El caso de la señora y el carrito de la compra.

No hace muy bueno. El cielo está nublado y hay algo en el ambiente que predice un aguacero tormentoso. A veces las tormentas me dan dolor de cabeza, y la vida… la vida también me da dolor de cabeza.

Trabajar es una suerte en los días que corren. Pero a pesar de todo eso, cuesta. Es injusto para todos los que están parados, los que miran el duro para ver como comen ese día, o al día siguiente. Es injusto para los que no pueden tomar el café que acabo de disfrutar… disfrutar es un decir, porque a veces el que está detrás de la barra, consigue que el café te sepa mal y no es por el café, sino por él, por el gesto, por la gilipollez latente en él, en este caso ella.

Un cigarrillo. Caminar pausado. No hay prisa, la oficina espera. La cabeza va libre y empieza a componer el panorama para la mañana “Calla, coño, déjame disfrutar de estos cinco minutos”; “Se te ha olvidado algo en el coche”; “Pues muy bien”; “Vuelve”; “No me da la gana” ;“Vuelve”; “Vale, joder, ya vuelvo”.

– Perdona, si no es molestia.

Me vuelvo. Un señora con un carrito de la compra. Vacío. Me suena su cara. Quizás es una mujer que trabajó con nosotros hace años. Una señora de limpieza. Una pobre mujer, siempre lo fue. Simple. Buenaza, lo que no quiere decir que trabajara bien. Pero… es triste que tengas que ser perfecta para trabajar. A veces no damos más de si, o no podemos llevar el ritmo que esta sociedad nos indica. A veces tenemos la cabeza a pájaros… pero eso es algo que no nos podemos permitir… no, hay que ser fuerte, no vale ser simple, no vale ser buenazo, no vale nada, más que tirar, trabajar, dar la talla.

No, no trabajaba bien. Y es muy difícil… es muy difícil… hay que trabajar bien… Sociedad de fuertes, en que todo se mide por el rendimiento. Los listos, los trabajadores, los cultos. ¿Dónde dejamos a los que no dan la talla? ¿Qué oportunidades dejamos para esta gente? Eso antes era ya difícil, cuando había trabajo. Pero ahora… Nos olvidamos de las personas.

No, no seamos ahora hipócritas. No digamos que todos son iguales, y que todos debe tener oportunidades. Eso queda muy bien decirlo, pero no lo sentimos. Eso no es verdad. Y no, no digamos que nosotros haríamos otra cosa… si nosotros tuviéramos un negocio, cogeríamos a los mejores. Hagamos un poco de introspección y pongámonos en el lugar de alguien que pone una tienda y necesita a alguien que le haga la limpieza. O mejor, traspasamos todo este planteamiento al campo de las amistades. ¿Somos amigos de los que no dan la talla? ¿Tratamos con habitualidad y cercanía con los que no cumplen nuestras expectativas? O en el fondo ¿No queremos sacar algo de las relaciones que tenemos? ¿Van a ser los demás distintos que nosotros? Yo a esta señora posiblemente no la contrataría. Aunque me de pena, siempre me la dio.

No sé si ella me recuerda. Quizás sí y por eso se acercó a mí. Quizás por eso me pidió dos euros para comprar aceite… “Me dan vales en Cáritas, pero necesito aceite”.

No suelo dar limosnas. Hay veces que según por la calle que vayas, te vas encontrando a una fila de pedidores. Y es imposible, a parte que a veces suena a impostura. Pero hoy, busqué en el monedero los dos euros que me pedía… y al final cambié de cartera y le di diez euros. Es una mierda, ya lo sé, es una mierda que apenas le dará para comer unos días, si se administra bien. Con eso y Cáritas…

Me dio las gracias, pero apenas la escuché. Me di la vuelta casi avergonzado y con dificultad esbocé buenos deseos… y me fui hacia el otro lado de la calle, en busca de mi coche, para coger lo que se me había olvidado, que ya no recordaba, y que al final se quedó en el coche, como unos metros atrás se quedó mi ánimo y mi vergüenza. Vergüenza por mí, y vergüenza por el mundo que estamos creando. En donde por mucho que prediquemos lo contrario, cada vez es más difícil ser buenazo, y que la empatía, por mucho que algunos prediquemos, está más alejada. En todo caso prodigamos la empatía de salón. Que la buena gente lo tiene difícil, y que los chulos, prepotentes cada vez ocupan más sitio, echando a los demás. Porque es lo guay.

