Israel sale en “Tómate otra”, mi primera novela.

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Mis recuerdos de Israel son muy vagos. Sobre todo al principio. Era un chico como triste. Yo siempre pensé que le faltaba algo de cariño. Estaba necesitado.

Luego me enteré que su madre se fue y que su padre, lo de dar cariño a su hijo, no había entrado en el curso sobre vida que le impartieron sus padres.

Definitivamente, Israel estaba necesitado.

Pero Israel, como muchos, se inventó una careta de alegría exuberante. Tenía una verborrea incontenible y una gestualidad excesiva con las manos y con la cara. Era un muecas.

Intentó encontrar ese cariño que le faltaba en algunos amigos, con el fin de adecuar su yo a la careta. Con Alfonsito hacía sus prácticas de la mamada y otras destrezas sexuales, pero sin cariño. Su verdadero objetivo era Pepelu, un chico mayor que él que vivía al otro lado del descansillo.

Pero Pepelu en el fondo, hacía lo mismo que Israel hacía con Alfonsito: prácticas.

Isra luchó por Pepelu. Hasta se puso a régimen: sustituía una comida, en general la cena, por otro tipo de comida de menos calorías, e incluso podríamos decir que, por eso del ejercicio al practicarla, resultaba un gasto de calorías interesante.

Alfonsito acababa extenuado muchos días. Y ya si Alfonsito se ponía unas falditas de su hermana… ni te cuento las ganas que tenía Isra de “cenar”.

Su amor por los miembros viriles era un secreto. A ver, entendamos secreto como que su padre no se enteraba, que Alfonsito no era el único con el que hacía prácticas e intereses de su retoño. Que por mucho que quieras… el uno comenta, el otro dice “pues yo me apunto”, y se corre la voz. Y al final, todo el mundo se entera, menos papá.

Quizás influyera que papá le daba a la botella casi con tanta insistencia como Isra le daba a las cenas sin calorías. Papá también le daba a ese tipo de cenas pero con las mujeres del club de alterne de la esquina. ¿Qué esquina, se preguntarán? Pues la esquina.

Esmeralda, de la que ya he hablado, va a tener sus más y sus menos con papá y con el propio Israel. Y la vecina, y el vecino de enfrente, con una edad provecta reencontrado a la causa gay, y dos modelos de los de meterse en la cama “A 200 eurazos el ratito”… y un chico callado que solía ir a la cafetería casi todos los días.

Majo Israel.

Por cierto, la cafetería se llama “Tómate otra, Sam”.

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Israel es uno de los protagonistas de “Tómate otra” mi primera novela, que deberías comprar a la voz de ya. Comprar y luego leer, claro.

¿Y dónde la puedes comprar?

En la FNAC, en Amazon, en la Casa del libro, en Google plays y en iTunes. Y a lo mejor en más sitios, vete tú a saber.

III Semana del libro: “Tómate otra” de Jimmy C. por Pere.

Tómate otra de Jimmy C

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Viernes por la tarde. Quería sacar el cerebro a pasear, a que tomara el aire y el sol, y me he detenido en la plaza, en la cafetería. Resulta que estaban rodando un spot publicitario de Andorra. Parafernalia de luces, de pantallas, de gente moviéndose indicando que se tenía que hacer o no. Total un espectáculo divertido, todo parecía un sueño.

Un puzzle de gente que me ha traído a la memoria la novela de Tómate otra… personajes de una ficción (o no) donde se puede elegir de todo. Alguien trazó un plan, unas líneas con los cables extendidos por toda la plaza. Son como maniobras de una distracción increíble, genial y esperando la próxima orden de “acción”.

No tenía a nadie con quien hablar, sumergido en un café que me había sabido a poco y pedí otro. Me cogió de sorpresa.

De golpe oigo una voz detrás de mí:

-Explícame que haces aquí.

-¡Collons Ferran! Que susto me has pegado… no te esperaba.

Ferran, 20 años, se parte la jeta con horas de gimnasio. Proyecto de ingeniero; pillao por una apuesta y convertido en padre de una niña y, con novio despistado, Iván, también carne de gimnasio. Aguanta lo que le caiga con la contemplación de alcanzar amor que resuena en los oídos del papá pagano.

-Eso ya lo veo. Ya sé que soy un espanta bestias. ¿Qué escribes? –Me dice Ferrán.

-Estaba empezando una reseña de un libro que he leído y no sé bien por donde salirme. No sé si ser un cretino o entonar un desvarío sin perder la compostura.

