3º recopilación de post “Cosas que me gustaría compartir”.

Ya estamos en la 3ª recopilación. Podríamos estar en la 5ª o 6ª pero últimamente no puedo leer demasiado. Yo me lo pierdo, cierto es.

Esta selección, como es natural, es absolutamente personal, y regida por criterios subjetivos.

Y dejémonos de previos, que luego queda largo.

Recordar y agradecer una vez más, a Thiago que me hace los carnetes. Y los agraciados, como es natural, pueden cogerlos y colocarlos en lugar adecuado.

¡Vamos!

Hasta aquí, de edgard. No, no lo busquéis que no lo encontraréis. Era su despedida. Y después, borró.

Pero el reader hace posible que recuperemos esa despedida. A mí me gustó. Y me apenó. Leed, no es largo. Y es bonito. Y dice cosas:

No te conocía.- Un amigo te mencionó, y después te vi varias veces con él.- Eras uno mas de los que él frecuentaba.- Se relacionaba, y abandonaba esas relaciones caprichosamente.- Pero se me fue despertando la inquietud de conocerte mejor.- Y así se dió ese primer momento, con esas pequeñas sorpresas buenas y no tan buenas.- Despues, ir sabiendo qué podías brindarme, y qué esperabas de mí.- 

En los primeros tiempos, una relación simple, y casi clandestina.- Mas adelante, por tu intermedio, llegar a conocer otro mundo, y la posibilidad de otro desempeño mas brillante.- Pude sentirme muy bien, y hasta creer que mi destino me permitía un desquite sobre tantas penurias pasadas en épocas anteriores.- Sin embargo, había una especie de “impostura”, de algo que no era realmente lo mío.- Y finalmente, la necesidad de un sinceramiento, por el desgaste de una relación que comenzaba a tener mas de “obligación” que de impulso vital.-

Ya alguna vez le había sucedido a mi vida, esa ocasión inicial en la que nos lanzamos con desesperación, atropelladamente, y despues de disparatados vaivenes, a la larga sentimos una explosión de alivio cuando nos liberamos definitivamente de todo eso que ya nos causaba fatiga y desasosiego.-

Y despues otra experiencia, otra circunstancia en la que pude sentirme muy bien.- Llegó un momento en que surgieron tropiezos y escollos, pero me creí muy capaz de seguir manejando las situaciones a mi antojo.- Hasta que la realidad se impuso, y se dio esa clase de finales, en que lo que queda realmente mas afectado es el orgullo.-

Ahora, tal vez por todo eso ya pasado, me voy ubicando frente a los hechos con una especie de pena, pero tambien con algo mas de tranquilidad.- Otra vez mas, las circunstancias imponen la llegada de un final.- Tambien el alejamiento de ese otro mundo.- Volveré a mi cotidianeidad opaca, pero que es mi vida real.-

Lo verdaderamente importante es que me quedan recuerdos de momentos muy buenos.-

Sherlock Holmes ya no trabaja aquí, de Thiago. Me gusta cuando Thiago se pone a escribir. Este relato es una buena prueba de ello. Dice cosas, tiene humor, gotas de ironía, sazonado con un poco de sarcasmo. Tiene imaginación, y sorprende. Me gusta.

En soledad, de Saiz. En realidad no se llama así, pero podría llamarse. Es uno de los temas que subyacen siempre en la literatura de Saiz. Desgarro e imaginación. Frases contundentes. Autoflagelo constante. ¿Realidad? ¿Ficción? O ficción vista a través de la lente de la realidad. Los negros y los rojos siempre predominantes. Me gustaría tener esa maestría en la utilización de esos recursos. Y dice tantas cosas… y lo mejor es que para unos dirá unas, y para otros, dirá otras. Pero todas válidas. Siempre que no se quiera ver a Saiz al borde del suicidio.

Eso… allí, de Edgard. Volveremos a recurrir al reader.

Tal vez allí, no sé donde
hay algo, algo que no sé que es
Algo que está, pero no puedo
no puedo, no sé. No lo sé desde aquí
Desde aquí donde no llego
donde no alcanzo. Y está allí
Siento que está allí
Creo que está
Pienso que está
Claro que está
donde no llego
donde no alcanzo
donde no puedo
eso que no sé que es

Me gusta. Alguna vez he querido expresar eso, y no encontré la forma. Él sí.

