Correspondencia de Mario y Daniel: 4ª parte

Mario:

Hola Daniel

Con lo fácil que resultan esas dos palabras y lo que me ha costado volver a escribirlas. Ariel me explicó tu incidente/accidente y lo mucho que te ha costado recuperarte. Aunque suene vacío lo he de decir: “lo siento”. No se por donde empezar o si acabar directamente.

Tu última carta me dejo “tocado”. Habías conseguido que yo fuera el malo de la película, me lo recordabas una y otra vez. Y en esa última noté un atisbo de duda respecto a tu actitud y/o a la visión del “affaire”. Comprenderás mi sorpresa cuando yo me asía a la única tabla que me quedaba, la del cabronazo, vas tú y mandas los tiburones de la duda al acecho, no se si con la intención de devorarme a mi o a la tabla. Pensándolo bien seguramente a la tabla, así la muerte por ahogo seria mas lenta. Y ya ves, ahora soy igual de cabrón pero no tanto, y encima me haces que piense. Iba a decir que esto a un amigo no se le hace, pero claro, amigos, lo que se llama amigos, ya no lo somos.

He intentado olvidarlo todo. He intentado cambiar. Ahora salgo con chicas. Si, ya se, “El enemigo en casa”. Son tan tontas y ciegas que juego al rol de tío sensible y culto y se lo tragan (y te aseguro que tragan de todo). Se que lo voy a pagar tarde o temprano, pero que me quiten lo bailado. Pero un colega mío me dio la pista, hay que ensanchar el mercado y ni corto ni perezoso, una pequeña prospección, una cata a ciegas y bingo. El día que descubran que únicamente son un puro objeto, me la cortan y más si supiesen en que pienso cuando “estoy” con ellas. Si, me paso el día, bueno, algunos, follando. Es una terapia como cualquier otra. Mi vida se vació. Mi vida está vacía. Solo me llena reconocer lo cabrón que soy y ….. volver a escribirte.

Recuerdos a Nacho. Un beso (no se si de Viernes Santo).

Mario

14 de Abril de 2009  17:57 h.

Daniel:

Hola Mario.

Muchas gracias por tus buenos deseos. Ya estoy mejor. Casi recuperado del todo.

Tuve un ataque de ansiedad… bueno, ya lo sabes, te lo contó Ariel. Me tuvieron que ingresar con una taquicardia. Al final… bueno, al final conseguí relajarme… Me iban a recetar un montón de pastillas… pero les convencí de que sería capaz de superarlo con ejercicios de relajación. Y con un psicólogo… o psicoanalista… o lo que sea.

Y al final he salido del túnel. Nacho tiene mucho que ver con esto. Me ayudó, estuvo conmigo…. La verdad es que es un sol.

Por cierto… hemos decidido, apenas hace unos días… intentar una relación… No estoy muy seguro… porque tengo la impresión de que le estoy utilizando sin darme cuenta para sacarte de mi culo, y de mi corazón. De mi culo te ha sacado perfectamente… de mi corazón, ahora me estoy dando cuenta que no hacía falta sacarte. Nunca has estado en él.

Pero me daría rabia que él pensara en algún momento que es por eso. Que no estoy entregado a él. Todo lo tuyo, me ha dejado más tocado de lo que hubiera querido reconocer nunca. Así me dio el ataque… intentando negarme… o afirmarme… no sé.

Porque he pensado mucho. Hace dos meses casi exactos desde nuestra última carta. Da para muchas cavilaciones. Creo que me engañé… o nos engañamos. Creo que necesitaba en ese momento pensar, sentir que era capaz de querer a un chico solo. De que no necesitaba ir de culo en culo, uno distinto cada noche. Apareciste en ese momento… y bueno… me mentí a mí mismo. Creo que hice todo lo posible porque saliera bien. E incluso, si hubieras venido a vivir en casa, y hubiéramos seguido con nuestra relación, a lo mejor hasta hubiera salido bien. Y hubiera acabado verdaderamente enamorado de ti. O a lo mejor no, pero nunca me lo hubiera cuestionado.

Porque con Nacho… siento algo muy distinto. Hemos tardado en meternos en la cama juntos. Estos meses he tenido unas cuantas aventuras. Pero con él no. Hasta hace apenas unas semanas… que me pregunté… ¿por qué no te acuestas con él si es con él con el que quieres verdaderamente hacerlo? Y lo hicimos. Él quería… yo lo deseaba… y ocurrió.

Me alegra mucho ver que has encauzado tu vida entre el reino femenino. Si te viera tu padre, estaría orgulloso de ti. Un macho. ¿Le has llamado para que te vuelva a poner en el testamento? Le vi el otro día en la tele. Hablaba de los gays. De que éramos enfermos y que deberían meternos en un manicomio y darnos corrientes. No me extraña que no sepas ni quien eres. Y de que temas tanto a un compromiso… con un hombre. Hay algo de ello que no acaba de cuadrar dentro de ti.

Si no te importa, seguimos otro día.

Estoy cansado. Y Nacho ya tiene la cena preparada.

Daniel.

14 de abril de 2009 23:59

Mario:

Hola, Daniel

Me alegro un montón de que ya estés recuperado y que veas la luz al final del tunel. La referencia que hacías de tu culo, no se, algo de mal gusto lo tenía, suerte que pusistes el corazón por en medio, aunque ahora digas que nunca había estado, ahora resulta que tu si que sigues estando en el mío. No te tomes estas palabras como una súplica de nada, solo que añoro lo nuestro, lo que fuese. No se si añorar es la palabra, tal vez mejor, para no herir más, sea aquello de un grato recuerdo. Seguramente lo nuestro habría funcionado bien, ya sabes que todo lo que hago lo hago bien y mi huida al final te hará más bien que mal. Si, es algo de cinismo o de envidia por lo bien que parece que os va a ti y a Nacho.

A mi familia, no la mezcles en todo esto. El dinero de papá no lo quiero para nada. Suerte que tengo a mamá que me lo pasa ella, del de papá, claro (he aquí una muestra más de mi cinismo). En parte mi “espantá” fue debida a él. No quería que me acusasen de arruinarle su carrera política, ya me arruinó mi niñez y adolescencia, pero no supe plantarle cara cuando pude y ahora tampoco sería justo que una joven promesa de la derecha más rancia y retrógrada que está a punto de cumplir los 60 años, pueda verse inmersa en un escándalo, porque en nuestra querida ciudad, vivimos como en un pueblo, todo son habladurías. Lo único que me cuesta cuadrar dentro de mi, y tu lo sabes es el paquete y no lo estoy encauzando hacia ningún reino femenino, digamos que lo estoy entreteniendo por esos lares.

