La carta de un lector: Federico, Fede para los amigos.

Hoy, queridos y queridas, lectores, lectoras, os voy a transcribir una carta que me ha enviado un amable visitante de mis blogs, en la que me cuenta lo que hizo la noche de sábado pasada. Y como para uno que sigue mis peticiones y me lo cuenta, pues creo que es justo, incluso necesario, que lo publique.

Le he pedido permiso, que conste. No os vayáis a pensar que me salto la privacidad de las comunicaciones así como así, hombre. Incluso le he cambiado el nombre. Él se llama Jose, y para este post le he llamado: Federico.

Vayamos con la carta:

¡tchisssssssssssssss! Ahora que caigo. He de matizar, que, cuando digo carta, quiero decir email, pero es que queda mucho más romántico lo de la carta… sisisisi.

Aprovecho para recordaros que me podéis contar vuestras cosas y aventuras por correo electrónico, como ha hecho Virgilio. Y luego si queréis lo cuento, o si no, os contesto y mantenemos una bonita correspondencia en privado.

Leamos pues, la carta:

Hola Jaime:

Primero quiero decirte que tu blog es una pasada. Me mola mucho. (Ésta es la parte que más me ha gustado de la carta, ejem. La he encontrado un poco corta, eso sí). Me parto con tus chuminadas, me haces llorar, jodido, aunque como lo digas, te parto la crisma. Me animas a seguir en este valle de lágrimas. Porque estoy muy triste, Jaime, muy triste. Me siento solo, pero tú y tu forma de escribir, me hace sentir acompañado.

(Ya os he dicho que esta parte de alabanzas era muy corta)

Pues esta mañana, en llegando a casa a las 8 a.m. Me metí en tu blog, en el guarro, me entiendes, es que me mola más, porque entre relato e historia, entre desparrama y desparrame tuyos, pues me puedo cascar una paja con los tíos que pones. Tienes un gusto para los tíos de puta madre (esto casi ni lo cuento como alabanza, ha sido tan breve…). Te contaba que llegué a casa después de una noche en la que lo di todo, todo… pero todo… y me encontré con ese post en el que recomendabas posturas y que dos pavos te habían servido como modelos. Que si quieres cuenta conmigo para el próximo post didáctico de esos.

La madre que me parió, me acabao de dar cuenta de que no te he dicho ni mi nombre. Soy Esteban, de Madrid. Por cierto, la próxima vez que te pases por la capi, dame un toque para que te pagues un café, que yo si que te invito a un café, no como otros (tomo nota querido Manuel).

Pues tío, te contaba, o quería hacerlo, mi noche de ayer. Esta noche, vamos, la que acaba de terminar, de hecho no ha acabado, porque todavía no me he ido a la piltra, ni siquiera me he despelotado. Son las 9,35 a.m. Menos mal que mi vieja se ha ido con su pibe de vacaciones a Islandia, porque si me pilla a esta hora sin dormir… y de la forma que he llegao a casa, me corta los cojones. Por mi viejo no preguntes. Dimitió de su puesto hace ya 15 años. Y tengo 23. ¿No te lo había dicho? Y estoy para mojar pan… (desde luego modesto no es Iñaki).

El pibe de mi vieja tiene 21. Si no estuviera con mi vieja me lo… Carlos, por favor, controla tus impulsos… nada, no he escrito nada, el pibe de mi vieja es un colega, y nos vamos de farra los tres, y nos lo pasamos guay del paraguay. Y el pibe de mi madre, no me mola. No me mola. NO me mola. No me mola… (lo repite 100 veces, pero yo lo he abreviado un poco).

Tengo que acabar esta carta, para irme a dormir… mi cabeza es como el planetarium ese, que me da vueltas y vueltas todo, como si fuera el sol, o la estrella reina, que lo que coño sea.

Pues mi noche ha sido brutal. Acojonante. Flipante. ¿O no?

Salí a las 12, con mis colegas del barrio. Nos fuimos de botellón. La peña llevó la hostia de bebida: vodka, gin, tequila. Mola el tequila. Me escondí la botella entre la chupa, y me la bebí yo entera. Una pasada, tío. Estaba con un subidón…. Pero era un pedo sereno, sí. No era abigarrado… ¿abigarrado? Que palabro más… no se si pega, pero me ha salido, ahí se queda.

Pues estaba yo puesto de tequila, no, no más, porque Estela me ofreció un tiro. Pero pasé. No me mola esa mierda. Ni pastis ni na. Tengo que acabar esto… ¡joder! El jodido tequila… mi cabeza…

Pues de repente estaba yo en la calle esa que va… da igual, una calle, pues estaba yo tirado en un coche, y pasó él. Era un tío cojonudo. Alto, guapo, pelo negro, con mucho pelo saliendo por su pecho lobo, que chulo era el capullo, lo llevaba al descubierto, con el puto frío que hacía, y él ahí, con la cabeza levantada, mirando con chulería al resto de los mortales. Pero estaba cachas el tío, era un… Y yo de repente me dije: “Dani, este pavo, esta noche es tu perro”.