Una historia del Rimmel, en el blog del Rimmel. Me vais a perdonar pero esta selección es de auto-complacencia. No tiene otro sentido, salvo que quería que supierais que ese relato, “Una historia del Rimmel” lo colgaron en el blog del Pub Rimmel, y me hizo mucha ilusión.

Diario de un aspirante a exhibicionista (1), por Sergio. Sergio escribe muy bien. Y tiene imaginación. Y este principio de historia, es una buena prueba de ello. Disfruté al leerlo, y no pude por menos que compartirlo con vosotros. Tengo pendiente algunos de sus últimas historias, porque quiero leerlas con tranquilidad. Y disfrutarlas. Como disfrutaréis espero este relato que comparto con vosotros.

Valientes, por Saiz. Otra vez Saiz. Habla de amor, de rupturas. Del por qué. Tenemos miedo a estar solos. Y luego tenemos miedo a fracasar cuando tenemos a alguien. Miedo. Miedo.

Aunque no veas! de Gary Rivera. Un escrito corto, aparentemente sencillo. Pero con tanta ternura que emociona. Me emocionó.

La agenda (con final abierto) por Thiago. Otro buen ejemplo de cuando Thiago se pone a escribir, lo que es capaz. Yo creo que no se pone en serio para no parecer un intelectual. Me gustó su relato, y quizás, algún día, escriba yo una continuación. Porque no lo pone claramente, pero, yo sé que a Thiago, le gustaría que lo continuara. Y eso que tiene un ciento de comentarios medio continuando, o proponiendo finales.

Célula 101, por Borja Rivero. Habla de desesperanza, de la falta de ilusión. Y de lo difícil que es encontrar a veces la razón para seguir adelante. Lo hace con imaginación, y con historia de por medio. Que a veces el mensaje llega mejor así. E incluso se puede silbar y decir que no se habla de uno mismo, que es ficción. Pero hoy voy a tener con vosotros un rasgo de sinceridad: habla de mí.

Chicos, chicas, ya hemos acabado la recopilación de hoy. Me ha costado… sip. Creo que me voy a poner una canción para relajarme después de todo este trabajo.

Los Óscar. Madre mía que han dado los premios, y tú sin decirme nada.

Lo siento, pero salga como salga, debo escribir esto, y publicarlo. Si no lo consigo me atascaré, y privaré al mundo de bellas páginas de literatura, que no escribiré por haberme quedado estancado en un puto post sobre los Óscar. Y eso que he renunciado a dejar de copiarme a mí mismo, incluso he renunciado a no copiar a los demás.

Pero este es el 4º intento. Y éste va a ser el bueno, quede como quede. Si no, no podré seguir escribiendo. Y no quiero haceros eso, queridos lectores. ¿Qué solo estás tú? Ah… bueno, querido lector, esto va para ti. Solo para ti. Hummmmmmmm…

Pero hay que reconocer que escribir de estos premios es un poco cansino. No, ya lo siento, yo no soy de esos cools que dicen que pasan de los premios. Incluso no soy de esos que dicen que el cine americano, que si patatatín, patatán. A mí me gusta el cine, me gusta el cine americano, me gustan las películas de palomitas. Y me gusta el espectáculo del cine. Solo pongo a todo esto, una condición… o dos: que sea bueno, y que me guste.

Por eso también me gusta en cine inglés, el francés, el alemán, el chino, o el colombiano. Incluso el argentino. Lo del “incluso” es un recurso meramente literario. El cine argentino creo que está el estado de gracia, así como sus creadores y actores.

Así que aquí estamos, hablando de cine y de los Óscar. ¿Os he dicho que me gusta en cine?

Es verdad que esto de los premios es un poco subjetivo. Yo no me atrevo a despotricar contra un premio, salvo que la película me parezca manifiestamente inferior a las demás. En los Goyas, por ejemplo, ganó Pan Negro, cosa que me alegró porque me parece una gran película, pero si hubiera ganado “También la lluvia”, pues me hubiera alegrado igual, porque es una gran película también.

