Esas cosas que nos salvan.

El alma se alimenta de cosas de las que no somos conscientes. La vida es tan complicada que sin la belleza, el arte, sin cosas tan aparentemente sin importancia como la risa o el color de las mañanas, la melancolía de los atardeceres, no sé si muchos de nosotros seríamos capaces de levantarnos por la mañana y salir a la calle.

La belleza y el arte. La belleza que todos llevamos en nosotros. Unos la llevan en el cuerpo, otros, en su forma de ser, de amar. Unos las enseñan, otros se las guardan para ellos. Otros ni saben que la tienen.

Unos llevan la belleza en sus manos, en los objetivos de sus cámaras, en sus pinceles, en sus cinceles. En los guiones, en las historias que cuenta. Otros lo hacen con la cercanía con sus semejantes. ¿Hay buenas gentes todavía? ¿Eres buena gente, Fulanito?

Cuando el abismo nos acecha, estas cosas son fundamentales para no caer en los abismos de la depresión y la ansiedad.

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Esos modelos muy gays.

Esos modelos muy gays.

En el último número de la revista ICON, que viene con el diario “El País”, hay un artículo que me ha sorprendido. Quizás no es el concepto adecuado, la sorpresa, porque algo de lo que dice lo intuía, aunque no quería pensar que fuera así.

En ese artículo cuenta el caso de varios modelos masculinos que tuvieron problemas porque eran gays. Diréis: si el mundo de la moda es gay. Si los mejores y más reconocidos diseñadores son gays. Si mucho del mundo que lo rodea es absolutamente gay.

Hay chicos… que desilusión.

Un modelo tuvo que ensayar delante de su mánager horas y horas porque desfilaba demasiado gay. A otro le dijeron que debía borrar toda referencia en sus redes sociales a su orientación sexual, incluido a su novio. Unos trabajaron el problema y otros no quisieron entrar en el juego.

Lo más curioso es que uno de esos modelos, una vez consolidada su carrera, se encontró con la dueña de la agencia que no lo había querido representar porque era gay y tenía la desfachatez de anunciarlo a todo el mundo. Este modelo que encontró acomodo en otra agencia y consolidó su carrera, afeaba la conducta del empleado de esa agencia con el que tuvo esta experiencia, quizás con la esperanza de que su dueña, tomara medidas y que no le pasara a nadie más. Pero no. La dueña le dijo que esa era su política. ¿Sabéis lo mejor? La dueña, es lesbiana.

Así que a algunos modelos o sus representantes, les incomoda sobremanera que les saques en blogs que se puedan considerar gays. Muchos blogueros han tenido que retirar fotos a petición de sus agencias, con anuncio de querellas y demás.

Yo claro, pensaba para mí: si trabajas rodeado de gays. Si crees que salir en un blog gay es malo, no trabajes con gays. Vete a tu casa a estudiar o a jugar al baloncesto o al fútbol, que son todos muy heterosexuales, por lo menos de puertas a fuera. Pero mira por dónde, algo de razón tenían. Podía ser contraproducente para su carrera, para según que agentes y profesionales del ramo.

Hay otra cosa que siempre me ha llamado la atención. Muchos modelos masculinos cuyas redes sociales están llenas de fotos con sus amigos masculinos, en cuanto abren la boca en una entrevista, hablan de su noviA, de lo enamorados que están de ella. Es como Ronaldo: en cuanto aparecen rumores insistentes sobre su orientación sexual, estad seguros que aparecerán al poco unas fotos de él rodeado de beldades estupendas y femeninas, claro. Y a pie de foto se insinúa descaradamente que han salido de su cama o que van a entrar inmediatamente en ella. Y no les sacan en la cama, no sé por qué.

Y futbolistas gays de primer nivel, los hay. Y jugadores de baloncesto. De algunos se rumorea, de otros ni eso. Estoy pensando que a lo mejor se caería el cielo en el Santiago Bernabéu si uno de sus jugadores reconoce que es gay. O del Nou Camp. O en el Parque de los Príncipes.