-Ya empiezas con tus neuras de sueños estrafalarios. Digiérelo con calma y tómate la tarde libre. Déjate llevar por la inocencia de los críos que están jugando con el confeti de la peli.

-Como tú… ¿no? Joder, Ferrán. Estás peor que yo. Mira, me cuesta llevar a cabo esto que me he propuesto. El libro es de una persona cibernética, no sé si decir amigo o amistad; sé cómo se llama pero sin descubrir demasiado un melancólico sueño de tiernas palabras que vuelca en sus escritos. Su novela publicada es como un tiempo que se para, que acaricia, que te invita a una copa y que no deja de sorprender. Un paseo de sonrisas, de lágrimas, de abrazos perdidos para avanzar en una vida para degustar con calma. Un sueño individual que queda truncado para convertirse en una realidad…

-¿Y cómo lo vas a declarar, culpable o inocente?

-¿Cómo…?

-He preguntado qué cómo lo vas a declarar, si culpable o ¿inocente? Estoy esperando.

-Vamos a ver ¡gilipollas!… luego hablamos que ahí llega Josep.

Josep, 30 años, calienta sillas apoderado de un banco atendiendo a pobres tocados por el “bolet”. Nunca endosó preferentes y, sí que la misma gracia le lleva a cualquier ermita con un padrenuestro para no caer en esta tentación.

-¡Ei! Chavales… qué, ya andáis a la gresca.

-Nada, que Ferrán se quiere ir con su mamá y mejor le he dicho que se quede con la parroquia para distraerse de su añoranza matriarcal. Que mejor sería que se leyera el libro de Tómate otra…

-Tengo hambre. –Josep no se anda con hostias y se pide un bocata de tortilla- A ver, contadme esto del libro.

-Merece la pena. Supongo que quizá no esté en la línea con lo que a vosotros os pueda gustar o entusiasmar, lo cual estoy dispuesto a exponer para que cambiéis un poco de opinión en cuanto a relatos de homosexualidad que cuenta en el libro. Es una lucha en solitario, de los que lloran a escondidas, de los qué no saben cómo explicarse y que muchos no entienden. Los que se sienten por dentro y renunciando muchas veces al amor y que la vida no les da ninguna oportunidad de formar una familia convencional; cómo tu pretendida situación, Ferrán. Quizá hay algunos que si tuvieran la oportunidad de empezar de nuevo, elegirían lo que sería una vida en la que nunca tuvieran que buscar a escondidas, ni en la mirada cómplice, en los contactos o vete tú a saber donde de encontrar al amigo deseado.

-¡¡¡Yo quiero ir con mi mamá!!!

-Irás con tu mamá, Ferrán, pero primero vas a tragarte todo lo que quiero decir. ¡Vale!

-Es qué… -Silencio; se quedó mudo con la mirada asesina que le eché.

– Y no te preocupes, tengo todo el tiempo del mundo hoy en esta plaza de tanto jolgorio de película.

-Vamos, que estáis para que os fo… -Comentó Josep pegando un bocado al bocadillo que le habían traído.

-La vida no da para mucho. Son matices que se deben de llenar de colores y que nadie piensa de la misma manera. La sensibilidad que hay en los personajes que se describen en el libro no se puede comparar con los que se hacen llamar heterosexuales. Y cuando dejes de llorar, Ferrán, quiero que te enteres y entres en la tridimensionalidad de tu mente que como ente deberías de profundizar en los personajes que se describen en el libro. Tu sensibilidad es diferente de los hetereo y cuando dejes de ser un adolescente descreído y mal criado, la enseñanza del texto del libro, que espero y te obligo a que leas, habrá calado en la capa más profunda de tu alma. Supongo que si no hubiera conocido a algunos personajes de este texto virtual –conocidos virtualmente por el carisma que les da el autor-, no tendría la capacidad de saber que el futuro no tiene nada de contranatural como nos quieren hacer creer. Somos una especie de humanos que nos rebelamos ante la batalla conformista que muchos adoptan ante la adversidad de ser endemoniados. Lo fui leyendo en silencio, escapando a los ruidos de una piscina que no paraban de gritar los críos y los no tan críos. Fui describiendo en mi mente los invisibles personajes que iban desfilando, borrosos algunos, ninguno lego, y la historia con palabras a las que debía volver una y otra vez. Me quedaba pensando, sonriendo y, en muchas ocasiones, quizá, con una leve humedad en los ojos. No cabe duda que se describe un velado mundo encubierto, solitario, que se puede compartir y también enaltecer al afecto sin jodidas simplezas indisimulables. Personajes que además de soñadores, son también entes llenos de espíritu, de corazones aislados, desconfiados, y que de forma orgullosa se convierten en una incipiente comunidad hermanada y comprensiva…

-Joer Pere, que voy a mear…

-Ala, ya salió el finolis hablando. –Le replicó Josep a Ferrán.