Lo mismo pasa con los Óscar.

“El discurso del rey” me gustó. Ya hablé de ella aquí. Y Colin Firth me parece que está soberbio. También estaba maravilloso el año pasado en “Un hombre soltero”. Pero por ejemplo, “La red social” me hubiera gustado también que hubiera ganado. Porque me parece una gran película, con un soberbio guión, que sí ganó el Óscar. Pero un buen guión, si se nota que es bueno, es que está bien dirigida, y el resultado ha sido una gran película. También hablé de ella aquí.

Podría haber ganado “Origen”. Y no me hubiera importado. Porque me parece una película muy buena. Es compleja, pero creo que en su misma complejidad, es sencilla. Lo que pasa es que como a todo, a veces, dar muchas vueltas a las cosas, hace que todo se vea muy enrevesado. Quizás el género de la película juega en contra de que tuviera alguna posibilidad de alzarse con los premios mayores.

“Valor de ley”, no me ha gustado. Es la de los Coen. Y eso que técnicamente, cinematográficamente hablando es irreprochable. Bajo mi punto de vista, no encajan todas las piezas tan certeramente como para salir del cine contento, y feliz por ver una gran película. Quizás sea la historia, o algunas de las situaciones no bien resueltas, o una distribución del ritmo poco acertado.

Tampoco me ha hecho muy feliz “Los chicos están bien”. Es una película arriesgada, en el sentido de que habla de una familia formada por dos mujeres y los hijos que han concebido con semen de un banco. Y el donante de semen, aparece en sus vidas, invocado por los hijos de la pareja. Todos están muy bien, pero, la historia, la reacción de los personajes, mejor dicho, la justificación de la forma de actuar de los personajes, no me parece real. O quizás es que está mal expresado, o que yo no lo he captado. Pero no me convenció.

Y ganó “El discurso del Rey”. Hasta esa noche, predominaba la gente que le gustaba esta película. Pero no sé que pasa cuando gana una cinta, que el día después, parece que los opinadores se posicionan a favor de cualquiera de las que han perdido. Es siempre lo mismo. Pero de algo hay que hablar, no vamos a estar siempre comentando la crisis, Libia, el petróleo, y la nueva limitación de velocidad de las carreteras. O las investigaciones que demuestran que las bombillas de bajo consumo, no son completamente segura para la salud.

Y me gusta en esto de los premios del cine, que en dos años consecutivos hayan llegado por méritos propios películas que tratan de homosexuales. El año pasado “Un hombre soltero” que si no la habéis visto, no sé a que esperáis, y este año “Los chicos están bien”. Hace unos años estuvo la de Harry Milk, y la de la montaña, hace algunos más. Y quizás el que viene, una buena historia, con un buen guión, y un resultado maravilloso, consiga llevarse los premios mayores, lo que atraerá al cine a otro público que si no no hubiera llegado a ver esa historia, y quizás algunos empiecen a entender mejor y tengan menos miedo a los homosexuales. Y se convenzan de que no somos un peligro para nadie. Para eso sirven estos premios, entre otras cosas. Para que las premiadas las vea un tipo de gente, que sin esos reconocimientos, no hubieran ido al cine

Por cierto, me falta de ver “El cisne negro”, cosa que espero arreglar en breve.

Y mira, pues creo que ya he cumplido, y ya puedo empezar a escribir otras cosas. Menudo peso me he quitado de encima.

Sip.

 

 

2ª recopilación de post “Cosas que me gustaría compartir”.

 

Hoy toca queridas y queridos, volver a hacer resumen de los post que me han gustado en estas últimas semanas, y a los que he hecho merecedores del premio “Cosas que me gustaría compartir”. Una vez más, los carnets acreditativos se los debo a Thiago.

Estas últimas semanas no he podido leer demasiado, seguro que en los blogs que sigo, habrá otros post que me hubieran llegado de una forma especial, y que hubiera incorporado a la lista. Además, quiero aclarar que, el criterio de selección es absolutamente personal, basado únicamente en que al acabar de leer, sienta la necesidad de darle al botón de mi barra del navegador, para incorporarlo directamente a esa selección.