Por medio de los amigos que aún creo que tengo, conseguí el teléfono de Nacho y lo llamé. Fue un acto no meditado. Me dio por ahí. No se como se lo tomó él, le noté como sorprendido. El motivo de la llamada fue que quería que entendiese que él no era el recambio de nadie, que nadie lo estaba utilizando, que sólo era Nacho. Y la conversación cada vez se lió un poquito más porque a cada aclaración mía era un poco más de mierda que aparecía. Si no entendió nada o peor, entendió aquello que no quería que entendiese, en serio, perdóname. Igual metí la mata otra vez. De nuevo, mil perdones.
Como buenos amigos …. un par de besos (de mejilla).

Mario

21 de abril de 2009 17:43 h.

Daniel:

Hola Mario:

Acabo de llegar de trabajar. Ha sido un día duro. Ayer me tomé el día libre. Me fui de fin de semana a una casa rural, a Cantabria. Necesitaba desconectar.

Me fui con Martín. ¿Te acuerdas de él? Éste si folla bien… ¿verdad?

No hemos hecho gran cosa. Salvo… pensar… eso sí que he hecho mucho…
No sé si tienes algún plan para desestabilizarme emocionalmente. O desestabilizarme, sin adjetivos. O joderme. Y casi lo consigues.

Me fui a la casa rural con tu carta en la mente. Y me fui con la imagen de Nacho esta semana… Nacho que no me ha contado nada de su conversación contigo.
Creo que le diré que mejor lo dejamos. No tengo ganas de repetir con él los mismos errores que contigo. Quiero alguien en quien confiar.

Seguro que si se lo pregunto, me dirá que no me lo dijo por no hacerme daño. Y seguro que me contará con mayor precisión lo que hablasteis. Pero… ¿qué cojones tienes que decirle sobre si es él o no, o es un sustituto, o no…? Porque tengo la impresión de que si le afectó lo que le dijiste… no debió ser algo agradable. Estoy pensado que tu fin en esta vida es joder a los que se han acercado a ti de alguna forma. ¿Y dices que no meta a tu familia en esto? Pero… si actúas igualito que tu padre…

En cuanto escriba esta carta, voy a hablar con Nacho. Ha vuelto este mediodía de su viaje a Málaga. Fue a ver a su madre, que se ha puesto enferma. No tranquilo, no te preocupes… no es nada grave. Aunque no sé… con tu preocupación por Nacho, a lo mejor sería conveniente que le llamaras… para saber como está y esas cosas.

Sabes… he estado pensando que a lo mejor no es mala idea que nos veamos. Me acercaré a Madrid un día de estos. Ya te llamaré. Tengo ganas de que me mires a los ojos, y me digas todas estas patrañas que me cuentas por escrito. Eso de que echas de menos lo nuestro, que si estoy en tu corazón. Y sobre todo, esa extraña forma que tienes de demostrarlo.

Estoy empezando a pensar que no tengo suerte al elegir a mis amigos, a mis parejas, a mis amantes. Y si siempre me equivoco, el problema evidentemente, lo debo tener yo. Eso, o que tengo como un imán para atraer a cabrones e hijos de puta.

Voy a hablar con Nacho.

Nos vemos.

28 de abril de 2009 21:42 h.

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¿Cómo seguirá esta historia? ¿Seguirá? ¿O morirá como casi toda la correspondencia que mantenemos con alguien? Hummmmmmmmm…

Para ponerse en antecedentes…

Blogografía:

Relato original

1ª parte correspondencia

2ª parte correspondencia

3º parte correspondencia

Historia completa

Mario y Daniel: 3ª parte de su correspondencia.

Mario:

Hola, Dani
Sólo que podido leer el primer párrafo y no he podido seguir. Quicio, quicio y más quicio.
Me he puesto aquellos leguins tan ajustaditos (recuerdo no se que comentarios tuyos sobre el culete respingón que me marcaba), un polar, las nikes, el Ipod y a correr. Un buen rato he estado, unos 10 kms.
Ahora que he vuelto a leer tu misiva, no se que me duele más, si las piernas o el corazón. Cuanto odio. Cuanto resentimiento.
Somos unos egoístas. Yo, yo y sólo yo. Sólo nos defendemos atacando al otro. Que triste. Nublada tienes la vista. Solo ves lo que quieres ver. Ves necesidades fisiológicas donde hay cariño. Tendré que venir un día y hablar cara a cara ?
No te lo quería decir, pero es que se me han hinchado los cojones, joder. Perlita, que sí, es muy maja, es mejor como persona. Si, me la encontré. Estaba por ahí, solo, triste, pensativo. Hablamos. Hablamos de ti, hablamos de mi, hablamos de nosotros. Al final, para que pareciese yo, más capullo, si cabe, de lo que soy, pactamos en que te explicaría lo del beso con aquel chico. Es una mentira piadosa y por favor, no se lo tengas en cuenta.
Acabo de llegar a esta ciudad. No conozco a casi nadie. He llegado para hacer de broker en el peor momento. Puta crisis. Hay tanto tiburón por aquí que corres el riesgo de acabar siendo zoofílico. Pensaba que el único problema serias tu, cuan errado que iba.
Espero la llamada de Ariel. No volveré a cometer otro error como el de Nacho. Me alegro mucho por él y por el o los posibles beneficiarios que ya folle bien.
Cuidate
Mario

PD: Por lo de los boxers, no te preocupes más. Me he comprado unos, no tan largos que en la parte inferior izquierda hay dibujado un espermatozoide y debajo una inscripción que reza “Devil inside”. Tan malo soy ¿?

12 de febrero de 2009 2:28

Daniel:

Hola Mario.

Yo un día, me encontré en casa. Era un día en que esperaba a mi pareja, a mi compañero. Se venía a vivir conmigo, después de más de un año de relación. Hice preparativos, hice planes. Estaba en una nube. Pasar todos los días, todo el tiempo posible con mi chico. Levantarme todos los días, y encontrarle a mi lado en la cama. Despertarle, o que me despertara con un beso.
Cuando empecé mi relación con este chico, era un culo inquieto. No me gustaba tener pareja. Iba de flor en flor. Follaba por aquí, por allá. Nunca me planteé tener una pareja estable.
Pero poco a poco, me fui implicando. Me sentía cómodo. Nuestra relación no era perfecta. Había muchas cosas de él que no me convencían. Pero… las fui aparcando. Eran más las cosas que me gustaban.
Apareció, por ejemplo Nacho. No hace más de 8 meses. Y Nacho me encandiló. Tuve ocasión de follar con él. Pero ya, a esas alturas, no me apetecía sexo fuera de mi relación. En los primeros meses, sí, tuve otras relaciones sexuales. Con Nacho, además, corría el riesgo de pillarme por él. Y no quise correr ese riesgo. Porque tenía una pareja. Y la quería.