-Joder, esperaros… y Pere, ya continuas en cuanto me quede tranquilo de la vejiga.

-Si no mamaras tanta cerveza esto no te pasaría. –Le repliqué.

………………

-Venga, continúa, ya estoy de vuelta.

-¿Por qué siempre se confirma lo qué está a la vista? –Comentó Josep.

-Que qué…

-Ferrán, que ya lo vemos que estás de vuelta… no hace falta que lo digas. –Apostilló Josep.

-????… bueno Pere, dejo a Josep con sus diatribas y te doy mi permiso para que continúes.

-Pues muchas gracias Sr Ferrán.

-Son todas suyas las gracias.

-Las que usted me deja.

-No, las suyas y las mías son las que usted tiene…

-Queréis dejar ya de dar sibilinas gracias y ocuparnos del libro…

-Vaya, parece que te está interesando, Josep.

-Pues venga, vamos allá.

-Espera que llega Jesús.

Eran más o menos las seis de la tarde cuando vemos aparecer a Txus.

Txus, 39 años. Punto y aparte; también de Recursos Humanos. Motard desde su tierna infancia. Una historia de desencuentros, que no es escusa. Viudo de primeras nupcias de otro motard que quiso volar con la moto; y allá que se fue a aterrizar en una arboleda donde se quedó. Txus se lamenta de 15 años de viajes y en el último me ha dejado colgado, dice.

-Hola Txus, ¿ya has terminado por hoy o solo vienes a saludarnos?

-Por hoy se acabó, Pere. Mañana será otro día.

-Sí, pero mañana es sábado. ¿También le das al callo los sábados?

-No, ¡que va! Lo que hoy me he largado más pronto. He terminado toda una selección de currículums para buscar gente joven para el bar de uno de los hoteles.

-Anda, mira, te tengo reservado el comentario de que compres un libro para que veas cómo hay que seleccionar el personal para una cafetería o bar. Te recomiendo que leas Tómate otra. El sistema que utiliza para la selección de personal es muy original y seguro que te puede interesar. A ver si aprendes de una puñetera vez a escoger a los propios como responsable de Recursos Humanos que eres. Ya sin más… entra en iTunes y te lo compras. Déjate ya de tantos test, cuadritos, dibujitos y de analizar firmas estrambóticas…

-¿Tú lo has aplicado cuando tienes que contratar alguien para tu oficina?

-Yo no tengo excusa para llegar a este tipo de selección. Solo tengo que averiguar si saben que es un debe y un haber (no un DebeHaver como en el chiste), si dos y dos hacen cuatro o cinco o se quedan en un trío, o los recursos propios, que no humanos, de un balance. De verdad, Txus, léelo y te enteraras. Yo no puedo atreverme a tanto… pero léelo; la idea es sensacional. Ya estás tardando en bajártelo, está solo en ebook por internet. ¿Y qué tal te va con el nuevo director?

-El nuevo… ¿gilipollas? Pues no me ha tirado los tejos hoy el muy memo. Lo he mirado con cara de mala uva y le he dicho que ya tenía cerrado el cupo… para escoger a los camareros de la cafetería. Dime el link de este libro que tanto parece que te ha entusiasmado; o pásamelo por mail. Vamos a ver, Pere, continúa con tu perorata sobre el libro… dime si hay algún personaje con quien poder ligar, estoy a dos velas y sin comerme un rosco.

-Pero ¿no estás aún de luto? –Le comenta Ferrán.

-Venga, continua Pere, que no estoy para hostias, Ferrán.