Así que es raro que salgan fotos de modelos con sus parejas masculinas. Un conocido modelo español, de los de siempre, nunca ha reconocido quien era su pareja, aunque siempre se ha hablado de este o este otro actor o modelo o diseñador. No se esconden tampoco, pero tampoco dicen “Pues sí, es mi pareja”. Dos modelos argentinos que han salido mucho en este blog, han sido pareja mucho tiempo. No sé si a día de hoy siguen siéndolo, pero tampoco se han prodigado juntos. Su relación parecía saberla todo el mundo, pero no se hablaba abiertamente. ¿Cómo era aquello del ejército americano? Vive, pero no digas, o algo así.

Claro, con los actores pasa lo mismo. Dices, “si el cine es muy amante de lo gay”. Muchos directivos de estudios lo son, mucha gente importante de ese mundo lo es. Hay muchos escándalos por salir a la luz al respecto. Piensas: pues la gente en ese mundo, no debería tener miedo de decir “Soy gay”. O de no decirlo, pero no presumir de lo contrario.

Pero mira, mira, en casa del herrero, cuchillo de palo.

Así que Miles Mcmillan, modelo, debe ser un valiente al salir con otro hombre, Zachary Quinto, actor. Es valiente además por aceptar posar desnudo completo. No, esas fotos no las sacaré aquí, lo siento.

Otros modelos de los que se ha hablado en algún momento sobre su sexualidad, han aparecido con novias al instante, incluso con hijos. Y su equipo de marketing han hecho un gran trabajo en internet al posicionar adecuadamente las búsqueda: “fulanito de tal, novia”. Para contrarrestar esa otra de ”Fulanito de tal, gay”.

Que pena que todavía hoy, en un mundo que en teoría está regido por los gays, los gays deban ocultar que lo son. ¿qué podemos esperar de los demás ámbitos de la vida?

Me alegra sobremanera que esos modelos de los que habla ICON, tengan su carrera. Quizás les hubiera ido mejor si no hubieran seguido ese camino. Pero al menos siguen en la brecha.

Y por cierto, que un modelo salga en este blog, o en cualesquiera otro, no significa que tenga una orientación sexual determinada. En este blog hay modelos gays, hay modelos heterosexuales, y hay modelos que ni ellos saben lo que son. O que son una cosa delante de la cámara, y en su casa, son otra. Recuerdo todavía como vinieron a dejar comentarios algunos y algunas para asegurar que Joan Pedrola no era gay, en cuanto publiqué fotos suyas. Parecía que salir aquí, significara eso.

Todo son buenas noticias.

¡Viva el Orgullo! Manque pierda.

Y para ilustrar el tema, que mejor que sacar a la pareja citada, a Zachary Quinto, actor, y a Miles Mcmillan, modelo.

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NEW YORK, NY - FEBRUARY 11:  Zachary Quinto and Miles McMillan attend the 2015 amfAR New York Gala at Cipriani Wall Street on February 11, 2015 in New York City.  (Photo by Kevin Tachman/Getty Images)

NEW YORK, NY – FEBRUARY 11: Zachary Quinto and Miles McMillan attend the 2015 amfAR New York Gala at Cipriani Wall Street on February 11, 2015 in New York City. (Photo by Kevin Tachman/Getty Images)

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Feliz año 2016.