Es curioso, conozco a algunos que tuvieron grandes problemas de aceptación, se querían muy poco. Cuando han empezado a quererse se han convertido en todo lo que odiaban cuando no levantaban la mirada del suelo. Se han convertido en dominadores, prepotentes, altivos.

Esto es lo que estamos creando. Entre todos. Cada uno a su nivel y según sus posibilidades.

Sigo avergonzado. Y esa señora, no me la quito de la cabeza.

Anuncios

Estamos en sus manos.

Suele decirme Edgard que ahora el BDSM está de moda. Es cierto, cada vez hay más sitios en los que se habla de él, y portales específicos, con miles de perfiles, y decenas de relatos, miles de fotos, cientos de vídeos, con fiestas ad hoc. Tuamo.net, es un buen ejemplo de ello.

Pero si lo miráis bien, y circunscribiéndonos a este mundo de Internet, aunque en el resto es igual, a mi no me extraña, porque la mayoría tienen, tenemos un cierto gusto, o regusto incluso por sentirse esclavos, por sentirse dominado, controlados.

El otro día volví a poner en marcha “Y… vuelven mis dedos a volar sobre el teclado”, con la URL de siempre. ¿Te han devuelto el blog? Me preguntaréis muy atinadamente. Pregúntalo, hombre.

Pues no, te respondo. Resulta que cuando ya me cansé de dar a un botoncito para recuperar el blog, pues desapareció por completo.

Os explico.

Un día desaparece “Y… vuelven mis dedos a volar sobre el teclado”. Sigo los pasos que se me indican, tales como dar un teléfono móvil al que me envían una clave. La introduzco, y el siguiente paso es darle a un botón que dice: “Restaurar”. Una leyenda parecida a “Lo sentimos, seguro que ha sido un error de nuestros robots. En dos días, nuestro equipo verificará el error.”.

A los diez días, debías volver a hacer el proceso, porque quedaba en agua de borrajas.

Eso durante 5 meses, al final te hartas. Porque nadie te dice nada.

Y cuando dejas de hacerlo, un buen día por equivocación le das a un enlace, y resulta que ha desaparecido el blog, y es más, la dirección está libre.

Mi reflexión no va por el blog antiguo que es nuevo, y que no creo que haga nada con él, o a lo mejor lo dedico al Sado directamente. Mis pensamientos van en relación a cómo estamos todos dejándonos comer el tarro, y poniendo en manos de 4 empresas toda nuestra vida. Y esas empresas nos desprecian, nos tratan como a basura.

Google ó Facebook saben toda nuestra vida. Google nos trata como a basura. Y todos estamos tan contentos. No escucho por ningún lado los ataques que recibía Microsoft, por ejemplo. ¿De qué sirve que Google te de servicios gratis, si te los quita cuando le de la gana? El apartado de “Cosas para compartir” ahora mismo ya es imposible: Han eliminado esa posibilidad del Reader. Presume de liberal, de defensor de los gays, pero luego cualquier vídeo en el que se besen dos chicos, y no te digo nada si tienen el pecho descubierto, lo declaran como “inadecuado”. El vídeo de aquella sesión de fotos de Andrey Vishniakov, está calificado como inadecuado, y tienes que demostrar que eres mayor de edad para ver como sacan fotos a un chico sin camiseta, que ni siquiera se toca el paquete.

Por no hablar de los colaboradores esos que moderan los foros. Los “voluntarios”. He leído verdaderas atrocidades y estupideces en boca de alguno de ellos. Son sectarios, y muchos de ellos tremendamente retrógrados, muy distinta esa postura con la que parece que defiende Google de cara a la opinión pública.

Pero ahí estamos todos, utilizando sus buscadores, o sus blogs, yendo a youtube a ver vídeos, a colgarlos en los blogs, ahora utilizando el google+, una copia de Facebook.