-Quizá habría que preguntarte, Txus, si prefieres a un hetereo maltratador o un homosexual que se diga pacifico, porque de éstos también los hay de maltrato psíquico. Igualmente hay promiscuidad, que rezuma por todos los poros de la novela. Diferentes personas, diferentes criterios y amores con fecha de caducidad. No obstante siempre hay la posibilidad de encontrar en el mundo de Tómate otra, unas muy sopesadas relaciones y mas descriptivas de las que atañe en amoríos, emociones o videncias que puede aportar visitar la cafetería. También las hay distantes, frías y desgarradoras, y se van convirtiendo en una metódica controlada por el tiempo de un cronometro de la duración de alguna relación. Un actor que va de disimulo, como los supuestos actores que nadie, dicen, se identifican con los personajes que han interpretado. También hay padres, maridos y gilipollas varios esperando a que despierte de una vez el Yellowstone ese que lleva veinte mil años ya de retraso. Bailarines endiosados sin ningún carisma. Inconscientes buscando pasatiempos sin más. Perdonavidas sin dádiva. Amores furtivos, noches clandestinas, camas con obscenos vestidos con música de fondo…

-A ver, a ver, que te enrollas como una persiana. ¿Quién es este escritor? –Me pregunta Txus.

Los otros están expectantes, Ferrán y Josep están callados sin decir ni mu.

-Un escritor que ha publicado su primer libro…

-¿Dices que es un novel…?

-No, no lo creo así… ¡cómo qué no! En su blog ha publicado infinidad de historias y cuentos, lo que nunca las ha publicado. Ahí están y son interesantes. Tú veté allí sin preocuparte y móntate el guión que quieras, Txus. Todo bicho viviente siempre tiene un padrenuestro escondido como tú o ¿quién, el más ateo o agnóstico, no ha dejado ir un “dios mío” ante alguna adversidad como la tuya, Txus?

-Pues mira, Pere, me viene a la memoria un párrafo de Mosén Ballarin: “una palabra que suena a griego, agnóstico, confesión acobardada de no saber nada de nada”…

-Eso es lo que te pasa a ti, que evocas la angustia, la violencia, el desamor y, en algunas ocasiones, el amor queda reducido a un enamoramiento de la relación corporal diciendo: ¿te lo has pasado bien? Pues venga, ¡hasta otra! Son sensaciones que extraes del libro, muchas veces difíciles de justificar. Cuesta dirigirte a una persona que no sabes cómo va a reaccionar. También encuentras depresivos con psicólogo colgado del brazo y separaciones anunciadas. Camareros con motes y con deseos de cambiárselo. Una cafetería diferente, como nosotros, unas relaciones de dobles parejas con el clásico quiero y no puedo y no deseado, también relaciones difíciles de entender. Y voy apostillarte también con una frase de Pablo Coelho, Las lágrimas son al corazón lo que la tinta a la pluma. Y aquí es donde el escritor se merece un aplauso.

-Vamos a ver, Pere y Txus. Voy hacer un llamamiento a un tiempo a qué no os convirtáis en cualquier madre de Teresa de Calcuta con síndrome de atontamiento. –Intervino Josep- Podría o quiero inscribiros en el libro del amor y, si después de la muerte hay vida, ésta no debería de ser tan cruel; la vida. Pere, a ver si me iluminas un poco en lugar de tanto cotilleo…

-También las hay de cotillas en la novela.

-…vaya, ya solo me faltaba saber esto. Quizá no sepamos vivir la vida y pienso que somos muchos que respondemos a esta afirmación, ¿o no?

-Tampoco es una novela de amor, Josep. Los engaños son continuos y sin una estabilidad manifiesta de ellos. Hay primeros amores que no se olvidan y este primer amor es el que no se olvida nunca, es el único que queda, lo demás son pamplinas y tropezones de una crema de verduras.

-Y ¡olé! –Salta Ferrán con su cara de bebe- ¿Dónde está mi primer amor?

-Mira Ferrán, ¿eres demasiado guaperas, o es que no te sirve Iván? Tendrías que haber sido o ser un puto… -Le dice Josep.

-Cómo tú, ¿no?

-Dejaros ya de tonterías, -dice Txus un poco cabreado…- y continua con el libro, Pere.

-Mirad, chavales, el mundo junto con el cielo, están anticuados. Muchas de las estrellas que nos iluminan han desaparecido hace años, y ahí están con su luz. El hombre siempre necesita entender, saber, aunque con ello sólo consiga crearse problemas. Y no tengo ni idea de dónde se detiene el universo; y por contra a ti, Txus, te encantan demasiado los Dry Martini, ya llevas dos… Hay una pareja que se alimenta de versos, de rimas, de románticas alocuciones compartidas. También nos habla de la piel, el roce de ella, ese recuerdo, de lo que ella se apropia de nuestros sentidos y de lo que ella nos enseña de desconocido, de la primera vez que nos encontramos con su tacto: la dulzura del impacto que nos proporcionó. Hay que prepararse para una vorágine de personajes, como cualquier novela de la Agatha Christie y encontrar al asesino. Torturadores y violencia de género con homicidio incluido. Tríos y solitarios sentados en un rincón de la sala para otear el horizonte de la entrada y de todas las mesas; el clásico voyeur…

-Pero, habrá hijos de papá, ¿no? –Pregunta Ferrán.