Me levanté del coche. Sacudí todo el cuerpo para templar músculos. Puse mirada de cazador, gesto de cazador, tensión de cazador, dureza de cazador. Eché todo el cuerpo hacia delante, y me fui a cortar el paso al chuleta ese. Ya me lo imaginaba en el catre, gritando de desesperado placer mientras yo le cabalgaba, tirando de su melena hacia atrás, para levantarle la cabeza y morderle el cuello. Lo veía claro, él suplicando que no le abandonara cuando…

Juro que no vi el bordillo. Lo juro. Yo tenía la pose ganadora, la tensión, todo… ese chulo iba a suplicar al final de la noche. Pero no lo vi. Iba decidido, con el cuerpo echado hacia delante, mirando fijamente sus ojos, o su paquete, ahora mismo me entra la duda… unos pantalones de cuero negro, y es que tenía que ser cuero negro, la madre que me parió, ¡¡Diossssssssss!! pero… no lo vi, lo juro, el bordillo del puto árbol… y caí. Pero a lo grande, así estirado. Caí encima de la basura. ¡Qué puto asco me dio! Ahora me están dando arcadas solo de recordarlo. Y cuando quise salir de la basura, directo al puto charco que había al lado de la puta basura.

¡Hostias!

Mis amigos descojonaos por el suelo. Yo de todos los colores, menos del normal. Oliendo a mierda de perro, o de niño, la madre que los parió a los niños y sus putos pañales, y con una hoja de lechuga a modo de lapicero de currante en la oreja.

Y el chulo de mierda ese, me miró con tal cara de desprecio… la puta madre que lo parió, chulo de mierda. Juro que un día morderás el polvo y me lamerás mis apestosos y malolientes pies, mierda. El tío mierda se rió de mí mientras pasaba a mi lado y se colocaba el paquete.

Pero le vi mejor el paquete desde el suelo, y no era para tanto. Era un picha corta. Mucho pelo en pecho, mucha chulería, pero luego una mierda de paquete. Le voy a enseñar yo, como que me llamo Pablo Óscar Fernando Alberto Miguel Jiménez Cocheras, Marqués de la Calle Estrecha.

Por estas que va a saber lo que es un miembro de hombre. Hombre ya…

Jaime, me ha emocionado mucho poderte enviar este mail. Y que lo leas, eres mi héroe. Haces que vivir merezca la pena (Vale esto me ha emocionado, pero podía haber abundado un poco en el tema, ha quedado muy corto). Me voy al catre, me caigo. Antes me ducharé y tiraré la ropa a la basura, apesta a mierda de bebé. Y a lata de sardinas en aceite. ¡Qué asco!

Un besito.

Fdo. Ricardo Borja Saúl Pomares Soares.

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Va de absurdeces y prohibiciones.

Hoy me apetece ser absurdo.

Veamos.

Creo que hay que prohibir determinadas cosas y comportamientos. Prohibir por ley. Es que son antinaturales. Es que hay algunos que hay por ahí que siguen intentado que todos bailemos con su música. Así que yo también quiero que todos bailen con mi música.

Hace un rato, veía una foto de un chico que así, al primer golpe de vista me he dicho: “Para el blog”. Pero así como mirando más allá, me he dado cuenta que el chico tenía un bigotillo… ¡Hay que prohibir esos bigotillos! ¡Es que son horrorosos! Ayudadme por favor a encontrar un partido político que prohíba los bigotillos. En las escuelas, por ejemplo: los profesores deben vigilar a sus alumnos adolescentes y si no se afeitan el bozo, al calabozo. Directamente. Y si viene papá y se pone chulo… a la hoguera, la hoguera. (como decía la canción de Javier Krahe)

Mujeres.

A los chicos el bozo, bigotillo. A las mujeres… maquillaje. Sí. El maquillaje debe ser una carrera universitaria. No digo que no se pueda compatibilizar con otro tipo de carrera, como física nuclear, o Ingeniero de caminos y puertos. Pero para que una mujer se maquille, debería ser imprescindible haber hecho antes esa carrera. Puntos importantes en el temario:

No por mucho maquillaje, se está más guapa.

Importancia del desmaquillaje. No vale el mismo maquillaje para toda la primavera. El maquillaje también se pudre, y de paso, se come la piel.

Influencia de Miró y Picasso en el maquillaje.

Ahora que me acuerdo, en el caso de los hombres, prohibiría por ley también esas como se llaman… ya me acordaré. ¡¡Patillas!! Esas patillas horrorosas, grandes, gordas, largas. No me gustan, así que ¡Prohibidas!

No os veo muy convencidos. A lo mejor ahora me dice Daniel, ferviente seguidor mío, y que yo sé que me quiere tirar los tejos, que tiene bigotillo, o que tiene las patillas que le han crecido y las tiene ya a la altura de la cintura. Pero… es que si alguno por ahí quiere imponer sus gustos amatorios, de pareja etc. a los demás, y censuran besos de hombres en una serie para que no lo vean los niños… yo puedo también proponer algunas prohibiciones y vetos. Digo, vamos.

Así que Daniel, cariño, te quiero mucho, pero… crema de afeitar y maquinilla. ¡Zas! De un tajo. Y lánzate a declararte.