Y además no nos damos cuenta que, cada vez que damos a +1, o a “me gusta”, nos estamos retratando. Saben de nosotros hasta si vamos regularmente al servicio. Saben que somos gays, o heteros, y el tipo de chica o chico que nos gusta. Incluso saben si somos tranquilos, o discutimos mucho, o si estamos satisfechos con nuestra vida, o no. Saben hasta el tamaño de nuestro miembro, para luego poder ofrecernos preservativos talla mini o talla XXXXXL. Porque no nos damos cuenta, pero cuando ligamos por un chat, todo eso queda ahí. Y puede quedar hasta en varios sitios. Incluso saben si tú, Pepe, te pones un par de centímetros más de polla, o son 5, porque luego tu follamigo, se lo cuenta a su marilientres por el chat de Tuenti. Así que pregunta antes a tu futuro amante, si trabaja en alguna de esas emrpesas, más que nada para que no pierdas el tiempo inventándote una historia sobre si eres abogado y trabajas en un importante bufete internacional, o en realidad trabajas en el Mcdonal’s de Gran Vía con Montera, porque no pasaste de primaria. Y no presumas de que has hecho el amor con 547 hombres, porque el otro sabe perfectamente que te tiraste con tu primer novio 897 años, que te humilló y pisó lo que quiso, y que luego te dejó tirado en la alcantarilla.

Saben si nos gusta el pollo, o si preferimos la cocina portuguesa a la australiana. Y lo que es peor, saben en cada momento dónde estamos. Y no, no es por esos que twitean a cada momento en dónde están, o si se comen un bocadillo de patatas fritas, o de callos a la riojana. Qué también. Lo saben porque tu móvil te sitúa perfectamente a cada momento. O tu ordenador. Y saben hasta desde que máquina exacta te conectas. Incluso de qué color es, y que resolución de pantalla usas.

Y con la escusa de que son servicios gratis, y de que algunos de sus servicios son buenos, dejamos que nos toreen, que nos escupan, y que nos pisen.

Esto tiene una historia. Una gran historia del tamaño de una novela de Tom Clancy, o de Ken Follet. Según lo escribía, me estaba angustiando yo mismo con lo que se me iba ocurriendo. Me lo recordáis si eso. Va a ser una gran novela. Sip. Lo malo es que todos pensarán que es ciencia ficción.

El otro día me dieron una opinión sobre el blog. (I)

Me lo dijeron en un comentario:

quien va a comprar esta mierda

yo facturo unos 1600 euros al mes con simplemente un blog de futbol gilipollas

Lo escribió hace unos días un amigo, “el mejor bloggero” en este post.

Lo único es que no tengo muy claro si lo de gilipollas me lo dice a mí  o al fútbol, aunque por el contexto me inclino porque el sustantivo adjetivado soy yo, no el fútbol, porque de todos es sabido que el fútbol no tiene nada de gilipollas. Ni siquiera hay ningún gilipollas entre sus aficionados o seguidores, o practicantes (Entiéndase practicante como el que practica, no el profesional que ponía inyecciones principalmente en el culo).

Ahora que pienso lo de la acotación que acabo de hacer sobre el concepto de practicante. Fijaros, un hombre que estaba permanentemente tocando culos… un algodoncito… un poco de alcohol… unas palmaditas y tal… y una banderilla  (Banderilla entendido como la inyección, no como una acción sexual consistente en introducir el miembro viril de uno de los actuantes, en el ano del otro actuante, siempre que sean dos los actuantes; tampoco viene al caso en este momento que tomemos banderilla como los pinchos principalmente de bocado, que encontramos en los bares, mesones, cafeterías, cafés, restaurantes, mercados varios, tabernucas, cafetos, y demás clasificaciones varias de hostelería)

El caso es que el comentario de nuestro amigo, pues ha sido muy… interesante y apreciado. Primero porque me ha bajado de la nube, claro. Sí, porque yo pensaba que estaba haciendo un blog curioso, interesante, que para algunas personas tenía una cierta importancia, que lo seguían con interés y tal y cual, pero…  claro, esto no me da 1.600 € al mes. Y el fútbol gilipollas, sí. Claro, y yo aquí perdiendo el tiempo, y tal y cual, y pascual, cuando podría estar ganándome un sobre-sueldo de 1.600,00 € al mes. Oye, que no es que sea una fortuna y  tal, gilipollas, pero que está guay. Y estaría al día de Mourinho, y de Guardiola, y de Canales, y de Granero, y de Xabi Alonso, y de Nilmar, o de Bojan.

Lars Kristian Eriksen, futbolista noruego.