Es una pena. Como siempre tengo demasiadas cosas para publicar por Navidad y el tiempo es el que es. El año pasado lo alargué por eso de que los relatos no quedaran a medias. Este año, no empezaré con más relatos navideños. Quedarán para otra ocasión. No sé si el año que viene estaré todavía por aquí por estas fechas, así que quizás estas historias queden para siempre en un cajón, o a lo mejor, al final los leeréis en mayo. O dentro de un par de meses, vete tú a saber.
Quiero dar las gracias a Adri, por haber cuidado el fuerte durante mi ausencia. Lo ha hecho genial, mejor que yo. Debería dejarle el blog a él. Pero se ha enfadado mucho cuando se lo he dicho. Por cierto, me dice que os aclare un par de cosas sobre él, que ha habido alguien que ha escrito al correo del blog negando su existencia. Pues no, Adri existe. Ya es hora de decirlo. Él se lo merece. Algunos cuando me han preguntado, siempre he dicho que no, que no es real, que era fruto de mi imaginación. Pero bueno, cuando Adri me escuchaba decir eso, parecía que lo sentía como si me avergonzara de él. Estos días he pensado mucho en este tema. Así que ya es hora de que digamos que Adri es real. Y os puedo asegurar que es un chico maravilloso, a pesar de que me haya puesto ligeramente los cuernos en mi ausencia. Pero no puedo quejarme, porque ya sabía lo que Adri era cuando se quedó en mi casa y nos amamos por primera vez. Cuando me robó el corazón sabía ya lo que podía pedirle y lo que no. Eso no quita para que se lo haga pagar durante unos días y le cueste sudor y lágrimas hacerse “perdonar”. Cuando lea esto, seguro que se me pone en jarras y con los morros estirados. Pero como se ha ido a otra de esas chapas VIP como las llama, de todo el fin de semana y algo más, pues tengo un par de días de margen.
Estoy contento de como ha quedado este año la Navidad en este blog.
Como ya os dijo Adri, me fui a pasar unos días aislado de todo. Ha estado bien, pero corto. Estoy barajando la posibilidad de alejarme de todo y de todos durante un largo tiempo. Debo pensarlo bien, porque no soy rico. Estaba esperando una gran oferta editorial o de otro tipo que me permita afrontar con una seguridad económica esta nueva etapa, pero eso sí que es ficción, no mi pobre Adri.

Espero que las historias que os voy a contar en los próximos meses os gusten. Están llenas de pasión, de amor, de dolor y de risas. De cosas que parecen pero que al final son otra cosa. De personajes ficticios que parecen de verdad. Espero que las disfrutéis. No olvidéis que si queréis contarme alguna historia, estoy dispuesto a escucharlas. El correo del blog está en un lateral.
No quiero aburriros más. Quería aprovechar este post para agradecer a Iván y a Pere sus colaboraciones para esta programación especial de Navidad. Y quisiera agradeceros a todos los que pasáis por aquí, eso precisamente, que estéis por aquí. Espero que las historias que saldrán los próximos días os gusten.
Y claro, Feliz año 2016. Creo que no os lo había dicho. Y creo que Adri tampoco. Mucha palabrería pero se le ha olvidado lo principal. Os deseo también que este espíritu navideño que nos ha invadido estas fechas, se traslade a cada día del año. ¿Lo habéis pasado bien?
Muchos besos a todos. Envueltos en abrazos.

Sigo con el debate: cosas de willy inkrose.

 Oye, pues ha estado bien el debate este. Y espero que no acabe aquí ¿eh? Qué además, como estamos cerca del Orgullo y eso, pues hay que darle a la hebra. Todo se lo debemos a willy inrose. Anda que no han salido temas. Me parece que no voy a abarcar todos. Y aún así, va a quedar un poco largo.

Confieso que es la segunda vez que escribo este post. La primera me ha quedado como un poco brusco, rígido. No me ha gustado. No me gusta cuando se habla sentando cátedra, sobre todo cuando se opina. Verdades absolutas hay pocas, creo. Así que he intentado volver a mi tono mesurado, de charla tranquila con una coca-cola en la mano. Así, todos nosotros, charlando. Cada uno con sus cosas, con sus opiniones… distintas, ¡Qué bonito!.