Y sin enrollarme más vamos al tema que son 14 post los que tocan hoy. Aclaro también que posiblemente ya haya algún post más que no está incluido en los aquí reseñados. Para ver los últimos os recuerdo que los tenéis en la barra lateral.

Y mientras leéis, poneros un poco de música. Pulsa el  play y lee.

Opresión, de Borja Rivero. Para poner palabras a esas sensaciones que muchas veces tenemos cuando estamos con gente, en eso que llamamos relaciones sociales. Un canto de un raro.

Amatista, de Jahhy, en el blog de Thiago. Jahhy es un bloguero muy conocido. Es el alma de Burbujas de Deseo. Pero a parte, escribe, aunque no lo hace a menudo. Yo tuve la suerte de disfrutar de su pluma en mi blog antiguo. Y en su primer blog, al principio, también había algunos de sus relatos. Thiago reproduce en este post uno de esos relatos de Jahhy. Un relato tierno entre un nieto y su abuela, y las sorpresas que puede dar internet. Os recomiendo su lectura.

Seguimos:

¿Adonde voy? de Isra. Una pregunta que nos hacemos muchas veces casi todos. Yo al menos. Y en este post, Isra muestra su tristeza e impotencia respecto a muchas de las actitudes que toma la gente, y las pocas ganas que tiene de polemizar, de cambiar puntos de vista, porque parece muchas veces que entras en una batalla campal. Su cansancio de la altanería, de las chulerías mucha veces de gente mediocre que solo son algo machacando a los demás. La verdad es que hubiera podido escribir algo parecido, porque esas sensaciones las tengo a menudo.

Temblad, cabrones, temblad, de paperboat. Habla sobre los hijos de puta. De esos que tenemos a nuestro lado todos los días, y que nos machacan, y que nos hacen creer que no hay otra forma de comportarse que la que ellos tienen. Todo esto contado y desarrollado con la acostumbrada ironía y sarcasmo que tan bien maneja Paper.

Mi hijo es gay, de Pedro de la puta realidad. Es la historia de una madre y su hijo, y de la incomprensión que muestran las otras madres por el disfraz que ha elegido el niño para ir a una fiesta. La madre defiende el derecho de su hijo a ser gay. Muy tierna la historia.

Llevamos 5. A por el 6º.

¿Qué es la vida?, de Gary Rivera. Su abuela murió hace apenas unas semanas. Y al leer su catarsis sobre este triste sucedido, no pude más que recordar cuando murió mi madre hace algunos meses. Me emocionó. No digo más.

Nights in white satin, de runagay. Lo habéis escuchado el otro día, en el capítulo de agradecimientos. Y es que cuando alguien se toma esas molestias por uno, lo siento, pero me gusta y emociona. Será porque no estoy acostumbrado, o porque no es lo que la gente suele hacer, no lo sé.

El camino del río, de Peace for ever. En una de esas historias que todos quisiéramos protagonizar. De encuentros fortuitos que acaban como en las pelis de Hollywood. Y mira, cada vez me gustan más estas historias sencillas y bellas.

Carta a los Reyes magos, de cosimo. No, no pide una barbie, ni un chico para que le diga “te quiero”. Pide esas cosas que nos hacen falta a todos. Y esas cosas que, pese a los buenos deseos que deben imperar en Navidad, pocos tienen de verdad. Me gustó esta carta. Sip.

Una mariposa del pasado, de parmenio. Y no quiere contarnos parmenio lo que le dijo a ese chico… resulta que un día en la calle, parmenio se encuentra con un hombre al que no reconoce en un principio. Pero luego, cuando lo sitúa, nos abre paso a una bonita historia de las palabras justas susurradas en el momento adecuado. Quién tuviera un parmenio cualquiera en momentos así. leed la historia, es bonita.

Gary Rivera de nuevo, esta vez con Burro de carga. En este relato, Gary recrea la historia de una “mula”. Y lo hace de esa forma maravillosa que tiene de escribir. Es mejor leerlo.