Por ejemplo: yo prohibiría dar los intermitentes de los coches. Sí, sí. Y en este caso, además sería como “adecuar la ley a la realidad”. Yo creo que se corrió el rumor por Internet, a lo mejor fue una cadena de estas de mails, o a lo mejor fue una opinión expresada en alguna red social, de que los intermitentes gastaban un litro de gasolina por cada pulsión, y la gente no lo utiliza. La verdad es que da emoción al tema, sobre todo en las rotondas y tal, que nadie indica si sigue en la rotonda o si sale. Tu esperas… y claro… esperas… y al final cuando te arriesgas ¡Zas! El tío ha decidido seguir en la rotonda y te lleva a visitar a tu tía Rita, que trabaja en Urgencias. Luego, claro, pasa que tú vas por la calle, vas a aparcar a la izquierda, das el intermitente, y la gente como no sabe lo que significa, se pone a pasarte en el justo momento en el que vas a girar. Claro, frenas todo asustado, y miras por si las moscas y te fijas otra vez y dices: pero si he indicado que voy a girar a la izquierda. Y viene otro, tú sigues con el intermitente dado, y otra vez, te adelanta. Como no estamos acostumbrados al intermitente, ya no sabemos lo que significa. Así que los prohibimos, y ya está. Emoción en la calles… ¡tchan, tchan! ¿Dónde irá el coche blanco? Y si no a ver a Rita a Urgencias.

Prohibamos saludar. Sí. Entras en el autobús, y tú pues saludas al conductor. A mí me decía mi madre, la pobre que en gloria esté, que había que saludar cuando entras en un sitio. En el ascensor por ejemplo. Bueno, eso de dar al botón del acompañante, ya es de matrícula de honor. Pero tú saludas al conductor de autobús, le saludas, y te mira con cara de ogro, como si le hubieras insultado. ¡¡Qué no te estoy proponiendo matrimonio, joder, que eres más feo que Picio!! Y mira que Picio era feo. Así que prohibido los saludos. Y dar al botón del otro en el ascensor. ¡Que se joda!

Por hoy, ya está bien. Venga, prohibamos cosas. Seguro que a ti se te ocurre alguna más. Una última. ¿Y si prohibimos decir estupideces en público? Se montan unos órganos de control de estupideces para que vigile día y noche. Los estúpidos ¡al paredón!

Yo me bajo en la próxima ¿Y usted?

PD. Y si no hay un partido político que propugne estos puntos, lo creamos.

PD1: Me han informado que los coches de alta gama se han adelantado, y ya no incluyen los intermitentes de serie. Un portavoz de dichas marcas ha declarado: ¡Pa chulos nuestros clientes! ¡Que se aparten tooos que vamos!

PD2: Que castizo el portavoz de los coches de alta gama ¿verdad?

La estrella se acerca. La de la Navidad, digo.

Se acercan… Los Reyes Magos… ya veo la estrella allá a lo lejos…

Ya llegan los Reyes… 3 reyes magos.

Y antes de los Reyes llegará Nochevieja

Y antes Navidad. Y el buey y la mula.

Y con la Navidad, la programación especial de “el rincón de tatojimmy”.

– Jaime, que ya estoy aquí.

– ¡Hola Ernesto!

Ernesto es como yo, es escritor. Se ha sentado en la mesa de la izquierda del salón de la casa de mi imaginación. Lleva su portátil para ir escribiendo sus historias.

– Ya estoy preparado para triunfar.

– Y yo, y yo – le contesto aparentando una seguridad que disto mucho de sentir ahí dentro, donde deben sentirse esas cosas.

– Hola Jaime. Tío, ya he llegado.

Arturo, 14 años. Es el sobrino de Ernesto. Es un chico estupendo… va a ayudar mucho a su tío. Tengo que aclara que he dicho que el tío de Arturo es escritor, pero claro, yo he dicho que es como yo… Ernesto publica, y ha ganado un premio de esos importantes: 20.000,00 €. Así que no es tan como yo.

– Ya te he visto ya, redundante. Te veo no hace falta que digas que has llegado – Ernesto pica a su sobrino.

– ¡Hey colega! – Adri entra detrás de Arturo – ¡Cómo está la peña ahí fuera! Están todos medio pa’llá. Putas Navidades de los cojones y puta crisis, la madre que lo parió.

– ¿Y el negocio? – le pregunto.

– Va estos días guay, todos quieren echar un kiki antes de irse a soplarla con la mujer y los niños.

– Oye, tío, habla bien, que hay niños.

– ¿Niños? – le contesta agresivo Arturo a su tío. – Tú estás un poco en tus mundos de yupi.

– Estoy escribiendo cuentos de navidad.

– Intentas, di mejor que intentas, que no te sale una mierda.

– Ah, colega, como la puta vida misma, tristes y como el tío ese gringe o gring o como se llame de las Américas del Norte.

– ¿Cómo se llama coño? El personaje – se calla un momento pero enseguida sigue con su cara iluminada – Podemos hacer…

– ¡Podemos sobrino? ¡Yo soy el escritor!

– ¡Haya paz! – Joan hace su entrada. Se ha vuelto a dejar crecer el pelo y tiene buen aspecto…

– Hombre Joan, ¿que haces?

– Va, pues mira, preparando aquí en tu loca cabeza una comida para los chicos esos que andan perdidos en la calle, como yo de pequeño.