Lo que queda claro es que somos todos un poco complicados. Y en general, hacemos las cosas difíciles. Gays, heteros, negros, asiáticos, mujeres, hombres, trangéneros… qué bonito sería vivir todos en armonía, escuchando, hablando, cada uno exponiendo su forma de ver la vida, respetando a la de los demás. Pero no, no lo hacemos así. Escuchamos, sí, poco, pero solo a los que piensan y son como nosotros. Nos juntamos con nuestros iguales. Esto tiene un problema y es que luego, pensamos que todo el mundo piensa igual que nosotros, porque solo escuchamos las voces de nuestros acólitos. Por eso, los que no conocen un gay, piensan que son unos bichos raros, con el miembro viril largo, como un tentáculo de un pulpo que traspasa paredes y pantalones para introducirse en el culo de todos los hombres que pasen a diez metros de distancia. Y eso, claro, da miedo. ¡huuuuuuuuuuuuhhhhhh! Todo es cuestión de educación.

Pero ¿quién educa? ¿Los padres? ¿Y si los padres son homófobos, xenófobos, machistas? ¿Si son intolerantes? Bueno, podemos decir ¿la escuela? La escuela podría dar otro punto de vista. ¿La escuela es mejor? ¿Pueden dedicarse los profesores a eso? ¿Quieren hacerlo? ¿Y si los profesores son intolerantes, xenófobos, homófobos y machistas? Al fin y al cabo, como decíamos antes, nos juntamos con nuestros iguales, así que los padres llevarán a sus hijos al colegio en dónde se siga su ideario a pies juntillas.

Reitero mi recomendación de leer “La Edad de la Ira” de Fernando J. López.

En general no intentamos hacer nunca una abstracción de las situaciones que nos pasan. Alguien por ejemplo, no está de acuerdo con la opinión de otra persona. Voy a poner un ejemplo así, intrascendente. Vale, he cometido el primer error, porque para un fan de One Direction, su grupo no es intrascendente. Es casi lo más importante del mundo. Suele venir a la oficina una chica, la hija de uno de mis jefes, para que le haga carteles de One Direction, le imprima fotos… me suele poner al día de sus hazañas, sus canciones y sus conciertos. Todo ello intercalado entre suspiros de gozo por los huesitos de esos chicos. Es algo importante para ella. Se le ilumina la cara cuando habla de Harry o de Zayn, o de Liam.

Pensemos por ejemplo en un grupo del Face de fans de One Direction. Todos comparten sus hazañas, sus conciertos, fotos, suspiros de amor y deseo por sus cuerpos y sus almas, comentarios de “qué guapos son” “son los mejores del mundo”, bla, bla, bla. Los miembros de ese grupo están convencidos de ello: “Es el mejor grupo del mundo”.

Imaginemos a Teresa. Tiene un amigo, Juan. Juan como es amigo de Teresa, entra en ese grupo de Facebook. Pero Juan es fan de Justin Bieber. Y entonces, iluso él, comienza a colgar en el muro de ese grupo pues alabanzas de Justin. Todos en ese grupo, empezarán a lanzarle improperios. “¡Pero qué dices!” “No te has enterado que el mundo piensa que One Direction son los mejores sin discusión”. Él se enfada, empieza a ser más radical en sus opiniones, porque le dan por todos los lados. A él le gusta Justin Bieber. ¿qué pasa? ¿No tiene derecho a que le guste la música que hace Justin Bieber? “Pero de donde has salido, tal y cual, eres un tal y un cual, ¡majadero!” “¡Raro, depravado!”

Teresa le borra de su Facebook, no quiere que le relacionen con ese chico, por Dios, que es un tío raro que le gusta Justin, (“¡Qué decepción, no pensaba eso de él, no te puedes fiar de nadie!” – dice a sus íntimos) en lugar de besar el piso por dónde pasa alguno de los One Direction.

Juan se envalentona, y empieza a desvariar en los foros que encuentra por el camino contra los One Direction y sus fans. Le duele además que Teresa le haya abandonado. Le gustaba Teresa, aunque no se había atrevido a decirle nada. Pobre Juan. Pero su discurso lleno de rencor y regado por las lágrimas que le han producido las palabras hirientes de otros, le hacen expresar con la misma radicalidad sus opiniones, molestando a otros a los que no gusta Justin, sino Lady Gaga.