Infinidad oceánica, de Saiz. Es una pena que no escriba más. Creo que tendría entonces algún problema al hacer este listado, porque saldría en casi todos. Me fascina el mundo que crea Saiz en sus escritos. Me fascina el uso del lenguaje, duro muchas veces, con tintes negros. Me recuerda cada vez más a canalla y su forma de recrear la realidad con unos filtros propios y característicos. Habla de amor y de desconocimiento. Habla de dudas, de miedos. Habla de búsqueda, de zozobra. Pero lo mejor de todo es que, cada uno verá cosas distintas al leerle.

Bloguismo, una aproximación, de Thiago. Me hizo reír. Sip. Y mucho. en una tarde que era difícil quitarme la máscara de mala uva que tenia encima. Thiago hace en este post, un paseo por las características de los blogs, de las formas de relacionarnos que tenemos los blogueros, convirtiendo todo en un tratado digno de la universidad de Cincinati . Y quitándole la ironía y las risas, es un manual para el que quiera triunfar en este mundo de los blogs.

Veis, y casi se me olvida uno:

De nuevo Saiz, con Libre  mente demente. Una aproximación a los amores jodidos, alienantes, dolorosos físicamente y mentalmente. Un viaje a una dominación no consentida. Todo bajo los filtros característicos de Saiz.

Y ahora sí, acabamos esta recopilación. Los carnets están a vuestra disposición.

Y gracias por escribir.

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Os recuerdo que sigue abierta la votación para elegir el post. Pincha aquí y vota, hombre. Hasta el martes 25.

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Hoy toca: capítulo de agradecimientos.

No tenía pensado hoy salir a decir nada. Pero… como dicen no sé donde, nobleza obliga.

Y es que, ¿Os acordáis del concurso aquel en el que me dieron un premio? Me lo dieron en el blog de Gary Rivera, para los desmemoriados. Y el relato premiado era este.

Pues no solo fue un premio virtual, sino que había premio material. Y lo he recibido ayer. Un estupendo polo que luciré con orgullo este verano, que aunque no estamos teniendo un tiempo demasiado frío para lo que tocaba, estoy en Burgos, y… hace frío, que narices.

Por eso era justo salir y dar las gracias a Gary y a su gente, por el premio, y las molestias que es enviar un paquete desde Perú a España.

No tengo palabras, así que me callo.

Y me dejáis, eso sí, que os ponga un poco de música… en realidad me la pongo para mí, pero si alguno queráis aprovechar y escucharla… sip.

La pongo para mí, porque la interpretaron a petición mía. Fue runagay. Pedí “Noches de Blanco Satén”. Y runagay, se metió en la aventura.

Gracias también para él.

Me han dado un premio.

¿Y qué digo yo? ¿Eh?

Estaba pensando en hacer un discurso como las estrellas del cine cuando les dan un premio, que hablan y hablan sin parar acordándose hasta el perro de su primo tercero, el de Villabotijos de Abajo.

Por otro lado, podría hacer algo así como ”Jo, tía, que me han dao un premio”, con ese deje medio pijo, medio tonto que tan gracioso es, y que tanto juego da.

Quizás podría poner una serie de expresiones como:

“Cáspita”

“Toma, toma, toma” (ésta interjección acompañada de gestos ostentosos estilo los del chico este que juega al tenis… ¿Rafa Nadal?… sí, sí, el del culo potente y pantalones prietos.)

“Soy el rey del mundo” (gesto estilo Leo Dicaprio en la Proa del Titanic, eso sí, sin Kate Winslet)

Podría hacer un vídeo en el que me grabara bailando la danza de la lluvia…

Pero mira, sabes, voy a ser mucho más sencillo:

¡¡Gracias!!