– Mira que guay. ¿Una fiesta?

– Pues algo de eso… podéis venir si queréis. Todos sois bienvenidos.

– Una jodida orgía.

– Adri puedes venir si quieres, que todos son como tú.

– ¡Son guays como yo? – pica a Joan.

– Chaperos.

– Y tú no te jode, que leo “el rincón de tatojimmy”, que soy medio papanatas y lelo a parte de incluso supremo, digo ninculto, pero tanto como leer sé. Y Jaime es guay que me ha dejado que le cuente mi puta historia y guay, la voy contando. Aunque tío, me cuesta mazo escribir, joder.

– Si, Jaime es guay.

– Vale que me sonrojáis. Ricardo, llegas a tiempo.

– El Ricardo ha llegado.

– Y el Jonás también – dice él mismo apareciendo por detrás de su hermano.

– Colega.

– Adri, joder, que guay. Siglos sin verte, tío.

– Que me han dicho que te vas a en-noviar.

– ¿Y de qué os conocéis?

– Ah, a ti te lo voy a contar.

– Pero deberías contárselo a Jaime para que lo escriba – le apuntó Joan picado porque no había querido responderle.

– No, no, no. Eso es parte de mi intimidad.

– ¿Y lo de en-noviarte? Eso merece un capítulo de “Una buena mañana para correr”.

– Qué dices tronco, una mierda. Soy joven. Nada de parejas, joder.

– Tío, que haremos una fiesta ¿no? Jaime ¿Qué dices?

– No sé que deciros, lo que queráis, aunque ya está la de Joan; ya sabéis que mandáis vosotros… yo cuento lo que me digáis que cuente…

– La estrella, mira, va llegando. Ricardo, saca una foto…

– La Navidad – suspira Ernesto.

– Tu madre ahí cocinando…

– Sí, sí, está haciendo comida para todos. Joan así que puedes pedirla lo que necesites para la fiesta, que hay de sobra.

– Yo también he cocinado, no te creas.

– Tío, la peña te habrá mandado montón de cosas – me pregunta ilusionado Adri.

– Pues no, no, solo una persona me ha enviado dos canciones y fotos. Y un relato me han prometido. Así que es cosa nuestra. O esa que os ponéis las pilas jodidos, y a contar historias.

– Podemos contar el de caperucita.

– Joder, Ricardo, que original. Y repetimos la peli de “Oliver Twist”.

– No, la de “¡Que bello es vivir!

– Voto porque el día de Nochebuena pongamos la peli “¡Qué bello es vivir!

– Pero si ya está puesta en la I semana del cine. En los comentarios está puesta entera.

– Repetimos. ¿No la ponen en la tele todos los años?

– Y ponemos esa peli de dibus, la de Blanca, Los Reyes Magos.

– Esa no la he encontrado, así que no podemos ponerla – les informo.

– Que no te enrolles, tío. Que le das a la lengua cosa fisna. Y mira, ahí vienen Manu y Fran y los mariflowers de los viejos de Ricardo y Jonás. Bueno, y del Manu. ¡Manuel tío, que pasa por tu verga, jodido! Aquí está tu jodido… huy me callo, que a lo mejor meto la pata! – Dijo esto último mirando a Joan.

– Oye, yo, no te pases, Adri. Que no nos hemos metido con tu puta forma de hablar a ver si vas a la escuela.

– Tío, pues entre chapa y chapa si puedo voy, que me gusta eso de aprender y tal, no te jode, que tú has tenido puta suerte en la vida, yo no he tenido a nadie ¿Sabes? Así que menos aires, chulito, o te parto la jeta,

– ¿Tú y cuantos más, no te jode?

– Pues la vasca que haga falta, tío capullo. No se me caen los anillos por pedir ayuda para partir jetes de capullos integrales.

– Te… te… – Ricardo se encaraba con Adri.

– Vale, tranquilo, Ricardo, que estás últimamente muy irascible – me veo en la obligación de ponerme en medio, porque salvo Jonás que hace lo mismo, los demás no te creas que intervienen.

– Es que me saca de mis casillas el puto Adri de los cojones.

– El puto Adri es cojonudo, que te enteres, tío palurdo.

– Oye…

– ¡Vale!

Consigo que se paren un rato y se callen.

– Chicos, que os tenéis que poner las pilas que no tenemos nada para Navidad. Así que debemos escribir historias.

– No, las escribes tú, no te jode.

– Pero me tendrás que contar tu puta historia de Navidad. Que para algo te he creado, no te jode.

– Si hablas ya como el Adri – se rió Jonás. – Adri, vas a ser el puto amo de la comarca, no te jode. Hasta el escritor habla como tú.

– Un escritor – apunta Ernesto ofendido porque no le haya incluido en el término “Escritor” – Yo no hablo como el palurdo ese.

– Ya era la puta hora en que se me reconociera. – Adri levantó la cabeza orgulloso y pasando de Ernesto.

– Ahora solo hace falta que encuentres un novio – le picó Joan.

– Venga, venga, dejaos de monsergas que hay que trabajar.

– Y que le partan la jeta – murmura Ricardo.