Estos meses de relación, me enteré de muchas cosas. Los mismos amigos que, taparon a mi chico, cuando esa noche, en lugar de venirse a casa a vivir conmigo, salió hacia un destino distinto, me iban contando. Pero me daba igual. Ya sabía lo de Ariel, lo de Nacho, lo de Jorge, y lo de Felipe. Y algún otro de cuyo nombre no me acuerdo ahora.
Esa noche, la nube descargó la tormenta que llevaba dentro. Una tormenta que yo no supe prever. Ese día, me encontré, con que no era ni el Daniel divertido y follador de antes, y que, evidentemente, no era el Daniel con pareja, con amor en el corazón.
¿Y me pides que no sea egoísta? ¿Y quieres que recuerde el cariño, el amor y todas esas
zarandajas?
En el fondo, me da igual que Perlita dijera la verdad. Me da igual que te besaras con ese en plena calle, o que llames a un chapero los sábados. Incluso me da igual que me hayas dejado, en el fondo, por un antiguo ex, el que te ha conseguido ese trabajo. O que te mates a pajas.
Yo ahora me preocupo de intentar recuperar alguno de los Danieles que he sido. O inventarme uno nuevo.
Y sí, soy egoísta. He de sobrevivir. Me he encontrado de repente, sin pareja, y sin parte de mis amigos. Y no sé quien soy.
Sobre lo de que vengas y hablemos… me parece que de momento, no va a poder ser.
Cuídate.
Daniel.

13 de febrero de 2009 18:20

Mario:

Hola, Daniel
Nos hemos tenido que tirar los platos por la cabeza para que ahora me tengas que decir esta serie de cosas ¿?
Nunca, y lo sabes, nunca me habías dicho nada de todo esto. Lo dabas por supuesto ¿? Tenia que leerlo entre líneas ¿? Nuestra vida iba fluyendo a base de mucha complicidad que desembocó en mi espantada. Los ojos se me han humedecido mientras leía y releía estas líneas que me has escrito.
Y antes de contestarte he preferido hacer aquello que vengo haciendo últimamente, huir. Tenía tiempo para escribir unas sentidas frases, pero he preferido no hacerlo, he cogido los portantes y me he ido a celebrar el fin de semana de San Valentín a esquiar. Mientras bajas por la pistas necesitas más de los cinco sentidos para que no te pase nada. Cuando haces cola o subes con los remontes, el tiempo se te hace largo y los fantasmas te vuelven (de hecho, estaban demasiado cerca, porque el grupito con que he ido, lo más suave sería catalogarlos de fantasmas).
Curiosamente te voy conociendo más a medida que se aleja la noche “de autos”. He dicho más, pero sin el más tampoco hubiera dicho ninguna exageración. Cada día que pasa me siento mas desgraciado por haberte dejado y más feliz por ti, porque en el fondo te he hecho el mayor favor de tu vida. Hostia, como me cuesta decir todo esto.
El otro día estuve con Ariel. Pasamos un tarde agradable. Es dulce, comprensivo y cuando quiere duro. Hablamos de ti. Hablamos de el. Hablamos de mi. Nos reímos y también lloramos, de risa, con mis boxers y tus cristales. Sí, y solo hablamos. Me lo comía con la vista, pero mis músculos estaban agarrotados. Tenía todo el vello de los brazos erizado cuando miraba esos ojos miel. Me tuve que deshacer de el. No se afrontar nada. Después de este fin de semana de esquí, tengo una cara radiante. Estoy muy moreno. Estoy “para comerme”, pero hace unos días que ha pasado mi fecha de caducidad.
Suerte
Mario
PD: Recuerdos a aquellos que dices has perdido, tus amigos. Ellos están ahí, te están esperando. Espero que los entiendas. No están ni a favor mío ni en contra de ti. Siguen ahí.

17 de febrero de 2009 1:51

Daniel:

Cada vez me cuesta más contestarte. He de reconocer que estoy hecho un lío.
Y cada vez te entiendo menos.
Lo importante de esta correspondencia, o al menos para mí, lo más importante es… que estoy comprobando que, ni nos conocíamos…ni tenemos nada en común. ¿Cómo pudimos estar un año juntos?
Ahora mismo, sé más de Nacho que de ti. No necesita ocultarme ciertas cosas… confía en mí, yo creo que soy más abierto con él, quizás porque a él le interesa como soy, y lo que pienso, y lo que siento. Aunque leyéndote, la verdad, es que resulta fácil ser más abierto .Según tú, no sabes nada, no te dije nada, no te diste cuenta de nada… y parece que yo tampoco supe ver nada en ti.
Según escribo estas líneas, me estoy dando cuenta de que lo nuestro, solo me ha preparado para otra relación. Solo ha servido para eso. Porque, según veo desde hace tres semanas… todo fue una enorme obra de teatro. Con sexo, eso sí. Porque ahora me doy cuenta de que una relación, es, aparte de calentura, de sexo, de una cierta complicidad, es, confianza. Y ni tú ni yo, parece, hemos confiado.
Ojalá no cometa los mismos errores que contigo, con el que sea el siguiente.
Y espero que el siguiente en mi corazón, sea Nacho. Espero no cagarla con él.
Porque tengo la sensación, de que, veladamente, me echas la culpa. Y quieres conseguir ser el bueno en esta separación. En tu huida, mejor dicho.
Me da igual ser el bueno o el malo. Con un poco de suerte, no te volveré a ver en la vida. Y a los que podrían juzgar… me da lo mismo su opinión. Yo tengo mi opinión al respecto de lo que hiciste. Y te puedes vestir si quieres de Príncipe… que me dará igual.
Me voy. Tengo un compromiso para comer.
Daniel.

19 de febrero de 2009 13:28

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Pues aquí acaba de momento la correspondencia entre estos dos chicos. Como siempre, debo agradecer a Mariohasdisapiar, su idea y su colaboración. Quizás, dos meses después, a Mario y a Daniel, se les ocurra volver a tener esta correspondencia… ¿Como habrán evolucionado sus vidas?