-¿Cómo tú, Ferrán? Sí, los hay, pero un tanto desgraciados, cosa que no te ocurre a ti. Reconoce a la hija que has tenido con la chica, o sigue las directrices de tu padre. No puedes mancillar su reputa…ción, según él. Quisiera encontrar un paralelismo en el libro con tu situación. No la acabo de encontrar. Sí que por el contrario hay un similitud entre el Joel de la novela y el Yoel de Sedom. Pero este no es el caso, cada cual tiene sus miserias… y el sueño individual puede convertirse en una realidad colectiva. Ilusión, compromiso y trabajo diario eficaz para sostener las convicciones que te faltan, Ferrán.

Y acabo… comencé el libro de una manera extraña, lejana y algo ajena. Me encontré cercado, obsesionado y con una extraña sensación de no estar por la labor de lo que leía. A mi alrededor gente charlando, discutiendo, alborotando y tuve que fingir encerrado en la historia que iba penetrando en mi, que volvía constantemente con evocación y hechizo. Una lectura lenta desentrañando y destripando el sereno y justo sentido de los sucesos que se iban desarrollando. Igual que aquel hombre lento que las mujeres le habían decepcionado y que los hombres que había encontrado le parecían demasiado guarros.

El final es contundente, demoledor, y nuevamente sentado en la tumbona, me atacó, me desactivó y, a pesar de haberme atrapado, quedé desarmado de toda la opinión que se pueda formular de entre la dulzura y la indiferencia. Es un epilogo jodido, donde nadie es lo que interpreta en la vida o en cualquier escenario. El semblante se trasmudó y no estaba por enloquecer de aplaudir. Me invadió un pudor de no ser descubierto por los vecinos de la piscina con la cara de rabia que se me quedó. Todo y así, medio sentado y con la piernas abiertas a los lados de la tumbona, tuve la suerte clandestina de que nadie podía entender ni compartir aquel libro que acaba de leer, y sonreí.

Estamos en un momento donde es posible barrer el estiércol de los establos y costará; siempre queda el mal olor a podredumbre de la intolerancia y la intransigencia que no desaparecen.

Este libro podría ser un homenaje a todos estos chavales que andan perdidos, seguidos implacablemente por la homofobia, que con la mirada buscan el cariño de los aciertos y también de los errores cometidos en el camino de la vida. Un libro que es la explicación a un mundo marginal y convertido, desde la honestidad del autor, en un proyecto de dar testimonio y ejemplo de otras personas que sueñan en una utopía, en cambiar la repercusión en sus vidas de un futuro mejor, de optimismo y la certeza de una realidad en la vida que puede ser mejor que la actual.

AMEN

Pere – Setembre 2013.

Por si no te has enterado: me han publicado una novela.

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Me he encontrado con mi amiga Maripi y me ha dicho que no había comprado mi novela, “Tómate otra” que firmo como Jimmy C.

Y me dice:

“Es que no me había enterado”.

Así que por si tú tampoco te has enterado, te lo recuerdo.

Tengo una novela, que se llama “Tómate otra”. La firmo como Jimmy C. La edita Odisea Editorial. Está en formato ebook. Y la podéis comprar en En la FNAC, en Amazon, en la Casa del libro, en Google plays y en iTunes.

Cuidado con los formatos antes de comprarla en uno u otro sitio.

Si queréis saber algo de la novela, pinchad aquí y podéis leer cosas que he ido escribiendo.

En próximos días publicaré una especie de spin off del libro. Deberías haberlo leído antes… sip.

Así que no sé a que esperas para comprarlo.

Joel. Otro de los protagonistas de “Tómate otra”. Mi novela. La primera.

Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado a sí mismo en loco empeño.

Mástil de soledad, prodigio isleño,
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño.

Cuando te vi señero, dulce, firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto en cristales,

como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.