– Ricardo, por favor – reconvengo al aludido mientras le hago un gesto de calma a Adri que lo había escuchado y se aprestaba a contestarle con los puños cerrados.

– Pero yo quiero un cuento de Navidad de los que acaban mal.

– Y yo de gente mala.

– Y yo de… crisis.

– ¡Basta! – grito ya desbordado por esta caterva de energúmenos que he creado en mi cabeza.

– ¿Y va a venir mucha gente a escribir cosas y con las fotos y las canciones y eso? – Carlos acaba de entrar.

– No creo que esta vez podamos contar con muchas cosas, ya se lo he dicho a estos. Así que todo depende de nosotros.

– Joder, mucho trabajo. Estoy agotado corriendo todas las mañanas – Carlos saca a pasear su ironía sarcástica.

– Pues tío, se hace lo que se pueda, y punto pelota. Y que le den a la estrella y a los Putos Reyes Magos.

– Bueno, venga, empezaremos el 24. ¿De acuerdo?

Me miran todos como si fuera su Dios. ¡Oh! ¡Capitán, mi capitán! Me siento así, con mis chicos mirándome, todos guapísimos… y todos estupendos, haciendo buenas migas, salvo Ricardo y Adri que no perecen congeniar… Todos diciendo que sí con la cabeza pero cagándose en mí con todas sus ganas, los jodidos… y poniéndole en sus cabezas rabo de diablo y cuernos rojos y una lengua de serpiente acojonante.

En una esquina está Ebro. El pobre no se ha acercado a la reunión. No sabe que hacer, está un poco perdido. Quiere contarme una historia… pero no sabe si hacerlo. Ha cambiado mucho, y bueno, no ha pasado una buena época. Dejó el violín y se arrepiente. Ha discutido gravemente con su hermano… pero él sabe que esta vez, Nacho tiene razón. Y él no. Y además le hizo daño.

No se atreve a ir al pueblo, porque discutió con su abuelo al final del verano. Y sabe que su abuelo está muy enfadado con él. Enfadado y dolido. Le hizo mucho daño. También.

Le miro y le guiño un ojo.

Se esconde.

Parece que este año, Ebro no nos va a contar su historia al final.

A lo mejor le podemos convencer.

Pero… ¿es o no es el fin del mundo?

Hoy era un día feliz, porque ya la hora que es, acabando el día 13 de diciembre, ya estaba yo tranquilo con esto del fin del mundo. Ya no es fin del mundo. Pero yo es … he buscado lo del fin del mundo para no meter la pata y poner incas en lugar de mayas, y resulta que para variar, hay un error de cuentas, y parece ser que los mayas se referían al 21 de diciembre.

Porque sí, fueron los mayas los que se cansaron de de escribir calendario por estos días. Y el juego que ha dado que el hacedor de calendarios se cansara de escribir ¿Eh? Porque te advierto que es casi mejor hablar del fin del mundo que de la prima de riesgo. Ahora que pienso… a lo mejor se refería los mayas a que la prima se iba a volver loca… ¿Será la prima de riesgo el fin del mundo?

Claro, yo esperaba al día de ayer, 12, hoy es 13, aunque tú lo leerás posiblemente a partir del 14, que todo se aclarara, y… he comprado lotería de Navidad. Por cierto, a ver si algún alma caritativa me consigue los nombres de los modelos-actores que salen en la publicidad de la Lotería de Navidad. Al rubio y al moreno, que no consigo enterarme de sus nombres. Y de paso, que alguien me pase su porfolio, para facilitar las cosas. (como siempre seguro que nadie me hará caso… si es que … que penita me doy…)

Ya me he ido, que estaba yo con lo del fin del mundo, y que he comprado lotería. Pero coño, si el fin del mundo según los nuevos cálculos, es el 21, o sea que no se celebrará el sorteo… ¿Me devolverán la pasta? Venga, va, da igual, así ayudamos a bajar el déficit… aunque bien mirado, si es el fin del mundo, que le den al déficit.

Yo estos días me estoy dando caprichos. Unos pasteles un día, al día siguiente otros pasteles, hoy una raqueta (pastel), un príncipe de quita y pon… (esto ha sido solo soñando ayer por la noche… los pasteles me los he comido saboreándolos como si fueran los del fin del mundo). Ahora resulta que tengo dos opciones: empezar a correr por las mañanas, como los de mi historia, para bajar los pasteles, o seguir comiendo pasteles hasta el 21.

Por cierto que el 21 había quedado con un amigo en Madrid. No sé si ir… porque si es el fin del mundo, mejor que me pille en casa. Digo ¿no?