Blogografía:

Relato original

1ª parte correspondencia

2ª  parte correspondencia

Mario y Daniel, se tiran los trastos…

 de febrero de 2009

12:52

 

Mario:

 

Hola, Dani
Estos últimos dias ando un poco ajetrado, entre la mudanza y el “asentamiento” me queda poco tiempo o mejor dicho, no tengo el tiempo suficiente para dedicartelo.
Sólo una cosa, no habrás encontrado por tu casa unos boxers de la marca “Under Armour” de color blanco, muy largos y unos calcetines con cuadraditos blancos y naranjas (aquellos un poco freakis) ?. Yo no los encuentro por ningún sitio. Igual me los descuidé algun dia en tu casa. No se. Dime algo.
Mario

 

9 de febrero de 2009

19:37

 

 

Daniel:

 

Hola Mario:

Cómo ves, yo también estoy un poco ocupado. Estoy intentando recuperar el tiempo perdido en este año contigo. Este finde, he tenido una pequeña reunión de amigos, de esas que no te gustaban. No, no he invitado a tus confidentes. Y sí, entre los invitados estuvieron Nacho y Ariel. Al final se apuntó. Tuvimos una pequeña charla muy enriquecedora. Ya sabes, después de un par de cubatas, Ariel habla por los codos. Acabamos a las mil. Lo pasamos genial. Ariel y Nacho se quedaron en casa a dormir.

Espero que tu “asentamiento” vaya estupendamente.
En cuanto a tu pregunta, no sé cómo decirte esto. Pero en fin, tampoco es tan grave. Los calzoncillos esos largos, los utilicé el sábado para limpiar cristales. Es que son de algodón, y ya sabes lo bien que se limpian los cristales con un trapo de algodón. Si quieres los meto en un poco de lejía. Puede que no queden tan mal. De hecho, ya les he metido. Luego les escurro, y te les empaqueto.

Y los calcetines, y algunas otras cosas que encontré por ahí, y que no eran mías, pues las he llevado a Cáritas. La verdad es que no pensé que las quisieras para nada. De todas formas, tampoco caí que fueran tuyas. Pensé que eran de Alfredo, o de Jaime. Debía haber caído que, ese gusto tan horrible para los complementos, solo podía ser tuyo. Pero consuélate, un necesitado estará tan agustito con ellos… Por cierto, ese pijama amarillo canario… ¿era tuyo también? Pues yo que tú, también me alegraría por el necesitado que se abrigará con él este duro invierno. También fue a Cáritas el sábado por la mañana.

Ariel va a ir a Madrid esta semana. Le he dado un paquetito con tu cepillo de dientes, y las zapatillas de estar en casa. Están tan zarrapastrosas que, me dio vergüenza llevarlas a Cáritas. Y unos pantalones de chándal rotos que no te decidías a tirar.. .esos que decías que te traían recuerdos. No sé que recuerdos serían… a lo mejor tenía algo que ver el agujero que tenían a la altura del culo… tú sabrás.

Voy ducharme, que en un rato viene Nacho.

Espero que tu asentamiento vaya genial. Ups… perdona, creo que ya te lo había dicho antes.

Daniel.

 

9 de febrero de 2009

21:08

 

Mario

 

Hola Dani
No sabes las distintas sensaciones que me iban sucediendo miestras leia tu nota.
Primero de excitación. Ariel y Nacho juntos, uf. Después de tranquilidad “… a dormir”. No sabes el peso que me has quitado de encima.

Me alegro mucho que halla crecido en ti …. ese nuevo valor de la caridad, pero creo que la caridad se ha de hacer con gusto y no con sed de venganza. Cuesta imagenarme que el odio te esté cegando (igual es la luz que ha conseguido pasar tus mugrientos cristales).

El pijama “amarillo canario” NO era mio. Sabes que de tu pasado, nunca quise saber nada, y ahora menos.
El comentario del chandal me duele. Me duele tanto como la primera vez que … Dejemoslo. Lo mio fue una bofetada, si, una gran putada, pero tu andas a hostias dia si y dia también. No creo que me merezaca tantas. No es justo.

Ariel, Ariel. Mejor que no le vea. Dudo estar preparado, o te piensas que mi cobardia es solo para ti.

Estoy solo. Solo con mis recuerdos. El otro dia te hice una “dedicada”. Lo siento, pero me gustó. Después seguia solo.

Mario

10 de febrero de 2009

22:05

 

 

Dani

Pero…

Hola Mario.

Yo… lo siento pero hoy me has sacado de quicio. Y mira que he intentado relajarme… he dejado pasar el día de hoy para ver si lo veía más tranquilo…
¡¡tienes una jeta que te la pisas!! ¡¡¡Capullo de mierda!!

¿Qué lo tuyo fue una bofetada? Ahora me dirás que llevar unos putos calcetines a Cáritas, y un par de vaqueros, o de camisetas, es comparable a tu “bofetada”. De cine. Y no paras de decirme que me echas de menos… y ya vamos… que te pajeas a mi salud… ¡¡ja!!

Sabes… ahora estaríamos follando si tu no me hubieras dado ese cachetito. Y amaneceríamos los dos juntos en la cama, abrazados… como echabas de menos hace unos días… ¿Y yo hago putadas?

Y mira… ya el colmo… el pijama ese, te lo regaló tu tía Maripuri. O sea que no reniegues de él. Y bien que te le ponías… pero yo creo que era para joderme, porque sabías que lo odiaba. Bueno da igual.

Ariel te recuerda con mucho… “cariño”.

¡¡Ah!! De fuentes bien informadas te diré que, Nacho, folla estupendamente.

Y por cierto… ¡¡Ja!! Esta mañana me he encontrado con Perlita. ¡¡Que maja esta chica!! Estuvo en Madrid este finde. Fíjate que me ha contado que eres un maleducado… porque no le saludaste el sábado, cuando te encontró en Vázquez de Mella. Aunque claro… ese chico que te estaba besando, te tenía muy absorbido… ¡¡¡¡Es que como me echas tanto de menos…!!! ¿Esa es la que me dedicaste? ¿No fue una paja… fue una mamadita?

Mañana irá Ariel. Seguro que te llama. A lo mejor podréis recordar esos momentos que pasasteis juntos, cuando me fui a Cádiz, hace dos meses… Por cierto… Ariel… ¿cómo folla?

Daniel.