Bueno. Cambiad One Direction por cualquier opinión, Real Madrid, Monarquía, partido de derechas, Tele 5, El País, y por contra, poned en el otro lado al Barcelona, a la República, a la izquierda, al diario “La Razón”, etc.

Poned heteros y gays.

Alguien del grupo de fans pudo decir algo así como: Ese Juan está pallá, si todo el mundo piensa que One Direction es el mejor grupo del mundo. ¿No se dará cuenta que es antinatural?

Pero esa misma persona, se quejará cuando escuche a alguien decir: “Un gay, que asco. Un pervertido. Si todo el mundo sabe que lo normal es ser heterosexual. Es antinatural”.

No hemos aprendido a escuchar, a tener contacto con otras opiniones, otras sensibilidades. A respetarlas, aunque sean minoritarias. Somos gays, somos minoritarios. Pero no respetamos a otras opiniones que pueden ser igual de minoritarias, o que lo son desde nuestra perspectiva.

Hablemos de los roles. Estamos encorsetados por los papeles que nos adjudican. Los gays somos de una forma, las lesbianas de otra, los hombres heteros de otra distinta… las mujeres son como son… Cuando alguna vez sale alguna encuesta hecha a hombres jóvenes y expresan su opinión sobre las mujeres, es sonrojante todavía la alta proporción que hay de chicos que piensan que las mujeres existen para satisfacer a los hombres. Y es sonrojante precisamente porque hay que pensar que muchos de los que dijeron que las mujeres era iguales a los hombres, en realidad estaban con la otra opinión, por lo de políticamente correcto, y no se atrevieron a decirlo.

Por eso, eso de que se acepta a los gays, vamos a dejarlo. ¿Qué estamos mucho mejor que antes? Sí, desde luego. Pero ojalá no ocurra nunca, si por un casual esos partidos de extrema derecha que afloran por Europa, ganan un día las elecciones, creo que podemos echarnos a temblar de la rapidez con que esa aprobación se convierte en denostación al estilo Rusia. Me imagino escenas como las de V de vendetta, la gente en sus casas avasallados por la policía, sin dar crédito a lo que ven: detenidos por ser gays, por ser distintos, por opinar distinto. Imágenes de la Alemania nazi, cuando mucha gente no se creía la deriva que tomaba el gobierno de Hitler y pensaba que todo eso pasaría. Cuando se dieron cuenta, estaban en un campo de concentración.

La televisión ayuda. Las series, ayudan, sí. Los personajes gays. Esos que se ganan el corazón de la gente. Ya hemos discutido muchas veces de ello, y willy inkrose lo saca a colación. Pero, en realidad, la mayoría, son un poco maquillaje. Algunos están para eso, para ir abriendo caminos. Pero muchos otros, están para satisfacer cuotas. Yo lo creo. Es que creo que tenemos un concepto de las series de televisión, un poco anticuados. Muchas series de televisión se planifican cuidadosamente. Tantos personajes hombres, tantos mujeres, tantos negros, tantos gays, los niños, los cachas, las buenorras, la abuela. Y es cierto que si aparece una trama gay en una serie, esa trama atrae a algunos espectadores gays. Por eso, por ejemplo, “Amar es para siempre” o su antecesora “Amar en tiempos revueltos”, suelen tener siempre algún personaje gay de vez en cuando.

Willy nos cuenta que ha cambiado la trama de su novela para enseñársela a su profesora. Es fácil decir: “Yo no lo hubiera cambiado”. Para mí sería muy fácil decirlo. Llevo muchos años en esto de los blogs, y he visto muchos comentarios así, cuando un gay expresaba sus miedos a contar lo que es, y la gente le animaba a quitarse la camiseta y tatuarse en el pecho “soy gay”. Pero… ¿sabemos las circunstancias de ese chico? ¿No le estaremos empujando a un abismo?