De todas formas soy muy soso, porque si me preguntáis que haría si pudiera antes del fin del mundo… no se me ocurren grandes cosas… ni pequeñas, la verdad. Conocer algún famoso que esté bueno, y que claro, se enamore de mí y caiga rendido a mis pies… o que aparezca un Príncipe azul aunque no sea famoso… pero ahora me dices y no sabría elegir… así en frío… al verdad es que hay tantos… Es que eso de tener un novio famoso debe dar mucho empaque… claro, que ahora que pienso… estaría bien que algún famoso… pero a ver, entiéndase por famoso, un actor, modelo, escritor… alguien que deba a la fama a sus aptitudes… a su trabajo… leyera este blog y me diera una alegría apareciéndoseme en la noche…

Viajar. Sería una… posibilidad que elegían muchos. A mí lo de viajar la verdad es que cada vez me cuesta más… y luego voy a sentarme en una terraza, o en un banco a leer, o a charlar con algún amigo… no le saco partido. Es verdad que queda muy interesante que digas: pues me gustaría ir a ver las cataratas del Niágara. Para que luego te salga alguno que te diga: Pues… pues no están tan bien, decepcionan… además es como muy turístico todo. Ya claro, para quedar bien se difumina tu ilusión por ver esas cataratas, que se te ocurrió en un momento porque oye, algo tenías que decir ante la pregunta insistente de tu amigo insistente, el de las preguntas trascendentes en medio de la calle.

Podría decir lo de tener hijos… pero bueno, con todos los trámites que hay que hacer para ello… con el fin del mundo a la vuelta de la esquina… estaría bien tener ahí cuatro o cinco niños… todos hermanos a los que se les murieron los padres dejándolos solos en el mundo… y yo ahí, el padre salvador… darles cariño, un hogar… y una bronca si se la merecen… ains.

Podría escribir un libro… huy, que eso ya lo he hecho… y más de uno… eso sí, lo de publicarse… quizás de una forma u otra, en unos meses… acabe por publicarlo. Con permiso del fin del mundo. Claro, y me lo presentará ese actor famoso que me lee todos los días… sí, sí tú… o modelo que no te veo bien… o escritor… o futbolista… o dibujante, o fotógrafo… o músico… cantante…

Podía decir que mi ilusión es que me toque la lotería… pero total, como dentro de cuatro días va a ser el fin del mundo, resulta que no me voy a poder gastar el dinero… aunque bien pensado podría tocarme la lotería y comprarme un príncipe azul a medida… ¿Sabéis dónde los venden?

Ahora, claro debo aclarar que en realidad ya no busco un príncipe azul. Me he desengañado con ese sueño. El otro día iba caminando por la calle. De repente levanté la mirada y lo vi a él. Un chico guapo, con una mirada estupenda, con una sonrisa… porque… cuidado, me sonrió… y hablamos y tal… y me dije “me gustas” como si fuera lo del facebook y tal… y me dice que es asexual, que lo suyo es… que lo nuestro vaya es imposible… Yo que iba a proponerle matrimonio… a lo mejor le debía haber propuesto sexo…

Pero mira ya ese tema, me dejó como frío, ¿sabes? Porque por un momento además pensé en que debía conocerlo, y pasar por esos momentos de dudas, de peleas incluso, de… acoplarse a él, de hacer que él haga lo mismo conmigo… de pensar lo que quiero decir, y lo que él quiere oír, para hacer una media ponderada y decir algo que me guste y que a él le agrade… y lo que le guste, y lo que me guste a mí, y renunciar y aclarar y negociar y… Después de todos estos pensamientos tuve claro que:

1.- Debía haberle pedido sexo en lugar de matrimonio.

2.- Era una suerte que fuera asexual y que ni lo uno ni lo otro.

3.- Que casi mejor renunciaba a la búsqueda y me quedaba en mi casa, leyendo o escuchando música. Y si eso, pues sueño con un novio de esos de foto, que no da ningún problema.

Es que me entró un agotamiento así de repente…

Así que total, como el fin del mundo iba a llegar rápido, pues tampoco era cuestión de liarse con todas esas cosas, que son problemas y quebraderos de cabeza, y… pues mira que si va a durar toda la vida, siendo “toda la vida” una cantidad que tiende a infinito, y no como ahora, que tiende a 0, pues que… pero sabes el condenado, cuando nos despedimos, pues me rozó la mano de esa forma, y me guiñó un ojo y me dijo que a lo mejor… dejaba lo de ser asexual… “El destino… si nos junta otra vez, será que quiere que estemos juntos”.

El destino… uffffffffffffff.

Yo antes creía en el destino… es que es muy literario eso del destino, da mucho juego… debo escribir algo sobre el destino, de juntarse y demás…

Y total, casi que no sé si escribir ningún relato para Navidad… si total no va a haber Navidad… con el fin del mundo y eso.

Pero vosotros por si las moscas yo no escribo, y por si el fin del mundo al final se aplaza… aunque la verdad para como tratamos al mundo… a la Tierra, a sus habitantes… los unos a los otros, así en general… no me extrañaría que, con calendario maya o no, esto se vaya al carajo cualquier día, digo que podéis ir haciendo vuestras historias… y canciones, y… fotos navideñas… todos a peinar las calles buscando escaparates, en Medellín, en Buenos Aires, en Bogotá, en París, en Valencia, en Zaragoza, en Madrid, en Barcelona, en Tegucigalpa, en Nueva York, en Berlín, en Londres, en San Sebastián, en Pontevedra, en La Coruña, en Badajoz, en Málaga…

Y casi que os voy a dejar, que voy a ver si acabo con otra novela, antes de que el fin del mundo llegue.