PD. Mira, esos calzoncillos que querías… pues no han quedado muy bien después de la lejía. Sabes… es que después de limpiar mis mugrientos cristales… ni la lejía pudo con la mierda.

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Continuará… sip.

Relato original: un comienzo.

1ª parte correspondencia: Correspondencia entre Mario y Daniel

 PD. No puedo dejar de agradecer a Mariohasdisapear su imprescindible colaboración.

 

Conversaciones entre Mario y Daniel…

Todo empezó en este post.

Después, y en forma de comentarios, se ha ido produciendo un intercambio de mensajes entre Mario y Daniel. El intercambio original de mensajes está en ese blog que un buen día perdí… ains.

Mario:

Hola
Soy Mario. Ya estoy instalado en Madrid. Cuando quieras, pasate por casa. Serás bien recibido. No seas rencoroso, yo, com lo de Nacho no lo seré.
Un beso
Mario

Daniel:

Querido Mario:
Gracias por tu mensaje, por tu invitación. Pero no creo que en los próximos días te haga una visita.
Necesito tiempo para pensar.
Todavía te amo. Y no creo que ahora mismo, sea bueno para mí verte.
No creo que puedas reprocharme nada con Nacho. De hecho, no sabes si ha pasado algo con él. Todo es fruto de tu mente calenturienta. Puede que duermieramos juntos, puede que follaramos, o puede que, después de ducharse, le dijera que se fuera. Pero eso, ahora mismo, es un asunto que nos atañe a Nacho y a mí.
No soy rencoroso. Pero, aunque poca, todavía me queda algo de dignidad.
Ya hablaremos.

Dani.

Mario:

Querido Dani
Sabes perfectamente que mi mente calenturienta siempre a sido para contigo. Siento que este foro público sea el único vehiculo que nos queda para comunicarnos.
Lo mio fue un acto cobarde, lo reconozco, pero pasado el tiempo, no me arrepiento. Me arrepentiria ahora mismo si me hubieses abierto la puerta con esos putos pantalones de chandal que sabias muy bien que no eran de mi agrado, y si, ahora te lo puedo decir : no soporto los productos lacteos y el queso fresco no es una excepción. Tarde o temprano te ibas a enterar. Mejor oirlo de mis dedos.
Ah, y Nacho, como persona se mucho mejor que yo, el problema es que no sabe follar, pero todo se puede aprender.
Un …. noseque.
Mario

Daniel:

Mario, Mario…
Me estoy dando cuenta de que te conocía menos de lo que pensaba…
Me asombra que, ahora que me la trae floja, me digas que no te gustan los lácteos. ¿Qué me importa ya? ¿No te gustaba la tarta de queso? Fíjate que fácil era decir que te gustaba más la de chocolate. O la de moras.
Y bueno, ahora dirás que tampoco te gusta esa otra leche. Y dime, dime… dime que yo follo mal… y que fingías los gritos, y te costaba estar 3 ó 4 horas tocándonos, amándonos. Y que cuando al día siguiente tenías la polla irritada, de tanto usarla, de correrte unas cuantas veces, incluso casi sin semen, era porque hacías un tremendo esfuerzo. Porque yo no te ponía nada. Di que todo fue una mentira… quiero oírlo… porque fue una mentira. Si no te gustan los lácteos, y eso es una bobada… ¿qué otras cosas importantes me ocultaste? ¿en qué más me mentiste?
Pero sabes, es curioso, lo que más te preocupa es que encuentre en Nacho algo que no encontré en ti. Y sigues intentando saber si Nacho y yo hemos follado. Pero no lo conseguirás .Es algo que no te incumbe. Desde ese 23 de enero, ya nada de loq ue haga te incumbe.
Antes te gustaban esos pantalones. Te ponían cachondo, decías. Y si me los ponía a veces, era porque decías eso. A mí tampoco me gustan. Perro quizás ahora, después de tu espantada, estás intentando buscar todos los detalles posibles, para justificar lo injustificable. Esa es la única mentira que me importa. Esa es La Mentira.
Me alegro de que no te arrepientas. Me alegra sobremanera que estés orgulloso de tu proceder. Yo sigo llorando cuando pienso en lo gilipollas que fui. Cuando pienso en todo lo que te amé… y para mi desgracia, todavía te amo.
Y solo espero que seas feliz. Y que lo que no has encontrado junto a mí, lo encuentres con otro.
Aunque no sé por qué, lo único que te pasa, es que estás acojonado. Nunca pensaste en enamorarte de alguien como yo. Y tu miedo, ha podido a tu amor. Amor… que jodida palabra esa… no sé como puedo escribirla pensando en un sentimiento que parta de ti…
Pero algún día, me enteraré de lo que verdaderamente te ha pasado.
Tranquilo, que no emplearé contigo fórmulas de despedida, de esas que no te gustan. Los besos, y los abrazos, me los reservo para quien los quiera de verdad.

Daniel.

Mario:

Querido Dani

Hasta cuando vamos a hacer durar esta farsa. Pero vayamos por partes.
Si, reconozco que te podía haber dicho lo de los productos lácteos, pero temía romperte el corazón. No sabes el esfuerzo que tenía que hacer para aguantar las arcadas que me venían cada vez que probaba esas tartas que con tanta ilusión me hacías. No sabes lo feliz que hubiese estado con un zumo de naranja !!!
Aunque quede mal decirlo ahora, aun conservo algo de entereza moral y no creo que sea este el momento y el lugar para hablar de cosas más íntimas. Tampoco te voy a dar el gusto de decirte que todo fue mentira. Ahora, que casi todo a pasado, aún no puedo olvidar tu aroma. Respiro, y solo me vienes tu (y algo de la puta contaminación de esta ciudad de mierda). Aunque ahora parezca una bobada decirlo, casi todo fue cierto. No hubieron mentiras, igual alguna piadosa, pero en general nada. La gran mentira fue creernos que existíamos el uno para el otro. Y deja de llorar, pareces una mujer, joder. Solo te pido que creas algo de lo que te digo, así me costará menos respirar.
Ah, recuerdos a Nacho. Es buena gente.

Mario

PD: Lo único que me gustaba de tus pantalones de chándal era ver crecer “aquello” que tanto añoro.

Daniel:

Hola Mario.