Gary Rivera y su equipo, me han dado un premio. Un día Gary escribió un relato que precisaba de continuación, y Thiago mamablemente, me picó para continuarlo. Por tanto, sin la colaboración necesaria de Thiago, este premio no hubiera sido posible. Gracias Iago. (no te tengo en cuenta el comentario que has hecho en el blog de Gary, ejem)

Me lo han dado en este post. Y me lo han dado, por lo que a continuación reproduzco:

Empezamos por el principio: el relato de Gary Rivera. Lo podéis leer aquí, o en su blog, con los comentarios y algunas de las continuaciones:
Decía así:
Nadie supo hasta el día de hoy el porque de su silencio, fue un caso extraño que finalmente se aclaro.
Los novicios son siempre así bulliciosos, bromistas y alegres. Son la sangre que renueva el cansado cuerpo de la iglesia. Pero sus alas deben ser cortadas cuanto antes. Porque nadie puede volar más allá de lo permitido, en ese triangulo establecido con el papa en la punta y los novicios en la base.
Pero Amador, que así se llama, así que no se burlen, quedo mudo a la mañana siguiente que puso un pie en el claustro. El encargado de la misa contaba a sus novicios y descubrió que faltaba uno. Todos los años era igual siempre se ausentaban un par de dormilones, pero el celador y su varilla de cedro sabia muy bien como solucionar aquello. Al abrir la puerta lo vio tendido boca arriba con los ojos abiertos y las manos sobre su sexo, al ver aquel hombre joven vio que tenía una mueca de terror en su rostro. Lo sacudió para hacerlo reaccionar mientras le preguntaba ¿Qué te pasa muchacho? Pero solo el silencio fue la respuesta. El celador noto la fiebre al entrar en contacto con su cuerpo, Amador parecía haber dormido sobre brasas de carbón.
Como suele ocurrir con los secretos de la iglesia, el incidente era vox populi en el seminario. Amador había quedado mudo. Sus fiebres disminuyeron al quinto día, su cuerpo maltrecho se recupero lentamente en las siguientes semanas. Su capacidad no había disminuido en lo absoluto, era siempre diligente y servicial era un ejemplo para todos, una sonrisa sincera y un caminada que parecía un trote era su sello característico.

En la iglesia como en el ejército se suben de rango de acuerdo a ciertas proezas. Así que si Amador estuviera en el ejército tampoco podría ascender porque no hablaba, así pues la vida de Amador se parecía mas a la de Jesús que a la de su representante en la Tierra que ceñido en joyas y finas telas se iba muriendo poco a poco.
Cuando Amador finalmente se ordeno fue enviado a Roma y entre el mar púrpura que vio deslizarse delante de el vio un rostro conocido, se oculto en la multitud como lo hace un pez en su cardumen para evitar el ataque de un depredador.
La ceremonia fue sui generis pues pocas veces se había ordenado un cura mudo, al preguntársele solo asintió y así pues había sido aceptado como miembro del ejercito de cristo, un año después el papa murió dormido y fue reemplazado por otro tan anciano que parecía que no duraría mucho.
Amador aprendió el lenguaje de señas con una rapidez que asombro a todos, sabia escribir y escuchaba muy bien así que comunicarse no fue en realidad un problema para el. Su vida la dedico al servicio, a ayudar al humilde y necesitado y así se fueron extinguiendo sus años jóvenes y aquel papa que parecía que no viviría mucho se extendió por 12 largos años y luego de dos semanas de su muerte el humo blanco anuncio la llegada de un nuevo pastor!
La noticia recorrió el mundo en breves minutos, Amador almorzaba con los huérfanos a su cuidado y fue cuando luego de muchos años decidió romper su silencio y me llamo para contarme el secreto de los secretos.
Y ahora, mi continuación:

– Ave María Purísima.

– Sin pecado concebida – contestó Amador.

El silencio se apropió del confesionario. Amador, después de “recuperar” el habla, había solicitado ser escuchado en confesión. No valía cualquiera. Debía ser el cardenal Pedro Jiménez. El tiempo apremiaba, porque el cónclave estaba a punto de comenzar. El caso era tan notorio, un sacerdote que tras 20 años de silencio volvía a hablar, que el cardenal no se pudo negar, más porque le habían transmitido la petición delante de sus colegas, y hubiera quedado como un hombre insensible. Y eso, en este momento no le convenía, cuando era uno de los aspirantes a ser el nuevo Papa. Todos hablaban ilusionados poco menos que de un milagro: “Amador, el cura al que Dios le devuelve el habla”.

– Dime hijo, te escucho.

Pero Amador seguía callado.

El cardenal se estaba poniendo nervioso. Tenía las manos entrelazadas en el regazo, y no dejaba de juguetear con los dedos.

