verlos en casa, pero nos gusta verlos abajo. Ves a la gente como se enfada, como discuten por los penaltis o por los árbitros. Zidane arriba, Zidane abajo. Cristiano sí, Cristiano no. ¿Qué le pasa a Lucas Vázquez? O al mallorquín.

Es una mierda. Lo de Morata.

Y ahora el Madrid no acaba de carburar. Lo del Girona, deprimente.

Falta Morata, diréis.

Es lo que digo yo.

Es que está bueno el jodido. Me gusta esa cara de chico de no haber roto un plato. Esa sonrisa. Tiene dinero, o sea que es un buen partido. Da bien en los anuncios: yo uso la crema Nivea porque la anunció él. Por cierto, casi todos los que pasan por ese anuncio, salen del Madrid.

¿No os gusta el fútbol?

A Mi sí.

¿Gay y fútbol? Pegan estupendamente. Chicos corriendo en gayumbos. Chicos que se abrazan y se tocan el culo cuando marcan un gol. Y se colocan sus partes.

Ayer vi un anuncio de un canal de televisión femenino. Hablaban de la belleza de los hombres protagonistas de sus series. Ya me he apuntado a él.

Ha venido mi hijo a pasar un par de días. No se separa de Oriol. Le pregunté a Pol. Me hizo una larga cambiada que me quebró la cintura al intentar seguirle.

Lo intenté de nuevo en el desayuno, al día siguiente. Salió de casa con la tostada en la mano. Seguro ha sido el día que más pronto ha llegado al Instituto.

Oriol me miró y me dijo:

Déjalo estar. Cuando esté preparado y sepa algo, te diré.

Debía habernos oído.

Me fui al trabajo y Sergio seguía durmiendo. Entré a verlo. No pude evitarlo y me acerqué y le di un beso en la frente. Así le debo un beso menos, de los que no le di cuando era pequeño. Se los voy a ir dando ahora, a los veintitantos.

Hoy veré el fútbol. Solo. Didac se fue.

Son las dos de la mañana, y no puedo dormir. Tengo que trabajar mañana. Estoy por hacerle caso a Didac y dejarlo. Él me mantendrá.

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Néstor G.