Sabes, tienes razón. No lloraré más. No, no es por parecer una mujer. Ese no es mi problema. Un hombre puede llorar como un hombre. Los hombres también lloran. Y muy orgulloso estoy de llorar. Porque eso significa que siento. No lo haré más, porque cada vez que escribes, me doy cuenta de que no merece la pena hacerlo por ti. Ni por lo nuestro. Es curioso… “la gran mentira fue creernos que existíamos el uno para el otro”. Efectivamente… eso fue una gran mentira. Solo el sexo fue verdad. Y porque no puedes disimular una erección… y si te corres, te corres. Si fueras una mujer, también dudaría de eso.
Y lloraba, sí. Porque sentía. Pero tú estás más preocupado en lo que pensarán los demás. Siempre has estado preocupado en que los demás te hagan la ola. No sabes afrontar ni lo que quieres, ni lo que te gusta, si eso puede hacer que alguien piense que te equivocas. No puedes afrontar defraudar a nadie. Por eso te ocultas. Por eso, no eres capaz de decir que no te gusta la tarta de queso. Y por lo que veo, ninguna de las otras tartas que hacía. ¿Ilusión dices? No te equivoques… no las hacía por ti, ni para ti. Me gusta cocinar. Y me gusta el dulce. Yo no te he mentido. Las hago porque me apetece. Ahora mismo acabo de hacer una tarta de chocolate. Esta tarde vendrán a tomar café Nacho y Jimena. Y un pedacito de tarta, también comerán. No, no, Nacho no comerá. Porque no le gusta el chocolate. ¿Ves que fácil? El otro día le ofrecí, y me dijo que no le gustaba el chocolate.
Sabes… me apena que no puedas respirar. Pero eso, querido, en el fondo, me la trae al pairo. Si ahora necesitas de mi perdón, o de mi comprensión para seguir respirando… lo siento. Ni lo uno, ni lo otro. Y sobre todo, con esta sarta de bobadas que estás diciendo para justificarte. Todavía estoy esperando que respondas.. ¿por qué?
¿Añoras mi polla?
Una lástima.

Tu obsesión por Nacho… es patética. ¿Lo sabías? Sobre todo cuando siempre le has despreciado…

Daniel.

Mario:

Hola Dani:

Cada día, hora, minuto y segundo que pasa, mi tristeza se vuelve amargura. Amargura de lo que dejé. Amargura de lo que perdí. Amargura de tu dulzura. Tu dulzura se ha tornado amargura. Amargura de abandono. Abandono de desespero. Desespero de no tenernos.
Joder, ya me has liado. Siempre te ha gustado hacerlo.
Antes nos explicábamos secretos, te dejo ir uno : una vez tuve que fingir un orgasmo. Llevaba puesto el condón. Ella se lo trago (tonto, el orgasmo, no el “producto lacteo”). Si, fue con una mujer.
Nos conocemos demasiado bien. No sabías esto, pero casi, como si lo supieses. También yo sabia que me dirías lo de “los hacia para mi (los pasteles)”. Pero se que no es cierto y si lo es, prefiero no saberlo, joder, a veces vas de sensible y otras veces de lo contrario.
Lo que no entiendo, es como no te han hablado los que te ocultaron mi huida. Ellos me encubrieron, me culpe a mi mismo de todo (que podía hacer sino ?). Lo que les explique, se lo tragaron. La verdad, si, cobarde lo fue, pero no quería vivir el resto de mi vida recordando el sabor salado de tus lágrimas.
El porque, el porque…. Realmente lo quieres saber ? Aunque te duela ? Y si al final resulta que no existe el “porque” ? Si me culpo, no sabrás la verdad, si te culpo, no explicaré al verdad. La verdad posiblemente no exista. Dani, joder, empezar una frase con tu nombre aun me eriza los pelillos de los brazos, así no vamos a ninguna parte ….

Ah, estas equivocado con respecto a Nacho. No lo he despreciado, solo he dicho que no sabe follar y eso, sabes muy bien que se aprende, o no ? Por cierto, solo quiero saber si cenasteis desnudos. Sabes muy bien que nunca me ha gustado depilarme y solo pensar en que una miga de pan se me quedase entre los pelos púbicos y llegase a la cama ….

No añoro tu polla, en absoluto. Añoro el amanecer, en la cama, los dos ….

Un …. “lo que quieras”
Mario

Daniel:

Hola Mario.

Cada vez te entiendo menos. ¿Me echas de menos? ¿Echas de menos el amanecer en la cama, los dos…? ¿Ahora lo echas de menos? ¿Y entonces… por qué? Y no, no me digas que si culpables, que si te creeré, que si la verdad… el daño ya lo hiciste el día 23 de enero.

Tú ponte en mi lugar aunque sea por un par de minutos. ¿Crees que puedo creer algo de lo que esos amigos que te cubrieron, me cuenten de ti? No he estado con ninguno de ellos. De momento no. Una relación, tanto de amor, como de amistad, se basa en la confianza. ¿Qué confianza puedo tener ahora? ¿Y crees que voy a escuchar a los mensajeros? Creo que quien tiene que explicar, eres tú.

Y no sé, dices cosas bonitas de el tiempo que pasamos juntos… pero si mientes en cuanto a la leche… que es una tontería… ¿Puedo esperar que lo demás fuera verdad?

Ahora mismo, parece que en cualquier momento me vas a pedir volver juntos. Tanto echas de menos… das la sensación de que me quieres tanto, de que me echas de menos… pero todo está en el aire. Volver a una mentira, es volver a la nada. No encuentro razones para pensar que lo que me dices ahora, que todo fue verdad, que nos contábamos secretos… ¿Qué secretos? ¿La leche?

Dices que no vamos a ninguna parte… ¿A dónde quieres ir?

Y no, no digo que hayas despreciado a Nacho en este intercambio de mensajes. Digo que le despreciabas antes. Nunca te ha caído bien. Y aunque insistes en indagar que he hecho con Nacho, tendiéndome trampas de principiante, sigo diciéndote que no es de tu incumbencia. Y si quieres, con esos comentarios que haces sobre cómo folla Nacho, que pregunte algo sobre cómo lo sabes, tampoco lo haré. Aunque quizás solo quieras sembrar la duda. Porque quizás, ahora, estás celoso. Sería gracioso… sip.

Ayer estuvo Nacho tomando un trozo de tarta. Y hablamos. Mucho.

Por cierto, ayer llamó Ariel. Mira que no decirle dónde parabas… ¿También folla mal Ariel?

Pero estas cartas me están haciendo bien. Ya he conseguido dejar de llorar. Y estoy dejando de pensar que… sigo amándote.

Daniel.

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Gracias al comentarista anónimo, sin el cual, este intercambio de correspondencia, no hubiera sido posible.

Gracias Mariohasdisapiar

Esto continuará… sip.