– Ha sido milagroso que hayas recuperado el habla, hijo – dijo conciliador, al cabo de unos minutos.

Amador siguió sin abrir la boca. Solo miraba hacía la rejilla que les separaba. Ningún gesto. Solo silencio. Si acaso el roce de los hábitos del cardenal, que no podía evitar moverse continuamente. La situación no le gustaba.

– Hijo – se decidió de nuevo a romper el silencio – debo apremiarte. El cónclave se abre en unas horas y debo prepararme.

Silencio.

– Ego te absolvo à pecatis tuis, in nomine Patris, et F…

– No le he dicho mis pecados, su eminencia.

– Hijo, el tiempo apremia. Podría escucharte en confesión otro sacerdote.

– No, debe ser usted.

Un escalofrío recorrió la espina dorsal del cardenal. No sabía por qué… algo no iba bien.

– Eminencia, sabe… estos días he pensado mucho en la Virgen María. Ha sido mi única madre durante gran parte de mi vida.

– La Virgen es la madre de todos, hijo.

– No, no lo entiende. Mi madre murió cuando yo tenía 15 años.

De nuevo el silencio se apropió del confesionario. A lo lejos se escuchó a una campana dando la media.

– Se llamaba, Rosalía – siguió Amador; sonreía al imaginar a su madre… la mirada perdida en algún lugar de su memoria – Era bajita, pero muy guapa. O al menos así la recuerdo. No tengo ninguna fotografía de ella… sabe, eminencia, casi mejor. Así mis recuerdos no se empañarán con ninguna imagen terrenal que los estropeen.

El cardenal miraba hacia delante. Ahora era él el que no movía un músculo de su cuerpo. Solo escuchaba. Ya no le acechaban las prisas. El tiempo había dejado de tener importancia.

– Tenía el pelo negro, muy largo. Se lo cepillaba todas las noches y todas las mañanas. Me gustaba de pequeño verla por una rendija de la puerta de su habitación mientras lo hacía. Mi madre trabajaba mucho. Quería que yo estudiara una carrera. Y decía que tenía que ganar todo el dinero posible. Yo la decía que no hacía falta, que… que prefería tenerla más tiempo en casa, conmigo. Pero ella me sonreía, me acariciaba la mejilla con su mano… que olía a lavanda, y me decía: “Qué sabrás tú, Amador. Tú estudia”.

– …

– Pero un día, un 13 de diciembre… había tormenta. Nevaba como pocas veces he visto. Viento, frío… oscuridad. Porque sabe, Eminencia, todos las tragedias parece que llaman al mal tiempo. ¿O será al revés? No he visto en las escrituras nada al respecto… Llamaron a la puerta. ¿Le he dicho que no conocí a mi padre?

La gente se estaba agolpando en la Plaza de San Pedro para asistir a la ceremonia del comienzo del Cónclave. La megafonía se había encendido, y se podía escuchar a lo lejos, la música sacra que habían puesto para amenizar la espera.

– Yo estaba en la cama, en mi habitación, en el piso de arriba. Estaba muy cansado. Había estado casi todo el tiempo durante la tarde, intentando abrir un camino entre la nieve. Apenas escuché el ruido de la puerta, y a mi madre que la abría, me volví a quedar dormido.

Amador hizo una pequeña pausa en su relato.

– Hasta que de repente alguien abrió de golpe la puerta de la habitación. Todo fue muy rápido. Yo estaba medio dormido, intenté levantarme, pero una mano fuerte me tiró al suelo. Me di en la cabeza, y me empezó a sangrar una ceja… me revolví como pude, mi madre intentaba apartar a aquel hombre… “No, lo hagas” “No diré nada”, gritaba mi madre… “¡Vete! ¡No te necesitamos!”, seguía gritando mi madre. El hombre me dio una patada en el estómago que me hizo vomitar la cena. “Harás lo que yo diga, Rosalía”, gritaba el hombre. Se agachó y puso sus manos sobre mi cuello. Apretaba… yo… yo no podía respirar… “Harás… o le mato”, volvió a gritar. Mi madre se lanzó sobre él, esto le obligó a soltarme, y yo pude coger un poco de aire. Pero el hombre se revolvió y golpeó duramente a mi madre. Yo me incorporé como pude… él se volvió… me golpeó nuevamente, caí al suelo… se puso a horcajadas sobre mí… y apretaba… mis ojos se salían de las órbitas… parecía que me iban a explotar los glóbulos oculares… mi madre consiguió llegar a la ventana, y gritó pidiendo auxilio… “Es tu hijo, Pedro”, gritó de pronto mi madre, suplicándote… padre… te suplicaba…