Joel no recuerda cuando empezó a gustarle la poesía. Quizás a los 11 años, cuando D. Fernando, el profesor de Lengua les propuso aprenderse una poesía y recitarla en clase. Para todos fue un suplicio. Las protestas fueron generalizadas. El profesor no dijo nada durante un rato, les dejó que se quejaran sonriendo; pero llegado un momento, se puso serio y firme:

– Dejaros de pamplinas. En lugar de aprenderos una canción de Madonna, os aprendéis una poesía. No se ha muerto nadie por eso todavía.

Pero él, por primera vez en su vida, encontraba algo que le gustaba de verdad, que le movía por dentro. Se aprendió dos o tres poesías, porque todas las que leyó le gustaban y no se decidía.

Da bienes Fortuna
que no están escritos:
cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos.

¡Cuán diversas sendas
Se suelen seguir
En el repartir
Honras y haciendas!
A unos da encomiendas,
A otros sambenitos.
Cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos.

A veces despoja
De choza y apero
Al mayor cabrero,
Y a quien se le antoja;
La cabra más coja
Pare dos cabritos.
Cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos.

Porque en una aldea
Un pobre mancebo
Hurtó sólo un huevo,
Al sol bambolea,
Y otro se pasea
Con cien mil delitos.
Cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos.

Al final recitó dos, para alegría del profesor y el oprobio de sus compañeros. Gerardo Diego empezó su recitado. Góngora lo terminó.

Ahí se acentuó su fama de bicho raro, su soledad. Le salvó de problemas más graves con sus compañeros, una especie de aura que todos percibían y que desalentaban a quienes por un momento tuvieron la idea de ensañarse con él.

Un día, en el jardín de su casa, encontró un alma gemela, un Ángel. Un Ángel y un amor. Un Ángel de amor.

Es del dios de las aguas el tridente;
es de Moisés la milagrosa vara;
es del salvaje la ligera jara;
es la espina dorsal de un pretendiente;

es la momia de tísico escribiente;
es la segur que al golpe se prepara;
es lanza que Telefo no empuñara;
es un timón delgado, pero ingente.

Es triste, prolongada catacumba;
es electro-magnético un alambre;
es una tabla lateral de tumba;

es una hembra, mal dije; es una hambre,
es un cañón de colosal embudo
El Ángel de mi amor, si está desnudo.

(de Antonio Plaza Llamas)

Donde decía “hembra”, él decía hombre.

Un ángel que su madre desaprobó, condenó y echó de su casa. Como hizo con su hijo Joel cuando cumplió los 18.

Y Joel empezó a buscarse en el mundo ahí fuera. Solo y sin un euro. A merced del destino.

Un día, algunos años después, recaló en “Tómate otra, Sam”. Y Edu lo acogió en su plantel de camareros.

——

La puedes comprar en En la FNAC, en Amazon, en la Casa del libro, en Google plays y en iTunes.

Antes de comprarla en uno de estos sitios, asegúrate de que el formato es compatible con tu lector.

Esmeralda, otra de las protagonistas de “Tómate otra”, mi primera novela..

Hay personas que tienen como finalidad en la vida, ayudar a los demás. Es una misión difícil y muchas veces,  ingrata.

Esmeralda es una de esas personas.

Ha tenido suerte porque se preparó para ello. Y más suerte, porque después de estudiar la carrera, pudo dedicarse a ello, como asistente social.

Pone todo de su parte. Lucha por esas personas que llegan a ella para que las aconseje, las ayude, las proteja. A veces incluso tiene que luchar contra esas mismas personas que necesitan ayuda, pero que no la quieren, que no reconocen que la necesitan, o que no tienen fuerzas para luchar contra su destino.

Esmeralda también es una persona. También tiene vida, a parte de su trabajo, aunque no mucha, porque le dedica tanto tiempo a su trabajo, tanta energía que la mayor parte de los días se olvida de sí misma.

Un día, se mira en el espejo y se da cuenta de que su vida se derrumba. Quizás es el mismo día que no ha estado acertada en su trabajo y las personas a las que pretendía ayudar se sienten jodidas por sus acciones.

¿Y en quién se puede apoyar? Esmeralda mira a su alrededor y no va a nadie en quien apoyarse. Aunque quizás al final, en quién menos espera, puede encontrar ese báculo que necesita.

¿Quieres conocer a Esmeralda? Pues su historia está en “Tómate otra” mi primera novela publicada. No deberías perdértelo.

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Antes de comprarla en uno de estos sitios, asegúrate de que el formato es compatible con tu lector.