Un comienzo…

Y llegó a casa.

Nunca había tardado tan poco en llegar. Y es que, hoy… hoy es un día especial… Hoy su chico, se mudaba a casa. ¡¡Al fin!!

Llevaban juntos… pues casi 1 año. Poco le faltaría. Esto de las fechas no era lo suyo. Siempre se le despistaban las fechas, los aniversarios, los cumpleaños. Mario tampoco era de fechas. Así que no sabrían cuándo celebrar su aniversario… Menudo par de dos… Pero hoy, 23 de enero, será en el futuro,  un buen día para celebrar. Lo iba a apuntar en la agenda del móvil.

Había intentado tener libre ese día en el trabajo, para ayudarle con el traslado de sus cosas. Pero no lo pudo conseguir. Son malas fechas. Trabajaba en la oficina de una empresa, en contabilidad. Y son días de cierre, de declaraciones de Hacienda… y no pudo ser. Estuvo tan liado todo el día que, ni siquiera sacó unos minutos para llamarle. Bueno, sí, ahora que recordaba, lo intentó a las 11,00, pero no le cogió el teléfono. Luego ya se olvidó. Ahora que lo pensaba, era raro que luego no le hubiera devuelto la llamada. ¡bah!, pensó. Seguro que le había pasado como a él. Con el lío de la mudanza, se le pasaría.

Sacó la llave del bolsillo, y abrió la puerta.

–         ¡¡Mario!! ¡¡Ya estoy!! – gritó nada más cerrar la puerta de su casa.

–         ¿Mario?

Pero nadie contestaba. No veía ninguna luz encendida. No había nadie en casa. A no ser… seguro que se había tumbado un rato a descansar, y se había quedado dormido… ¡Seguro!

Fue encendiendo luces. El hall, el salón, el pasillo… su habitación… No, no estaba. Estaría trayendo todavía cosas…

Daniel pensó en aprovechar a ducharse, y a preparar una cena de bienvenida. Pensó en hacer un pastel de merluza y gambas, con salsa rosa, y preparar antes unas tostadas para un foia que compró el otro día. Y si se daba maña, y el horno no le fallaba, podría hacer una tarta de queso de postre. Tenía leche condensada, y queso de Burgos… así que… decidió ponerse a ello sin pensarlo.

Llegó a su habitación, se quitó los zapatos, la corbata, la chaqueta la colgó en una percha, y los pantalones los dobló cuidadosamente… que no le apetecía planchar ese fin de semana. Se quitó la camisa, una de rallas que le había regalado Mario, sus bóxer, sus calcetines… y todo ello lo echó al cesto de la ropa sucia. Así, desnudo, se fue hacia el baño.

Encendió la luz, y se miró en el espejo. Le había crecido mucho la barba… raspaba mucho. Solía pasarle que, los días muy intensos, muy estresantes, parecía que le crecía la barba con más fuerza, y más rápido. Decidió afeitarse, quería estar perfecto para esa noche. Cogió el gel, se mojó primero la cara con agua caliente, y extendió una buena ración por su cara. Estaba contento, no hacía más que tararear una música sin nombre, ni autor.

Acabó de afeitarse, y se metió debajo de la ducha. Calentita el agua… dejó que cayera por su cuerpo… se iba pasando la mano por todo él… quería rememorar la última vez que lo hicieron en la ducha… y sus manos seguían los mismos caminos que habían seguido las manos de Mario por su cuerpo… No pudo evitar excitarse… pensó en masturbarse… pero no… eso se lo dejaba a Mario para después… Seguía cantando… no tenía prisa… se estaba bien debajo del agua…

Pero se dio cuenta que, si seguía a ese ritmo, no podría preparar la cena que tenía prevista… así que dejó sus ensoñaciones, y aceleró su ducha.

Todavía secándose, fue a su habitación de nuevo. Abrió el armario para coger una camiseta y un pantalón de chándal, para estar cómodo mientras cocinaba. A la derecha tenía la ropa vieja, que solía ponerse en casa. Cogió la primera camiseta que vio, y un pantalón de chándal verde, horroroso, que tenía desde hacía años. Era el último chándal que le compró su madre… que había tenido que usar muchos meses, para no despreciar el regalo de su madre… la pobre… nunca había tenido buen gusto para la ropa de deporte… jajajaja. Se reía solo de pensar la cara de indignación que ponía ella cuando le hacía este comentario…

Cerró la puerta del armario. Se miró en el espejo… el efecto que tenía su atuendo de cocinero… De repente se acordó de los calzoncillos… jajajaja, ser rió… no era cuestión de dar tantas facilidades para cuando llegara Mario… aunque luego, estaba pensando, podrían cenar desnudos… ¡¡Hummmmmmmmm!!… Pero así de primeras… sin facilidades… así que se quitó otra vez los pantalones de chándal y abrió otra vez el armario, para coger unos calzoncillos.

Pero esta vez, al abrir el armario, algo llamó su atención. Era un armario muy amplio, que había estructurado esta semana para que cupiera la ropa de Mario… pero allí no había más ropa que la de él. Se giró con un impulso rápido, y no vio ninguna maleta, ninguna caja. No había ni rastro de la ropa de Mario.

– ¿Por qué ha dejado la ropa en otra habitación? – pensó Daniel en voz alta.

Fue a las otras habitaciones… pero no. No había tampoco ninguna caja, ninguna maleta. Se fue al salón.. .pero no había nada allí tampoco. La cocina estaba tal y como la dejó él por la mañana, con los restos del desayuno en el fregadero.

Cogió el teléfono, y marcó el teléfono de Mario. Seguro que le había pasado algo. Por eso no le devolvió la llamada por la mañana.

No lo cogió.

Volvió a intentarlo. Y otra vez. Y otra.

Nada.

Empezó a ponerse más nervioso. Se levantó para ir a por el móvil. Iba a llamar a Carlos, un amigo que le iba a ayudar en el traslado. Y no tenía su número en el inalámbrico de su casa. Fue a su habitación a cogerlo del bolsillo de la chaqueta. Comprobó que no tenía ninguna llamada perdida.

Llamó a Carlos. Pero tampoco contestó.

Se sentó en la butaca del Salón. En esa en la que le gustaba leer. Iba marcando alternativamente el número de Carlos, y el de Mario. Al final, decidió llamar a Helena. Esta sí contestó, pero no sabía nada. O eso dijo… aunque a Daniel le pareció que algo raro pasaba. El tono de Helena…

Se quedó mirando el techo. No entendía nada. No sabía que le había podido pasar. Cogió otra vez el móvil, y buscó el teléfono del piso en dónde vivía Mario. Seguro que sus compañeros de piso, todavía no habrían salido de juerga. Mientras lo buscaba, empezó a sonar el móvil. Era Carlos.