Tuvo que callar durante unos instantes… el llanto le impedía seguir…

– Te suplicó… Pero tú te levantaste, y fuiste a la ventana… y la empujaste. La empujaste… padre…

Amador sacó de uno de los bolsillos de su sotana un pañuelo. Se limpió la nariz e intentó controlar sus emociones.

– Eras tú, padre. Lo supe el día que llegué al seminario. Ese pequeño tatuaje que tenías en el cuello… te delató. Ya me he fijado que te lo has hecho borrar… Si yo hubiera llegado un día más tarde, no te hubiera visto… que tierno estabas agachado, besando a esa niña en la puerta, cuando te despedías del director del seminario. Así vi ese tatuaje, el alzacuellos lo tapaba, pero al estar agachado… fue lo único que vi de ti, y por un reflejo de la luz del descansillo… se me quedó grabado… era lo único que recordaba de esa noche en que pensaste que lo mejor era que mi madre y yo desapareciéramos para no suponer un problema en tu carrera. Tan joven, y ya obispo auxiliar. Un amorío y un hijo no eran las mejores cartas de presentación. Pero mi madre no se avino a tus exigencias, padre.

Amador escuchó de repente un golpe. Sonó como un libro que caía al suelo, dentro del confesionario. Escuchó atentamente. Percibió una respiración entrecortada. Se levantó y salió. Dio la vuelta al confesionario, y abrió por delante las puertas del cubículo donde estaba sentado el cardenal. Su brazo derecho estaba rígido, y se llevaba la mano izquierda al corazón.

– He esperado 20 años para contarte esta historia, eminencia – siguió hablando Amador imperturbable – 20 años en silencio… fue un shock llegar a la habitación y unir las piezas… sabes, padre, 12 horas estuvo mi madre tirada en el suelo, sobre la nieve, con esa postura grotesca en la que quedó. Nieve roja por su sangre. Se golpeó la cabeza en el alfeizar de la ventana. 12 horas, hasta que el juez consiguió llegar al pueblo y ordenó levantar el cadáver. Rosalía se llamaba, eminencia. Mi madre.

Amador metió la mano en uno de los bolsillos interiores de la sotana. Sacó su estola, la besó sobre la cruz que llevaba en el centro, y se la puso sobre los hombros. Sacó una pequeña caja con oleo sagrado, e impregnó su dedo gordo con él. Hizo sobre la frente del cardenal una señal de la cruz. Otra a la derecha, y otra a la izquierda.

– Por esta santa unción y por su bondadosa misericordia, te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo. Para que, libre de tus pecados, te conceda la salvación y te conforte en tu enfermedad. Amén.

Dios te salve María…

El cardenal Jiménez, dejó de moverse.

– … ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén.

Amador se persignó.

Se guardó la estola en el bolsillo, y salió de la capilla.

Sacó su teléfono del bolsillo, y llamó a las asistencias médicas.

Pero nada se pudo hacer.

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PD. Y aprovecho para dar las gracias a Edgard por su campaña en favor de mi candidatura. Con elogios así, es difícil dejar de publicar.

PD1: Sí, sí, lo he vuelto a colgar, el relato, digo, como si fuera esto el festival de Eurovisión, y el ganador volviera a cantar… jijijijiji. Iba a hacer alguna corrección de algún error que he detectado, pero he preferido dejarlo tal y como lo publiqué en su momento.

PD2: quiero hacer mención a los otros 5 blogueros que continuaron también el relato: Thiego, Fran Frannao, Isra, Brekiaz y Edgard.

Blogografía:

Final de Edgard

Final de Alex

Final de Fran Frannao

Final de Brekiaz

Final de Thiago