Miguel y Lolo, 15ª parte.

Haciendo cosas que no nos gustan, por la pareja. Que si el fútbol, que si “Sexo en Nueva York”… y todo para acabar de consejeros matrimoniales y haciendo una fiesta de frikys de La Guerra de las Galaxias.

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Diario de un hombre sin nada que contar. 57ª entrada.

Echo de menos a Morata. He estado a punto de hacerme del Chelsea.

Didac tiene celos de Morata. No hablo de otra cosa cuando nos vamos al bar de abajo a ver los partidos. Podríamos verlos en casa, pero nos gusta verlos abajo. Ves a la gente como se enfada, como discuten por los penaltis o por los árbitros. Zidane arriba, Zidane abajo. Cristiano sí, Cristiano no. ¿Qué le pasa a Lucas Vázquez? O al mallorquín.

Es una mierda. Lo de Morata.

Y ahora el Madrid no acaba de carburar. Lo del Girona, deprimente.

Falta Morata, diréis.

Es lo que digo yo.

Es que está bueno el jodido. Me gusta esa cara de chico de no haber roto un plato. Esa sonrisa. Tiene dinero, o sea que es un buen partido. Da bien en los anuncios: yo uso la crema Nivea porque la anunció él. Por cierto, casi todos los que pasan por ese anuncio, salen del Madrid.

¿No os gusta el fútbol?

A Mi sí.

¿Gay y fútbol? Pegan estupendamente. Chicos corriendo en gayumbos. Chicos que se abrazan y se tocan el culo cuando marcan un gol. Y se colocan sus partes.

Ayer vi un anuncio de un canal de televisión femenino. Hablaban de la belleza de los hombres protagonistas de sus series. Ya me he apuntado a él.

Ha venido mi hijo a pasar un par de días. No se separa de Oriol. Le pregunté a Pol. Me hizo una larga cambiada que me quebró la cintura al intentar seguirle.

Lo intenté de nuevo en el desayuno, al día siguiente. Salió de casa con la tostada en la mano. Seguro ha sido el día que más pronto ha llegado al Instituto.

Oriol me miró y me dijo:

Déjalo estar. Cuando esté preparado y sepa algo, te diré.

Debía habernos oído.

Me fui al trabajo y Sergio seguía durmiendo. Entré a verlo. No pude evitarlo y me acerqué y le di un beso en la frente. Así le debo un beso menos, de los que no le di cuando era pequeño. Se los voy a ir dando ahora, a los veintitantos.

Hoy veré el fútbol. Solo. Didac se fue.

Son las dos de la mañana, y no puedo dormir. Tengo que trabajar mañana. Estoy por hacerle caso a Didac y dejarlo. Él me mantendrá.

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Néstor G.