Ahora que lo pienso, no es que sea una fortuna, pero… ya muchos quisieran ganar eso… incluso yo preferiría ganarlo escribiendo un blog de fútbol que me dejaría más tiempo libre que teniendo las jornadas maratonianas de trabajo que suelo meterme entre pecho y espalda. Por cierto, ¿será 1.600 Euros con IVA o sin IVA? Bueno, si este chico cumple con la legalidad vigente, habrá creado una empresa, o estará dado de alta en el régimen de autónomos. Bueno, eso está bien, porque está contribuyendo a que el país, esta España nuestra, como cantaba Cecilia, salga adelante. Y si no, que la Agencia Tributaria se lo demande.

Esto me lleva a otro pensamiento. Yo no puedo ganar 1.600,00 Euros, porque no he puesto publicidad en el blog. Pero… si la pusiera, ni de coña me daba esos rendimientos. ¿Que hago mal?

Permitidme un momento de reflexión intima y otro minuto para llorar mi desgracia. Quien dice minuto, dice horas, días, semanas… ¡Meses!

PD. Antes de ponerme a reflexionar, espero que hayáis ido ya todos a votar a River Viiperi como mejor modelo 2011. Pincha aquí, y vota, o te retiro el saludo. ¡Hombre ya!

Sergio.

Había una historia por Burgos que me rondaba, pero inconscientemente la alejaba de mí. Es una historia de esas que me gustan, de esas que sé que me va a entrar por cada poro de mi pobre corazón.

Y lo había conseguido: mantenerme alejado de ella. Oía cosas pero… como si lloviera en Japón.

El otro día, llegó la tragedia: fui a comprar el periódico en una librería cercana a mi casa, y me encontré fuera una caja de cartón con un cartel:

“Tapones para Sergio”

Entré en la farmacia de al lado, y otra caja en una esquina, tenía un cartel que decía:

“Tapones para Sergio”.

Y las murallas se derrumbaron sin apenas estruendo, pero con efectos devastadores.

Sergio.

¿Quién es? Preguntaréis seguro.

Venga, venga… preguntad: ¿Quién es el Sergio de los tapones?

Ya os ha costado… desde luego…

Os contesto muy gustoso:

Sergio es un chico de 19 años. De Burgos. Una noche, el año pasado, el 26 de diciembre, si no me equivoco, fue a dar una vuelta por las Llanas, con unos amigos. Las Llanas es una de las zonas de copas de Burgos, que todos sois de fuera y no conocéis. Él y sus amigos, se cruzaron con unos chicos muy majetes ellos, que decidieron, quizás por un empujón al salir de un pub, un tropiezo o por alguna otra causa de estas de enjundia, que esos chicos que parece ser pretendía salir del local por dónde estaba ellos, no se podían ir de rositas, ante semejante ofensa. Y salieron detrás a discutir y a dejar las cosas claras, y tal, y empujando, y alguna torta se perdía por ahí…

A un amigo de Sergio, le hicieron una herida en la cara.

A Sergio le empujaron, cayó al suelo, y se golpeó la cabeza.

Sergio lleva desde entonces en coma. Si algún día despierta, lo más probable es que tenga graves secuelas.

Lo de los tapones para Sergio, es la forma que han encontrado sus amigos y familiares para intentar conseguir el dinero suficiente para adaptar su casa lo mejor posible para recibir a Sergio, porque toda la vida no puede estar en un hospital. Y si despierta, ojalá que sí, necesitará mucha terapia y ayuda especializada.

Y claro, pues… yo como soy así de bobo, pues sin quererlo, me encuentro pensando en lo que deben sentir sus amigos; sus padres, sus hermanas o hermanos. He buscado estos días información, pero no he encontrado gran cosa. O una foto y estudiar su mirada. Quizás esto último sea lo mejor, porque observar su mirada, quizás para siempre perdida… ¡ufffffff! He encontrado, eso sí,  debates sobre si los que le agredieron, eran de un grupo radical o no. O de si le pegaron en el suelo patadas, o no. De si el Diario de Burgos miente debido a oscuros motivos, o de si las cámaras de seguridad que van a instalar en esas zonas a raíz de este caso y otros anteriores, son útiles o no. A mí no me importan, ni esas ni las que hay en la zona de la Plaza Mayor de Madrid, o de otros muchos puntos de la capital. Yo no hago nada por lo que pueda tener reparos que me graven. Una pena. No he encontrado tampoco demasiados debates sobre si hay que hacer algo con la educación de las personas para intentar evitar que salir de copas, sea una actividad de riesgo, más allá de que te rechace el amor de tu vida y te rompa el corazón.