–         Hey, Dani, ¿qué haces? Perdona que no te haya contestado antes, estaba conduciendo.

–         Nada, nada. Tranki. Oye.. ¿Sabes algo de Mario?

–         Claro… si he estado con él todo el día… menuda paliza nos hemos pegado con la mudanza.

–         ¿La mudanza?

–         Claro, hombre.. no me digas que no te acordabas de que hoy se iba a Madrid… recuerda que el lunes empieza a trabajar en esa empresa… ¡joder! No hay forma de acordarme de su nombre…

Daniel estaba desorientado… no entendía lo que le decía Carlos. ¿Un trabajo en Madrid? ¿Qué se iba a vivir a Madrid?

–         Carlos, macho, déjate de coñas. ¿Dónde está Mario? Hoy se venía a vivir conmigo… ¿recuerdas?

Carlos se quedó callado. Se le notaba incómodo al otro lado del teléfono.

–         Me parece que he metido la pata… – dijo al final Carlos…

–         ¿Metido la pata? ¿Me quieres explicar que pasa?

–         Oye mira… mejor hablas con Mario Yo…

–         Eso quisiera yo, hablar con él… Oye, dime una cosa… y esto… ¿Lo sabíais todos… Helena, Sergio, Pablo, Ricardo, Fermín, Iván, Genoveva…?

–         Pues me imagino que sí… no era ningún secreto…

–         Salvo para mí… ¿no? Déjalo… déjalo anda. Muchas gracias por todo. Agur.

–         Dani… – intentó decir Carlos…

… pero Daniel no le escuchó. Ya había colgado. Dejó su móvil en la mesita encima del libro que estaba leyendo, “Tenemos que hablar de Kevin”. Se levantó y se fue a la cocina. Se quitó la única ropa que llevaba, esa camiseta vieja. Abrió el cubo de basura, y la tiró. Y así, desnudo, se fue al frigorífico para sacar el queso de Burgos para la tarta, la cola de merluza, las gambas… iba a preparar la cena que había imaginado.

Los teléfonos sonaban de fondo. El móvil, el fijo. Ambos a la vez. Pero él solo cocinaba.

Mientras esperaba que el pastel de merluza se hiciera en el horno, puso la mesa. Un solo plato. En el Salón. Unas velas. Platos de las ocasione especiales, como decía su madre. Cristalería fina. “Para las ocasiones especiales”.

Llamaron a la puerta. Después de sacar el pastel del horno, fue a abrir. Miró por la mirilla. Era Nacho.

Abrió la puerta, así como estaba, desnudo. Nacho se quedó parado, sorprendido.

–         ¿Te quedas a cenar? Pasa y cierra la puerta.

Y diciendo esto, se fue otra vez a  la cocina. Nacho le siguió.

–         Nacho, hazme un favor. Coge el teléfono que suena, y al que llame, le dices que no me he tirado por la ventana. Y le das las gracias de mi parte. Y que corra la voz, para que no me den el coñazo. Y si no te importa… te quitas la ropa. Me apetece cenar en pelotas. Y lo cortés es que sigas el protocolo marcado por el anfitrión.

Nacho apenas había podido cerrar la boca de la sorpresa…

Y ya desde la cocina… Dani seguía…

–         Y si no te importa, te quedas a dormir conmigo. En mi cama. Después de follar. Qué sé que te gusto, y tú a mí también me gustas. ¿Algo que objetar?

–         Bueno…

–         Gracias. Eres un sol.

Y diciendo esto, se fue hacia él, y mientras Nacho se quitaba la camiseta, Daniel le cogió con su mano derecha por detrás del cuello, le acercó hacia él, y le besó. Más bien… le penetró su boca con su lengua.

–         Cuando te desnudes… por favor… contesta al teléfono. Puedes dejar la ropa en mi habitación.

–         Esto… Dani… ¿Estás bien? – Se atrevió a preguntar Nacho, con un hilillo de voz…

Daniel se quedó parado… se quedó pensando unos segundos mirando al suelo…  al final levantó la cabeza, mirando a Nacho… con unas lágrimas pugnando por salir…

–         Nunca he estado peor en mi vida. Me siento violado emocionalmente, apaleado por mis amigos, vejado por el mundo. Nunca me he sentido más solo. Nunca me he sentido peor.

Se quedó pensando un momento…

–         Nacho, perdona… no quiero hacerte pasar por esto. Anda, vístete y vete, que es viernes y querrás salir con estos… o ir a ligar… No me tengas en cuenta las bobadas que te he dicho… ni las que he hecho…

–         ¿Te importa que me duche? – le contestó Nacho. Es que llevo todo el día danzando y debo oler a choto…

Daniel hizo un gesto hacia dónde estaba el baño…

–         Y bueno, si no te has arrepentido… me quedo… Voy a coger el teléfono… es horroroso, no deja de sonar…

Se le quedó mirando mientras cogía el teléfono. Se había quitado la camiseta solo. Era guapo. Y sonrió. Sonrió pensado en el día que Nacho se le insinuó cuando se conocieron, en aquella discoteca… y él no quiso, porque estaba con Mario. Quizás si ese día él se hubiera lanzado… hoy no se sentiría como una mierda.

Agitó su cabeza para quitarse cualquier pensamiento. Daba igual. Era una bobada pensar lo que hubiera pasado si… Se fue a la cocina… debía acabar de hacer la cena.

–         ¿Que prefieres para beber, Nacho… Cava o Vino? – gritó Dani.

–         Joder, estabas preparando una cena en condiciones…

–         Hoy celebraba que mi novio venía a vivir conmigo… un comienzo… y pensándolo bien… sigo celebrando un comienzo… no sé de qué… solo sé que lo celebraré contigo… ¿Cava o Tinto?

–         Cava está bien.

–         No tardes… la cena casi está preparada.

–         ¿Sí? – contestó al final Nacho el móvil de Daniel – Sí, Helena, no te preocupes, Dani está bien… un poco enfadado… Ya os dije ayer que me parecía una traición no decirle lo que pensaba hacer Mario…

Daniel sacó el foia de la nevera. Se sentó en una silla en la cocina. Apoyó su cabeza en la mesa, sobre sus brazos…. y empezó a llorar…