Y al menos, si no llega de momento, pues mira ya la tengo escrita, otra más… y vale que toque la lotería…

PD. Me acabo de asomar a la ventana, y… (entiéndase que asomar no es abrir la ventana y sacar medio cuerpo, sino pegar la nariz al cristal) y llueve ahora mismo como si fuera el principio del fin del mundo… ¡Ay madre!

¿Y debería llevar el traje a la tintorería? ¿Me saldrá a cuenta con lo del fin del mundo?

Tranquilos que la lluvia ha sido solo un momento. Noé puede estar tranquilo.

Por cierto… ¿tú eres de los que se ha hecho un búnker?

Me estoy volviendo loco poco a poco…

El fin del mundo…


Arenga. Os necesito. Tranquis que es por la I Semana del cine. Pero con dramatismo.

Ya estamos en marcha.

El cine llega.

Preparad las pantallas, los vídeos, los reproductores varios.

Preparaos vosotros mismos.

Dentro de unos días, las luces de la sala se apagarán, y todos podremos asistir a los programas que nos habéis preparado todos aquellos que habéis querido compartir con nosotros vuestras películas.

Algunos ya me habéis enviado vuestras reseñas. Otros sé que están en capilla. Mis ayudantes velan porque todo vaya fluyendo.

Otros todavía no. Otros no os habéis decidido. Así que hoy toca arenga.

Pues no sé a qué estáis esperando, la verdad. A lo mejor pensáis que vais a hacer el ridículo… ¿Por qué? Siempre lo digo, pero creo que sigo teniendo la impresión de que estas semanas para algunos el miedo escénico les pude. No… no es una competición sobre quién elige la película más rara, o más cool, o más sibarita. O sobre quién escribe mejor, porque evidentemente en este blog, el que escribe mejor de todos soy yo. Y los demás, a la par (toma ya).

Mirad, el cine, como arte, por mucho que les pese a algunos, es un medio de transmitir sensaciones. Algunos entendidos pretenden convertirlo en algo de lo que solo ellos pueden opinar. Pero no es así. Lo mismo es con la música, o con la pintura… con los libros, con la escultura. Cada uno necesitamos unos estímulos distintos, tenemos unos ojos que ven cosas diferentes a las del vecino. Sentimos distinto, y sentimos distinto cada día. Hoy necesitamos reír, y mañana, mira, necesitamos un poco de poesía, o pasado necesitamos una historia trepidante.

Cada película es distinta para cada espectador, para cada momento.

Pero sabes, es que a veces, en este mundo tan radical que estamos construyendo entre todos, nos cuesta discrepar, aunque sea de cine. Y parece que si alguien habla con seguridad, parece que él debe saber más, y nos acoquinamos. Eso yo creo que es malo…

Voy a intentar siempre que el tiempo me lo permita, discrepar de la opinión de la película que toque cada día. Siempre que la haya visto, claro. Mostrar otro punto de vista, otra forma de verla.

No pasa nada… no pasa nada por expresarlo de una forma o de otra. No pasa nada por tener 18 años y escribir como si los tienes, o no haber escrito nunca y hacerlo como si estuvieras hablando con un amigo en una cafetería. Esto no es ninguna competición de estilo, ni de tener más comentarios que los demás.

No pasa nada porque te haya gustado Titanic, y quieras hablar de ella, o que te haya gustado “El mundo está loco, loco, loco”, y que te hayas descojonado vivo viéndola.

No pasa nada porque no te gusten los Monty Python y no cogieras el punto a “La vida de Brian”, o que “Los caballeros de la mesa cuadrada” te pareciera una astracanada.

No pasa nada porque te durmieras las cuatro veces que quisiste ver “El séptimo sello” de Bergman, porque habías oído que es una obra maestra y tal y cual. Ni siquiera pasa porque pienses que “Casablanca” es una película muy sobrevalorada.

Joder, y qué bien te lo pasaste con “El caso Bourne”. Y te mola Matt Damon.

Y ti te mola Kristen Stewart. Y vas a ir al maratón de Crepúsculo.

El cine es muchas cosas. Y lo más importante, cada cine es distinto para cada espectador. El cine es diversión, es profundidad, es mensaje, es sensibilidad, es drama, es dolor, es gozo, es erotismo, es sexo y no necesariamente explícito. O también explícito. Es poesía, o es prosa. Es minimalista, o es grandilocuente. Es español, o es francés, y es también americano, del norte y del sur.

Es mudo, con música o si ella. Hablado… que no paran los tíos de darle al pico…

Yo quiero conocer el cine que ven tus ojos. Me interesa. Por eso, sigue mi correo hambriento por recibir vuestras películas, vuestras opiniones. Incluso si alguno necesita ayuda, que cuente con ella. Con confianza.

¿Qué no has escrito nunca? Recuerda que todos tenemos derecho a escribir, y que ya es hora de que empieces.

¿Qué te da corte?

Pero hombre, que no te conocemos. ¿Por qué crees que escribo yo? Porque no me conoce nadie…

¿Que a veces parece esto como una familia? Pues claro… pero faltas tú.

Y tú que no viniste con los libros, y tú que faltas desde hace siglos…Y tú. Faltas tú también.