Pero a mí, soy raro, ya lo sé, me interesa más saber como era él, no si van a poner cámaras, o si los agresores eran de extrema derecha o de extrema izquierda. Eran agresores y punto. Eran extremos, y no necesariamente en política. Prefiero saber si Sergio era alegre, o melancólico. Si le gustaba leer, o ir al cine, o jugaba al tenis, o al baloncesto. Si era socio del Burgos, o del Autocid de baloncesto. Si tenía muchos amigos. Si tenía novia, o amaba en silencio a su amiga de toda la vida porque no se creía digno de su amor. O le amaba alguien también en silencio, y ahora, esa persona tiene doble tragedia: amarle en secreto y que le duela el alma también en secreto. A lo mejor tenía un blog… a lo mejor leía mi blog… sería bonito ¿eh?

Pobre.

Tiene que ser duro ser uno de sus amigos, y estar acostumbrado a bromear con él, a contarse sus secretos, y saber que está ahí, verle en la cama lleno de tubos, sin poder hacer nada, sin que te pueda escuchar, sin que te pueda contar como se siente. Sin poder hacerle cosquillas. Verle… y no poder tomarle el pelo como siempre, o que él te lo tome. Su madre… que sentimiento de impotencia, de rabia tendrá dentro de ella… las madres son fuertes… es cierto, pero aunque tire para adelante, por dentro se estará desangrando de dolor, de impotencia, de rabia. Y el padre. Siempre nos olvidamos del padre. Parece que los hombres no sufrimos de igual forma… otro tópico. No sé.

Soy raro y bobo, ahora mismo tengo los ojos empañados. ¿Por qué vería esa caja? Llevo días imaginándome historias, sintiéndolas como si fueran propias…

Ahora guardo los tapones de plástico aparte. Y los llevo una vez por semana a la caja del kiosko o de la farmacia. Que poca cosa es, unos tapones. Los echo en la caja, y no aprecias casi que hayas hecho nada. Es lo que se puede hacer… es lo que puedo hacer…

La Televisión de la UBU hizo este vídeo para promocionar la campaña.

 

Hagamos una cosa. A ver si se os ocurren canciones. Sip. Canciones que sirvan para animar, o para sentir. No sé. ¿qué banda sonora podríamos poner a Sergio, o a sus amigos, o a su familia?

Venga, va, a ver que se os ocurre.

Zachary Quinto y Jamey Rodemeyer.

Venga, va, hablemos de estos chicos a los que les gustan los chicos. Creo que se llaman homosexuales… sisisisi. Yo tengo algunos amigos gays, que también se les llama así. Es que ya sabéis que es muy guay tener amigos homosexuales. Da caché.

¿Qué dices? ¿Qué yo también lo soy?

Anda, pues es cierto, se me había olvidado.

Pero mira, Zachary Quinto, lo ha recordado el otro día. Se levantó  de la cama, se miró al espejo y se dijo: Zachary, si eres gay. Y salió de casa, y al primer periodista que encontró, se lo contó.

Y lo ha hecho por este chico: Jamey Rodemeyer

Me imagino que sabéis que este chico se suicidó hace unas semanas. Sus compañeros de colegio parece que se divertían a su costa, haciéndole la vida imposible porque solo tenía amigas, y porque era marica. Sí, porque para esos, se es marica, no gay. Ni homosexual.

Y ya este post que pensaba fuera festivo y demás, se ha torcido a la pena y la lágrima, con ramalazos de impotencia y de mala leche. Y es que se me ha ocurrido ver el vídeo ese que subió a youtube para incluirlo en el proyecto “its get better”.

Hasta este momento me había contenido de verlo, aunque en muchos sitios hablaban de él. Y una vez que empecé con ese,  seguí viendo otros vídeos, unos a favor, otros no tanto, la actuación de Lady Gaga, del que era fan Jamey y en la que le dedicó una canción. Y una entrevista que les hicieron a los padres. Una lástima que mi inglés no sea demasiado bueno, por no decir que malísimo.

Hay muchos que no entienden que alguien llegue al extremo de quitarse la vida por ser gay y sufrir desprecios y acosos. Hay muchos que tiene fórmulas mágicas para superar esto, y si les hablas con pena de este chico, te contestan que seguro tendría algún otro problema, o que era propenso a tomar ese camino. Porque parece que estamos en un mundo de fuertes. Sí, los débiles no parece que tienen cabida en ese mundo. Ni entre los diferentes es distinto. Es la ley de la selva.