Tenía antes un lector que me escribía de vez en cuando por mail. Era un chico que amaba el cine y la literatura. Lleno de miedos. Yo me encendía a veces cuando me contaba cosas que decían sus profesores o sus allegados. Intenté animarlo pero fracasé. No era yo la persona de la que él esperaba ayuda, y yo tampoco supe hacerlo. Fue un fracaso. Su entorno podía más. Y quizás no supe mantener mi tono mesurado que exhibo normalmente. Lo asusté, porque entendió que debía enfrentarse a todo su mundo. Y no estaba preparado. Un día me dio con la puerta en las narices, e intuí que se había decidido por olvidarse de cómo es y dejarse llevar. Quizás ahora esté intentando enamorarse de una chica de su barrio. No supe calibrar sus dificultades ni el peso de su entorno. Esta experiencia me reafirmó en que no es conveniente decir a nadie lo que tiene que hacer con sus expresiones, sus armarios, o las obras que escribe, sin conocer todas sus circunstancias. Y más cuando hay escritores reconocidos que han cambiado el sexo de sus protagonistas, para que desapareciera cualquier atisbo de mariconeo en sus obras. ¿De verdad pensamos, por ejemplo, que alguien que aspira a vivir de escribir, lo puede hacer hoy escribiendo sobre gays? No me valen secundarios. Protagonistas. Por ejemplo, una novela policíaca. El protagonista gay. Y es un ligón. Y se tira a los que se encuentra por el camino. Con besos y escenas de cama, aunque sean solo marcadas, sin desarrollar. ¿Saldría en el top-ten de ventas?

Pero Willy, me gustaría que esa primera versión de tu novela, no la destruyeras. Que seguro que algunos la leerán con gusto.

Volvamos a los roles.

Un gay es un tío bueno. Bueno de macizo. Me hacía gracia el otro día, porque alguien llegó a este blog, buscando en google “¿Los gays pueden ser feos?”. Es un tío cachas, que le va el gimnasio. En general tiene pluma. Si tu ves a alguien con pluma, dices: “¡Maricón!” Yo tengo a algún amigo que es “suave de formas” y no tiene ni un ápice de gay. Pero a su paso, deja esa duda.

Si ves a un chico llorar, inmediatamente piensas: “¡Maricón!”.

Los gays somos la leche también. Algunos se piensan que, al igual que no hay gays feos, todos los gays son buenas personas. Mentira. Que los gays, como somos discriminados, no discriminamos: ¡Mentira! Unos, discriminan a los gays con pluma, porque no les gusta la pluma. Otros, en cambio, discriminan a los que no tienen pluma, porque piensan que son unos reprimidos. Y a un hombre hetero que sea sensible, porque piensan que es un “armarizado”. Si te gusta la película de los vaqueros… ¡hummmmm! “Que me da que te van los miembros viriles, aunque lo escondas”.

Me viene a la cabeza eso que apuntaba Dídac, de la cantidad de machos en el instituto, que luego se dedican a buscar en chats a hombres para partir piñas. Es recurrente, porque es que la defensa mejor para alguien que quiere ocultar su homosexualidad, es machacar a los homosexuales. El otro día escuché la opinión de un oyente de una radio, decir que al fin y al cabo, la persecución de los gays desde la Iglesia católica, la habían hecho los mismos gays, porque con mucha probabilidad, (sobre todo con os datos que sabemos ahora), los que la impulsaron, lo eran. O esos senadores de USA que después de denostar a los gays, resulta que los pillaron saliendo de clubs nocturnos gays.

El caso es que todos al final, discriminamos a quien no se comporta como nosotros pensamos que se deben comportar.

Paro.

Willy inkrose, mira la que has armado. Y puedes armarla cuando quieras. ¿eh?

Y vosotros también. Israel, Dídac, Lorién, Virginia, Sonia, Josep, Pucho.