Por ejemplo, alguno podría escribir, aunque tenga ya 50 años, sobre la película que vio con su mujer ese día en que se miraron con ojos de besugo. Y puede invitar a sus hijos a que lean la reseña… seguro que les encantará. La de películas que han sido testigos de esas declaraciones mudas de amor, con el acercamiento lento, nervioso de una mano para posarse en la otra, y por la espera de esa otra mano, a que llegara la primera y no se acojonara a medio camino, conteniendo la respiración y mirando muy fijo a la pantalla… como si se quisiera aprender de memoria los diálogos, cuando en realidad era una peli de Buster Keaton y hablar, lo que se dice hablar, poco. En “Candilejas” algo dijo el hombre… creo recordar… pero en las demás…

Por ejemplo, tú que tienes 17 años. ¿De qué película estaban tus padres hasta las mismísima narices, porque siempre querías verla cuando tenías 3 años? ¿Y cual fue la primera película que te llevaron a ver en el cine?

Y tú que tienes 70. ¿Qué historia tienes que contar de esas pantallas pequeñas, de esas butacas incómodas de tantos y tantos cines de España, pero que aún así, ibas porque te encantaba ver a Errol Flynn o a Clark Gable?

Tú, si tú… reconoce que a tus cuarenta y tantos, lloras como descosido viendo “Sonrisas y lágrimas”. ¡Qué te da corte? Pero tío, que no te conocemos, que no sabemos tu dirección… que no te vamos a señalar por la calle… ¡¡Joder!! qué yo también he llorado al verla… y he cantado eso de…

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y aquí todos somos majísimos, y todos respetamos las opiniones de los demás. Porque entre otras cosas, si no fuera así, no estarían aquí.

Bueno, el más majo soy yo, pero bueno.

Príncipe, ¿Dónde está mi Príncipe? Ese también puede escribir, y luego, mandarme una carta de amor, y una caja de bombones a casa.

Y un beso.

De película.

Besos de película… ¿quién no ha querido alguna vez un beso de película?

Alberto, Sandra, Ángel, María, Fernando, Pilar, Teresa, Mario, Juanfran, Aitor, Jordi, Manué… Blanca… cuéntanos ese beso que quisiste protagonizar…

 

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Yo creo que después de esta arenga, me he merecido sin duda que escribas una reseña y me la mandes.

0:-)

Porque mira que ha sido una arenga estupenda y convincente… y si falta algo por decir, si tú necesitas algo para animarte a hacerlo, dilo que tu falta será saciada.

😎

Chicos, chicas, jóvenes todos, desde los 90 hasta los 13 años…


el momento se acerca. El cine ocupará nuestras vidas durante unos días que espero sean muchos. En tu mano está que eso sea sí, amiga, amigo. En tu mano está que lloremos contigo, que riamos, que nos emocionemos al recordar ese momento bello de tu vida en los que te enamoraste como un tonto… Amigas, amigos…. no tengas miedo, ven y participa con nosotros. Ven y sueña con nosotros, ven y salta sobre los bosques de Birmania en paracaídas, o acompaña a Frodo por los caminos de la Tierra media, o lanza flechas con la precisión de un Elfo, besa a Hugo Silva, o recuesta tu cabeza sobre los pechos de Liz Taylor. Salta sobre las playas de Normandía, o espera a que lleguen los extraterrestres. Ten un buen viaje por el fondo submarino o corre agarrado de la mano de tu amor por lo El Retiro, o por Central Park, o por cualquier playa perdida en los mares del sur. Disfruta con nosotros del Esplendor en la Hierba o busca petróleo en el desierto tejano con Rock Hudson. Suda como un condenado en las selvas africanas, y húndete en las arenas movedizas… pero tranquilo que un amigo te tirará la soga salvadora, quizás sea Tarzán quien lo haga… o vuelve a la infancia y sueña que tu niñera es la Sra. Doubtfire.

Amigos, amigas, eso no será posible sin vosotros, no será lo mismo… os necesito, sos quiero… ¡ohhhhhhhhhhhhhh!

Creo que después de este momento dramático que me ha salido así, tan natural y espontáneo, ninguno de los 3.874 personas que pasáis por aquí, podréis resistiros a mandarme vuestra/s participación/es en esta I Semana del cine.

Juan, también por ti.

Ricardo, idem.

Pilar, no te cortes.

Biel, te espero a ti también.

Ains, qué agotado me he quedado… voy a beber un podo de agua.

El 25 o así empezamos. De octubre. En ná.

Pero podéis seguir enviando una vez que empiece.

Ahora sí, me voy a sentar con un vaso de agua. Bueno, casi mejor una cervecita… es que esta arenga me ha dejado… ufffffffffffff. Como no surta efecto… no sé… con la pasión que he puesto… no sé… me voy a quedar hecho polvo.

¡Ah! Se me olvidaba. La semana de la música llega después… y Navidad… ¿qué hacemos por Navidad? ¿Repetimos lo del año pasado?

Mi cerveza y mi butaca me esperan.

Agotado ¿eh? Estoy agotado…

Chao.

Besos.

Muchos.

Y envueltos.

Por favor, alguien que ponga un poco de música… de cine a ser posible…

Gracias por ponerla.

Aviso: Si no miras los comentarios, te vas a perder más música de películas. Y te vas a perder la posibilidad de dejar tu mismo una canción que te mole. De cine, claro.