Pero sabes, Jamey no sería tan fuerte como otros, seguro. Tenía catorce años, y parece que el tema lo iba sufriendo desde hacía ya un par de años. En el vídeo ese da la impresión de que estaba en una época mejor… pero hubo algo que cambio para mal en los últimos meses, imagino. Y no sería tan fuerte, pero sacaba fuerzas para intentar ayudar, animar a otros chicos o chicas que estuvieran pasando por lo mismo. Qué grande ¿no?

Es cierto, no fue lo suficientemente valiente. No tuvo fuerzas, no encontró en su gente el apoyo suficiente, o vete tú a saber qué. No es un héroe, no… porque parece que en este mundo nuestro todos tenemos que ser héroes. Es que desde la barrera, los toros se ven muy bien… hasta que un toro medio loco salta y se cuela en el callejón. Entonces esos que miraban la faena del torero y la criticaban, y le llamaban cobarde porque no se arrimaba lo suficiente al morlaco, se les abre incontroladamente el esfínter, y la vejiga suelta sus jugos, poniéndolo todo perdido… cuando ven pasar por su lado esos enormes cuernos que hasta hacía unos segundos calificaban de “afeitados”.

Pero el toro salta en muy rara ocasión la barrera. Así que todos nos podemos poner a juzgar la vida de los demás sin problemas. Todos sabemos salir de situaciones de acoso, y pasar del tema, y seguir con nuestra vida tan campantes.

Había uno que colgó un vídeo que lo tituló así… “No es un héroe”.

Ese chico, y los 7 u 8 que se suicidaron el año pasado por estas fechas en USA, por eso salió el programa “Its get Better” con vídeos de mucha gente intentando animar a estos chicos y chicas que se ven solos ante un mundo que no les entiende, no quería ser un héroe. Quería vivir tranquilamente, ir al colegio, divertirse con sus amigos y enamorarse de un guapo chico que le mimara.

Estos casos me producen rabia e impotencia. ¿Qué se le puede decir a alguien como Jamey? ¿Qué se le puede decir que no le dijeran sus amigos, y sus padres? Que desesperación les debe haber producido el comprobar que no acertaron con sus apoyos, que no encontraron el interruptor para apagar esa idea de ese chico, o que no supieron ver. Y que ninguno de los cientos y miles de vídeos que hay en ese programa para ayudar a que estos chicos no sigan ese camino, consiguió hacerle mella.

En fin.

Zachary Quinto se ha decidido por él a decir al mundo que le gustan los hombres. Y un presentador de un programa de televisión de la cadena ABC, ha seguido el mismo camino. Estas declaraciones no parecen importantes, pero tienen su enjundia, a mi entender. Cada uno puede colgarse un cartel contando con quién se acuesta, o no hacerlo. Pero que estas figuras públicas lo hagan, creo que es bueno porque ayuda a que mucha gente que se identifica con ese actor, o con ese presentador, cambie de opinión respecto a los gays, y a la vez, sirva de apoyo a muchos otros chicos, chicas, jóvenes y no tan jóvenes, que necesitan tener un modelo, alguien con el que identificarse, y que sea distinto a los modelos de gays que predominan en los medios de comunicación, y que por mucho que quieran algunos, solo representan a una pequeña parte de los gays.

¿Qué podemos decirles?

Imaginad que alguien que lee este blog, está desesperado. No se encuentra a gusto con él, y con la gente de su entorno. Sufre quizás las burlas de sus compañeros, o vete tú a saber, de su familia. ¿Qué podemos decirle que le ayude, que le pueda hacer sentir que “todo va a ir a mejor” en su vida? Y que el camino que tomó Jamey es de los pocos que no debe tomar.

Mientras pensáis y escribís, lady Gaga canta a Jamey.

Siento en el alma que este escrito que iba ser divertido, se haya tornado al menos para mí, en triste. Otro día bromearemos con Zachary. Y contigo, que aunque creas que el mundo está en tu contra, y que estás solo, no es cierto.

PD. A Zachary Quinto ya le dedicamos un post, en este caso fotográfico hace unos años. Pincha y disfruta de sus fotos.